Agustín Alonso Domblás, una persona implicada por y para Estella


Publicado el 10/12/2025 a las 08:44
La vida es un largo caminar que, cuando coges gusto por atravesar verdes praderas y algunos desiertos, te sorprende la muerte y no te permite dar más pasos. Sin embargo, la escritora chilena Isabel Allende afirmaba: “La muerte no existe, la persona solo muere cuando la olvidas; si me recuerdas siempre estaré contigo”. Y no le faltaba razón, porque Agustín ha dejado tantos recuerdos entre familiares y amigos que nunca será olvidado.
Agustín Alonso Domblás, hijo de Lucio y Josefina, nació el 15 de diciembre de 1940 en Lerín, pueblo de su padre, aunque a los dos años se estableció en Estella, municipio de su madre. Era el menor de cinco hermanos: José, Joaquín, Fidencio y Antonio.
Desde pequeño aprendió a vender detrás del mostrador, ya que colaboraba con su madre Josefina en la tienda de ultramarinos en Estella, incluso se especializó en hacer churros juntamente con sus hermanos.
Estudió en las Escuelas Municipales y posteriormente en la Escuela de Artes y Oficios, donde sacó el título de Tornero ajustador. Pronto su profesor Ángel Allén vio sus cualidades y se lo llevó al taller que montó, Antenas Allén. Casi toda su vida estuvo como montador de antenas y, más tarde, como viajante.
Con 18 años conoció a su futura esposa, María Santos Martínez, y se casaron el 2 de mayo de 1964 en la iglesia de San Juan de Estella. Tuvieron cinco hijos, las gemelas Mª Elena y Mª Rosa, que fallecieron al poco de nacer, y Juan Andrés, Mª Rosa y Agustín. Tenía dos yernos, Luis Burillo y Marily Hermoso de M., cuatro nietos y una nieta: Andrés, Daniel, Pablo, Eddy y Narnia.
Agustín era muy aficionado al fútbol, de manera que en 1973 ya entrenaba a un grupo con su amigo del alma Alfredo Martínez de Goñi. Fue directivo del Club deportivo Izarra de 1975 a 1980, volcándose día a día por la buena marcha del equipo estellés. Como decía el jugador Zidane: “La vida, como el deporte, consiste en compartir el esfuerzo y mirar hacia adelante. Al final encuentras la meta del triunfador y la medalla por la cual todos te recordarán”.
Vivió por y para Estella y siempre estaba pendiente de mejorar la calidad de vida de sus vecinos. Fue concejal por UPN en el Ayuntamiento de Estella-Lizarra y colaboró con el Grupo municipal regionalista con las alcaldesas María José Bozal (1999-2003), María José Fernández (2003-2007) y Begoña Gómez (2011-2015-2019), sobre todo en las comisiones de educación, música, cultura, euskera, deporte y juventud.
Tras su jubilación, su hobby preferido era la marquetería, realizando muebles para sus nietos y pequeños joyeros para sus sobrinas.
Agustín era, sobre todo, un hombre de la calle, muy festero, y disfrutaba de los eventos, de las tradiciones y de los festejos de Estella. Los chiquitos de vino con los amigos por la Navarrería y las cenas en la Sociedad de Los Llanos eran imprescindibles.
Como diría el escritor romano Publio Siro, “el ser humano va muriendo lentamente, conforme va perdiendo a cada uno de los suyos”, pero Agustín eligió hasta el día de su muerte, el tres de diciembre, fiesta de San Francisco Javier y patrón de Navarra. El tanatorio y el funeral en la iglesia de San Miguel estuvieron repletos de compañeros, porque la familia Alonso Martínez es muy apreciada en la Ciudad del Ega.
Nada mejor para finalizar que recordar una cita atribuida a su tocayo San Agustín de Hipona: “La muerte deja un dolor que nadie puede confortar, ya que el dolor es el precio que pagamos por el amor; el amor deja una herida que nadie puede sanar, porque la medida del amor es el amor sin medida. No preguntes cómo vivió, sino cómo amó”. Descanse en paz.
El autor es amigo de la familia del fallecido.