Desenterrar historias, construir memoria
Publicado el 12/10/2026 a las 08:21
El mes pasado se estrenó la nueva película de los Javis, La bola negra. Este nuevo largometraje plantea mucho más que una simple guerra, porque nos permite conocer, a través de sus personajes, una realidad que ha permanecido escondida durante mucho tiempo: el amar libremente.
En tiempos de la guerra civil española, la homosexualidad se seguía considerando tabú. Muchas personas no podían experimentar su vida amorosa abiertamente, y quedaban cohibidas por la sociedad del momento. La represión y el miedo con el que se vivía provocó que muchas de estas vivencias hayan sido enterradas. Como afirma el personaje de Lorca en la película “Este país tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos. Hay que arañar la tierra para que salgan, para que puedan existir más”. La película nos muestra la importancia de seguir contando estos relatos. Antes, el miedo reprimía completamente el sentimiento de amar libremente, debido a los cánones tradicionales. La homosexualidad es un tema de mayor visibilidad hoy en día, pero por el que debemos seguir luchando para eliminar completamente esos prejuicios.
La bola negra no se puede calificar como una película bélica, sino como un drama romántico LGTBIQ+ con un fuerte contexto histórico. El cine tiene la capacidad de convertir un relato particular en una reflexión colectiva, que nos acerca más a la realidad. Al contrario de lo que afirman los discursos ultraconservadores, que tachaban en redes a la película como “un chiringuito” , esta no tiene el objetivo de adoctrinar al espectador con una idea política, sino de que ampliemos nuestra mirada y le demos la importancia que merece.
Algunos podrían plantear que no tiene sentido seguir hurgando en las heridas del pasado. Sin embargo, recordar no quiere decir quedarse inmerso en él, sino comprender cómo hemos llegado hasta lo que hoy en día somos como sociedad.
Por todo esto, pido que se comprenda verdaderamente el mensaje transmitido, que las nuevas narrativas que construyamos tengan la importancia que merecen y que ganen visibilidad. Como se suele decir, quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
Jimena González Marcilla