Larrabide, un oasis en La Milagrosa


Publicado el 18/07/2026 a las 05:00
A mis 73 años, siendo oriunda y vecina de La Milagrosa, he vivido desde la impotencia una decisión política tan desconcertante e incomprensible como el intento de cierre de las piscinas Larrabide. Por fortuna, la movilización vecinal consiguió la paralización temporal de esta iniciativa. Soy usuaria de las piscinas Larrabide todos los veranos. Mis nietos le sacan chispas. En este julio tórrido, con un clima que ha venido para quedarse, estamos a diario ahuyentando el calor a remojo. La propuesta de incluirnos en Guelbenzu como solución es inviable: es intentar echar más agua en un vaso que ya está rebosando, y lo saben. Me gustaría que estos políticos, seguramente socios de piscinas privadas, se acercaran una tarde a compartir una de nuestras jornadas de baño y esparcimiento.
La Milagrosa es un barrio con una importante población migrante. Estas instalaciones siempre han sido un ejemplo de convivencia entre familias de siempre y familias de diferentes orígenes y realidades económicas, todas unidas por algo tan humano como las ganas de disfrutar y combatir el calor. Este oasis es impagable y muy necesario. Mi mensaje para los gestores responsables de este proyecto es que tengan en cuenta que este refugio climático e hídrico no es un lujo, sino una necesidad básica para la salud física y mental de los ciudadanos, especialmente para los que no pueden permitirse vacaciones fuera ni disponer de climatización en sus casas.
Mirentxu Viamonte Ezcurdia