José El Busto Gómez de Segura, Agustino Recoleto y 54 años profesor


Publicado el 15/09/2026 a las 07:25
La muerte es el interrogante que inquieta y preocupa al ser humano, por eso es esencial dar sentido a nuestra vida. Todos vamos falleciendo y desprendiendo girones lentamente conforme perdemos a familiares y amigos; nos sobreponemos e intentamos dominar la muerte, pero es ella la que nos marca los tiempos. Por eso San Agustín, en el Sermón 127, afirmaba que “la muerte no es el final del camino, sino un paso hacia la vida eterna y el encuentro con Dios”. José así lo entendió, porque “si la muerte no fuera el anticipo de otra forma de existir, la vida presente sería una burla cruel”, decía el político indio Gandhi.
José El Busto Gómez de Segura nació 29 de julio de 1936 en Los Arcos, hijo de José y de Victoria. Sus primeros conocimientos los asimiló en su villa natal, sin embargo los estudios secundarios los completó en los Recoletos de Lodosa y los filosóficos en Fuenterrabía. Después del noviciado agustiniano en Monteagudo, en presencia de los restos mortales de San Ezequiel Moreno, se trasladó a Marcilla para graduarse en teología durante cuatro años. En 1959, ya sacerdote, su primera misa cantada tuvo lugar en Los Arcos, rodeado de familiares, compañeros, losarqueños y losarqueñas.
Pronto los superiores captaron su capacidad para el estudio, por eso se desplazó a la capital española para obtener estudios de licenciatura en Filosofía y Letras e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 1965, y durante 25 años, ejerció como educador y pedagogo en el seminario de Lodosa y otros 29 años en el colegio San Agustín de Valladolid, tanto para internos como externos de chicos y chicas.
En el 2019 abandonó la enseñanza por jubilación y residió en Valladolid hasta su fallecimiento, el día 2 de septiembre de 2026 por insuficiencia renal, a los 90 años. Muy apreciado por alumnos, destacó por su sabiduría y por su memoria privilegiada, recordando fechas, nombres de personas y acontecimientos con claridad y precisión. José fue un apasionado de la labor docente durante 54 años, captaba la atención y cautivaba a los estudiantes por sus lecciones magistrales y su claridad en la exposición.
Siguió fielmente los consejos de su fundador San Agustín, que expone en De catechizandis rudibus: “Respetaba la singularidad de cada alumno y se adaptaba a su ritmo evolutivo, de manera que motivaba al indiferente, alimentaba al ignorante y en todo momento enseñaba con pasión y alegría”.
Pepe, apelativo cariñoso, practicó el deporte y realizaba grandes caminatas, de manera que obtuvo La Compostela en varias ocasiones al finalizar el Camino de Santiago en bicicleta y andando.
El funeral en memoria del P. El Busto tuvo lugar en San Agustín de Valladolid y la capilla se llenó de familiares, compañeros sacerdotes (27 concelebrantes), profesores y alumnos.
El prior de la comunidad, Juan Luis Fernández Ríos, comentaba en la Eucaristía que “Pepe era una persona my religiosa, buena, íntegra, cercana, disponible, muy cordial y que ha dejado huella por su sapiencia”. “Si de nuevo naciera, según sus palabras, volvería a ser profesor y se volcaría con los estudiantes porque la docencia era pasión, entretenimiento y vida”. Se nos va físicamente, pero nos quedan sus recuerdos y vivencias.
Para finalizar, Pepe siguió a su maestro San Agustín: “No cierres tu mente, sonríe, ama, sigue haciendo el bien. Tu camino está señalado hacia la infinitud con Dios”.
Descanse en paz.
El autor es familiar del difunto