Hagamos que merezca la pena
Actualizado el 24/04/2020 a las 08:01
¿Quién nos lo iba a decir? ¿Quién iba a pensar esto? ¿Cuántos hemos imaginado alguna vez una situación así? Tengo que confesar que yo, nunca. Tengo 18 años, estoy en el último año de bachillerato, y este iba a ser mi año, pero eso ya no vale. Sueño todos los días con que saldremos de aquí, que haré algún plan fuera y que estaré con la gente que quiero. No pensaba que podría echar de menos el paseo de las 8:19 de todas las mañanas para ir a clase, no pensaba que mis padres iban a ser mis mejores profesores, no pensaba que mi abuela aprendería a hacer una videoconferencia ni pensaba que iba a tener que sacar mi espíritu de niña y jugar emocionada con mi familia, pero a veces hay que empezar de nuevo, volver al principio, disfrutar con los que tenemos cerca y extrañar a los que están lejos, aunque vivan en el mismo edificio. Encerrarnos en casa y estar con nuestra familia, que suele ser a quien menos tiempo dedicamos. Se me llena a cabeza y el corazón de recuerdos y planes que se quedan en espera. Pero tenemos que hacer que este esfuerzo merezca la pena, tenemos que dar gracias y valorar el tiempo que estamos pasando en casa, pensar en nuestra vida antes del confinamiento y en qué haremos cuando esta pesadilla termine. Tenemos que recuperar el valor de las cosas cotidianas, apartar las diferencias que nos separan del resto y dejar de hacernos daño unos a otros, porque ahora todos somos iguales y remamos unidos.