Estrategias y segunda fase del Canal de Navarra

Ricardo López Pérez|

Publicado el 27/02/2019 a las 08:29

El otro día desayunamos con la noticia de que el Gobierno de Navarra, a través de su vicepresidente, el señor Ayerdi, comunicaba que el estudio para llevar agua a la Ribera “no está bien”. Que tras una revisión técnica en profundidad se había detectado alguna deficiencia importante en el proyecto. Apunta que el coste de una de las opciones está mal calculado y será más barato. Que hay un problema porque una alternativa se había sobrevalorado y puede haber un ahorro. Parece ser que es la correspondiente a la de una sola tubería con un caudal de 20 m3/ segundo y cuya obra está valorada en 178,3 millones. Si es así, creo, que el dato sería digno de considerar si fuera esta alternativa una de las dos por las que parecen inclinarse los técnicos ante las cinco propuestas barajadas inicialmente, pero no es el caso. Por tanto, para mí, el apunte no es relevante por estar prácticamente desechada por su coste. Hay que recordar que también la de a cielo abierto está descartada por el mismo motivo, costaba 252,5 millones. Las dos alternativas que se barajan como probables son tuberías en fases distintas, una primera por un montante de 84,9 millones y con caudal de 10 m3/ segundo para regar unas 10.000 hectáreas en una primera fase, y una segunda posterior por valor de 67 millones, con el mismo caudal y hectáreas regables que la anterior, lo que hacen un total de 151,9 millones de coste. En mi opinión, el inconveniente de esta opción es tener que volver a construir posteriormente una segunda zanja en paralelo a la primera instalada, con el consiguiente impacto ambiental, perdida en tiempo de ejecución y no solucionar definitivamente el problema hasta hacer esta última. Otra de las opciones es instalar dos tuberías a la vez, con los mismos caudales anteriormente descritos cuyo precio ascendería a 148, 3 millones y que es más barata que la anteriormente citada. Esta opción, creo, sería más adecuada porque daría solución definitiva al riego de las 21.500 hectáreas demandadas. Aunque de momento no se utilizara, a corto plazo, una de ellas hasta consolidar la demanda por parte de las comunidades de regantes, industrias y agua de boca de los municipios interesados. Además, esta última alternativa parece contar con el apoyo de los grupos constitucionalistas del Parlamento de Navarra y del Estado para dar solución al acceso de agua, tanto en calidad como en cantidad, a la Ribera de Navarra. A mí parecer puede existir otra causa por las que ahora se ha dado a conocer esta incidencia, que de ser así sería oportunista y electoralista, motivada por la reciente convocatoria de elecciones. Tengo la sospecha de que el gobierno del tetrapartito pretende ralentizar la redacción del proyecto de la 2ª fase del Canal de Navarra y apartarlo o paralizarlo hasta después de los comicios.

Hay que recordar la oposición, explícita, de varios grupos del actual Gobierno de Navarra a la ejecución de esta infraestructura, tanto de alguna formación nacionalista como de populistas y otros. Vamos, que por lo demostrado hasta el momento parece que no existe ninguna voluntad política de ejecutar esta infraestructura tan necesaria para el desarrollo de Navarra y, en especial, de la Ribera. Si fuera así se confirmaría que el interés partidista, para algunos, está por delante del general y el de Navarra. El tiempo dirá.

Ricardo López Pérez, expresidente Junta de Aguas de Tudela.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora