Son hombres como los demás
Actualizado el 28/02/2019 a las 12:28
Ni más ni menos. El revuelo que se ha montado por los pederastas del clero, no lo seria tanto si la opinión pública se parase a pensar en algo tan simple como que los causantes son ni más ni menos que hombres como los demás, con sus virtudes y con todos los defectos en los que humanamente se puede tropezar. Fuera de una pasión ciega por lo que religiosamente nos hemos ido creyendo desde que la historia nos ha venido haciendo creer, como que los componentes del súper organismo mundial deberían de ser puros y castos para así dar un buen ejemplo del que se pudiera nutrir la moral del pueblo. Pero se olvidaron de un de un componente de vital importancia, la sangre corre por sus venas arrastrando en su torrente tantas hormonas como su humano cuerpo genera, no pudiendo reprimirse más que en la medida que la voluntad les pueda con el deseo. Deben de responder a los impulsos como cualquier semejante, fisiológicamente es imposible mantenerse al margen por tiempo indefinido sin caer en la tentación, remitámonos al título de este articulo, son hombres como los demás. No podemos rasgarnos las vestiduras porque a esos seres humanos les sea imposible contener los impulsos de la madre naturaleza, cuando oficialmente no pueden tener una válvula de escape, la salida a eses impulsos naturales como la vida misma, se las arreglan en clave de suma discreción, pero por muy tapada que este la cosa, tarde o temprano los casos acaban por filtrarse. Puede que en ese gran círculo de escogidos más de uno ya entre con ideas preconcebidas, tanto sea para satisfacer sus deseos carnales que los tienen, sean con mujeres como con hombres, al final van cayendo rendidos por el deseo, cada uno hacia el lado más débil de su frágil naturaleza. Una última reflexión nos aclara que por muy alta jerarquía de la que dispongan no conviene olvidar, que por muy iluminados que parezcan, desde el más bajo hasta el propio pontífice son hombres a los que otros hombres han colocado en eses puestos, que parecían respetuosos en extremo con las tentaciones de Eros, el mitológico Dios del sexo, que a todos nos controla en gran medida, y ellos no iban a ser menos. Y porque no decirlo, una gran parte de la solución estaría en liberar al gremio de las ataduras del celibato y que entrasen en el círculo social casándose como cualquier mortal, algo que popularmente d forma coloquial se viene demandando desde hace demasiado tiempo ,encima desde esa posición podrían acertar más con sus consejos sobre la familia, al vivirla de forma directa, puesto que tal como tratan de asesorar a las familias, sin conocer desde dentro los problemas sus consejos, son poco o nada creíbles.