El recibo de la electricidad
Publicado el 02/09/2021 a las 07:44
Tengo ante mi el último recibo de la electricidad: 60 euros, correspondientes al consumo de 28 días, del 11 de julio al 8 de agosto, y no salgo de mi asombro. Me cobran nada menos que por quince conceptos diferentes: cinco son fijos, siete variables, dos son impuestos y otro es el alquiler del contador. Los gastos fijos dependen solo de la potencia contratada. Yo tengo 4,4 kW, que es lo normal en la mayoría de las viviendas. Puedo contratar menos, pero saltarían los plomos a la menor. En hora punta vale más de 24 veces lo que vale en hora valle (a la noche) así que no merece la pena reducir la potencia en horas nocturnas, ya que apenas se ahorrarían diez céntimos. Esto es por lo que llaman transporte y distribución. Por cargos de potencia, la hora punta vale 15 veces la hora valle. Todo esto lo pago sí o sí, aunque no consuma nada. El total de gastos fijos me supone 12 euros. Poco puedo rascar de ahí. Y cobran también un euro más por el margen de comercialización fijo, que no sé lo que es.
Los gastos variables son los famosos consumos en hora punta, llano y valle. Tanto consumo, tanto pago. Por esto, de lo que tanto se ha hablado, pago diez euros. Qué gran sorpresa. Tanto hablar en los medios de poner la lavadora a las cuatro de la madrugada y resulta que el coste es pequeño. Y digo yo que será lo mismo ponerla a las doce de la noche, inicio de las horas valle, sin esperar a las cuatro. Ya es triste que con todo lo que está pasando con la electricidad y nos hayamos quedado en esta anécdota.
Lo que no dicen los medios es cuánto es la diferencia entre los tres tramos. Yo se lo voy a decir. En transporte y distribución, la hora llana es 29 veces más cara que la hora valle. Y la hora punta es 38 veces más cara que la hora valle. O sea, que gasto lo mismo en una hora punta que en 38 horas valle. Por este concepto de transporte y distribución. ¿Sorprendidos? Les juro que es cierto. Yo he consumido 200 kWh este mes. Todos en hora valle me costarían unos 14 céntimos de euro. En hora punta 5,50 euros. 38 veces más.
El otro término variable es por cargos de energía. La hora llana es 4 veces más cara que la hora valle. Y la hora punta es 20 veces más cara que la hora valle. Lo mismo que antes, cuesta lo mismo una hora punta que 20 horas valle. Merece la pena hacer cuentas. Recordemos que sábados, domingos y festivos son horas valle. Aunque sea abusar de cifras, hay que saber que los consumos son los que son y que lo que al final se paga es en conjunto por hora punta 22 veces la hora valle y por hora llana 7 veces la hora valle. Es simplemente la suma media de los dos conceptos señalados anteriormente. Quédense con esto último. Piensen que los kWh viven en el bajo, los valle en el séptimo y los punta en el piso veintidós.
Así pues, entre gastos fijos y variables llevo un coste de 23 euros. Por qué esas diferencias entre periodos o cómo se calculan, no se molesten en averiguarlo. Son los “mercados”. Nunca el gobierno. Ahora viene lo peor. En la factura hay un concepto que se llama Coste de la energía. Ningún detalle del mismo, pero cuesta tanto o más que los otros siete juntos. La mitad de la factura explicada al detalle y la otra mitad con suma oscuridad. No pregunten. Ya solo queda el impuesto de la electricidad. Tres euritos más. Y el IVA, que también grava este impuesto. Impuesto sobre impuesto. No me digan que no hay listos en Hacienda. Es verdad que el IVA ha bajado. De 10 euros a cinco. Algo es algo, pero no durará. Un eurito más por el alquiler del contador y fin de la historia. No se la aprendan de memoria. El próximo mes será distinto. Y peor, me temo.