Contra los peregrinos

Rafael Berro Úriz|

Publicado el 28/02/2019 a las 08:46

Es verdad que, en las Javieradas, el tramo de carretera Yesa-Javier es un pequeño caos, una mezcolanza de coches y peregrinos. Pero es un caos educado. Probablemente incluso es más que eso: un caos presidido o condicionado por algo parecido a la caridad cristiana, en el que no se busca por encima de todo el propio interés, sino que se tienen en cuenta las necesidades ajenas y a ellas se subordina si es necesario el interés propio. Dudo mucho que haya habido alguna vez un atropello. No hay peligro objetivo. No hay necesidad objetiva de cambiar las cosas.

Pero puestos a evitar que coches y peatones compartan ese tramo de carretera para evitar imaginarios peligros, hay dos posibilidades. Si se considera que los peregrinos son lo más importante en la Javierada, no se les molestará, no se les perjudicará alargándoles obligatoriamente la caminata, y se les dejará para ellos la carretera Yesa-Javier, porque obligarles a ir por Sangüesa les supone un castigo físico, pues les obliga a andar más kilómetros. Si por el contrario se considera que los peregrinos son lo secundario, lo subordinado, y que lo más importante son los coches, se subordinarán los peregrinos a los coches y se obligará a los primeros a caminar más kilómetros, a ir por Sangüesa, y se dejará sólo para los coches el tramo de carretera Yesa-Javier.

Dado que la decisión tomada es la segunda, está claro a quiénes tiene por más importantes en las Javieradas los autores del cambio.

Rafael Berro Úriz

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora