Desde mi balcón
Actualizado el 11/04/2020 a las 16:10
Día 4 de Abril. Cuarto día de la Escalera de San Fermín. Desde mi casa miro hacia abajo, hacia la calle y no veo a nadie. Porque, desde la pandemia, esta ciudad, que era la ciudad de "La Alegría", ya solo es tristeza y desolación. No sé porque me ha dado por pensar en mi pobre Padre que murió joven, en otro siglo. En un tiempo que ahora, a mis sesenta años, ya se me hace muy lejano y antiguo. Él fue un hombre generoso, constructivo e idealista. Sufrió una guerra -como tantos otros de su generación- con sólo 20 años. Cuando murió, lo hizo tranquilo, sin molestar y tal vez pensando que con sus 54 años ya había hecho su pequeña y humilde contribución, encaminada a mejorar en algo aquella sociedad rural, arcaica y tan cerrada, con la que tubo que bregar y convivir. Al mirar desde mi balcón; siento que ese mundo, por el que tanto luchó mi padre, y al que tantas loas le hemos dedicado todos -desde nuestro tan afamado "Bienestar"-, se nos desmorona, como un castillo de naipes..... Quiero pensar en un futuro halagüeño, en el que podamos salir adelante, tras esta desgracia. Pero solo se me ocurre el regresar al cuidado familiar, al trabajo y al compromiso personal y social. Todo ello, dentro de un renovado y nuevo movimiento europeo encaminado a mejorar, en algo, la vida de todos nuestros semejantes. Sin grandilocuencias, íntimamente; desde cada casa; cada barrio; desde cada ciudad y nación. Todo con esa humildad , como la que ejercieron, en su vida, aquellos que, ya con anterioridad, entregaron también sus sacrificadas vidas por todos nosotros -nuestros propios padres y antepasados.