Un médico ejemplar

Marisa Guillén Goñi

Publicado el 15/03/2022 a las 07:31

¡No puede ser! Cosas de la vida, hace ya casi dos meses se nos fue el doctor Eugenio Oria. Aquel gran hombre que conocíamos desde hace muchos años por tratar a mi marido. Ese médico humano y bueno con sus pacientes, a los que miraba con atención y tranquilizaba de una manera que debería estudiarse en las facultades de medicina. Con sus bromas paliaba de forma clara su sufrimiento. Recuerdo comentarios como: “¿Tienes un huerto? ¡Pues nos lo vamos a jugar!” “¿Cuántas veces te he dicho que saldrías de esta y has salido?”. Aquella vez no pudo ser...Pero él se entregó totalmente, como siempre. Las circunstancias fueron otras… Cuando entraba a la habitación, se iluminaban los ojos de mi marido y hasta el habitáculo se revestía de un tono diferente. Eugenio, un hombre de luz que era capaz de brillar en los momentos más oscuros. De esos que, sin duda, dejan una huella indeleble en la memoria de sus pacientes, y por supuesto también de unos familiares que a menudo necesitan ese aliento optimista del que sabía revestir con asombrosa naturalidad sus consultas. Se puede escribir un libro pero me conformo con que el mundo sepa que, tal y como nosotros lo recordamos, la humanidad era su principio, y hacer a los enfermos felices, su meta. Sus artículos eran fiel reflejo de su forma de pensar(...). Para mis hijos y para mí, era un buscador de esperanza. Por eso, doctor Oria, deseamos que, allá donde se encuentre, la paz le acompañe...

Marisa Guillén Goñi

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