Por el bien común

David O'Brien|

Publicado el 26/02/2020 a las 08:14

Escribo como residente de Pamplona, padre de dos hijos y profesor de Biología en Secundaria y Bachillerato. Durante estas semanas de pre-primavera veo en los jardines y parques de la ciudad que los jardineros están ya limpiando y arreglando las céspedes y bordes de las flores, y alrededor de los árboles en previsión de la invasión de la cortacésped en breve. Cuando veo tanto trabajo, tengo que confesar que me duele el alma que se gaste tanta energía y dinero público en hacer un trabajo que no solo veo innecesario sino contrarios de lo que deberíamos hacer. Tanto para nuestro propio bien como el de nuestros hijos y el medio ambiente. En el parque de Yamaguchi, los jardineros van limpiando por debajo de cada arbusto con tanta eficacia que no hay ni hojas para que algunos insectos puedan esconderse. Entiendo que es jardín japonés pero es contraproducente que sea tan estéril. Podría haber muchos más pájaros cantando en los árboles si dejamos comida más que lombrices en la hierba. Casi no hay espacio donde los patos puedan hacer un nido - fíjense cuántas patas hay ahora en el estanque y cuántas luego tendrán crías para esa visita que hacemos los padres con los peques-.

Me gustaría pedir que esta primavera y también durante el verano en Pamplona pensemos en la naturaleza, en una naturaleza que podría darnos mucha alegría en la ciudad si solo le dejamos sitio. ¿Es de verdad necesario que la tierra alrededor de cada árbol esté limpia de hierba? Quitarlo deja escapar a la atmósfera el carbón que tanta necesidad tenemos de almacenar en la tierra y en las plantas. Sería mejor dejar que la hierba y otras plantas crezcan alrededor de los árboles pues darán más color a los parques y serán nichos para que insectos como abejas y mariposas puedan comer y reproducirse.

Del mismo modo, se pueden dejar sitios en cada parque donde no se corte la hierba para dejarlas crecer como praderas de flores salvajes. Veo que en la Ciudadela hay partes que solo se cortan una o dos veces al año, pero se puede extender a sitios donde sea más visible a los ciudadanos. Los márgenes de las carreteras también y las zonas en medio de los carriles de carreteras más grandes (esta misma mañana he pasado por la Avenida del Ejercicio y he pensado que es un sitio perfecto), se pueden dejar sin cortar, ahorrando dinero y ganando unas vistas muchas más bonitas que el césped tan ordenado y aburrido que vemos hoy en día. Alguien que haya visitado países como Holanda, donde eso es ya práctica común, habrá visto y disfrutado de las flores y de la abundancia de insectos - los cuales están sufriendo un descenso alarmante en todo el mundo a causa de los pesticidas y de la disminución del hábitat-.

Ni siquiera haría falta separar esas zonas del resto de los parques. Con unas señales explicando por qué se han dejado crecer las flores ya se puede educar a los ciudadanos y luego, cuando crecen, además de disfrutar de los colores los niños pueden entrar y disfrutar de la hierba larga - que otra cosa que es necesario en la ciudad son sitios donde los pequeños puedan interactuar con la naturaleza de verdad, como muchos hemos podido hacer hace años-. Espero que estas ideas lleguen a buena tierra y broten, porque seguro que no soy el único que piensa así.

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