Economía de guerra


Fermín Torrens Alzu

Publicado el 14/03/2022 a las 07:27

Las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso son devastadoras para ese bello país y la reacción de todos los europeos les coloca a éstos de forma directa o indirecta en un lado de la contienda.

Las sanciones económicas o el envío de armas compromete a España como al resto de los socios comunitarios y las consecuencias que ello acarreará son desconocidas. Hay varios aspectos que el gobernante ha de tener en cuenta por el compromiso que ello supone para los ciudadanos, en este momento la subida de los combustibles y los cereales son una prueba de ello. Es evidente que las reglas que operan en los mercados económicos en situaciones normales no son válidas para momentos excepcionales como es el inicio de una guerra militar y las consiguiente guerra económica por parte de los socios europeos.

No se puede entender que a estas alturas nuestros representantes en el gobierno y la oposición no han formado un gabinete de crisis y no han tomado medidas económicas, laborales, sociales y sanitarias para lo que nos viene encima. El precio de la energía refleja la cruda realidad económica de la oferta y la demanda válida para el funcionamiento de los mercados, la fijación de los precios de la energía responde a un sistema que tiene en cuenta como principal factor los precios mundiales del gas.

En la actual situación al no haber libertad de oferta por boicot de Estados Unidos y la amenaza de Rusia al cierre de su venta a Europa las condiciones de mercado libre no existen y por ello los estados han de ejercer su autoridad para establecer nuevas normas, evidentemente temporales, para evitar el enriquecimiento por parte de los vendedores de energía y de otros productos de consumo.

En primer lugar en nuestro país ha de haber un consenso en las medidas a tomar en este sentido, los responsables de los ministerios afectados tienen que bajar al barro y trabajar para que las consecuencias que afectarán a los ciudadanos sean lo menos lesivas posibles. Además es fundamental potenciar en España y en la Unión Europea mecanismos para que no salgan favorecidas las naciones que tienen superávit de energía a costa de las que son absolutamente dependientes, la solidaridad debe ser total. También establecer unida y conjuntamente compras de cereales a otros países, redactar de forma homogénea el estatuto del refugiado donde vengan sus derechos pero también sus deberes porque este ofrecimiento de acogida tiene una responsabilidad entre los países acogedores y el compromiso ha de ser duradero, sin dejarse llevar por la emoción del momento.

Queramos o no, estamos inmersos en una economía de guerra.

Fermín Torrens Alzu

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