Fin de la pandemia
Publicado el 18/04/2021 a las 09:29
Son las dos y media de la mañana y me levanto de la cama sin gana alguna de adormecerme. Seguidamente enardezco un veguero que desprende un aroma deleitoso por toda mi habitación y exhalo todo aquello que se me pasa por mi discurrente testa de 21 años. Creo que no hay persona en este mundo, que en las veinticuatro horas que tiene un día, no haya dedicado aunque sea un segundo a pensar sobre el virus y la situación en la que vivimos.
Lo cierto es que esto acabará, es por ello que estoy aquí sentado escribiendo, porque realmente tengo la gran duda de si terminará siendo la ciencia la que culmine este desastre o directamente sea el conjunto social el que decida que a esto hay que ponerle un punto final.
Lo cierto, y comprobado está, es que vivimos una situación insostenible en todos los sentidos y al igual que los datos de contagios se reflejan pasada una quincena para mostrar el impacto, mes a mes vemos una decadencia económica, social y psicológica que coge una velocidad de crucero sin freno alguno. Se aprecia que cada vez es mayor el número de personas que hacen cola en los servicios sociales, que con gran humildad y humanidad reparten alimentos a estas personas con necesidades.
Pero lo cierto es que hay algo que no para de comer y comer. No soy médico, y aprovecho para agradecer el fascinante trabajo de todos los sociosanitarios, y cruzo los dedos por todos aquellos que hicieron el MIR hace unas semanas para que obtengan la plaza que tanto desean. Pero hoy me doy el gusto de hacer mi primer diagnóstico, se trata de una sobrealimentación, ¡así es!, una sobrealimentación de la impaciencia.
Y tampoco soy político, pero ayer en el Congreso, como cualquier día, vimos la función que desempeñan en nuestro país y vuelvo a mi diagnóstico anterior, puesto que considero que tienen mucha relación con la patología citada, ya que alimentan con mucha frecuencia nuestra impaciencia. A escasas semanas de la conclusión del estado de alarma, vimos otra actuación de poca seriedad, mucha incompetencia e inexistente preocupación por los ciudadanos que hacemos funcionar este país. No sabemos cómo acabará esto, pero esperemos que pronto y más unidos que nunca, como se está demostrando a diario.