Un poco de respeto a la libertad ajena
Publicado el 16/07/2018 a las 08:16
Érase una vez en Pamplona, julio del año 2018, una persona humana paseaba por la plaza del Ayuntamiento con el deseo de exponer sus ideas, con palabras que han de ser breves porque la ciudad, festiva a más no poder, vive días sanfermineros, y los ciudadanos no están para dedicarse a escuchar.
Un grupo de bípedos implumes se percata entonces de la llegada de esa persona humana. Al instante movilizan sus cuerdas vocales, y empiezan a gritar ‘¡Fuera, fuera!’, desafinando y sin coordinación: cada bípedo, a su aire. No acaban la frase. No se sabe a qué “fuera” se refieren. ¿Será que consideran que ellos viven “dentro” de algo no apto para personas humanas? ¿Viven en un gallinero o un corral o una pocilga? Sea lo que sea pero no les agrada que “dentro, donde están ellos” no debe permanecer una persona humana.
De los bípedos implumes se puede esperar todo, si bien convendría recordarles que por muy bípedos que sean carecen de autoridad para expulsar a ninguna persona humana, ni de la Península ni del continente. Y, menos, del planeta Tierra. Se nos ocurre suponer que a los susodichos les iría muy bien cursar un máster de ‘Respeto a la libertad ajena’. Alguna institución se debería responsabilizar de tal proyecto. Es un decir.