El carro de la compra

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Javier Angulo

Publicado el 29/11/2017 a las 12:34

Seleccionamos debidamente lo que introducimos en el carro de la compra? Observando el carro de la compra uno puede hacerse una idea del estado nutricional de quien lo empuja hacia la salida; si éste tiene un excedente de grasa también está en relación directa con el contenido de ese carro. Si quien lo traslada por el supermercado es padre o madre de familia también se puede intuir el estado nutricional y la composición corporal de gran parte de los miembros de esa familia. Están todos los nutrientes esenciales en las proporciones adecuadas en ese carro de la compra? La vitalidad de esa familia va a depender de la correcta elección de lo que con frecuencia se introduce en ese carrito y esto es crucial para el desarrollo de los más pequeños.

Se pierde mucho tiempo en hacer la compra y eso es porque nos entretenemos demasiado en zonas que se deberían pasar de largo. La solución está en llevar la compra anotada con anterioridad, de ese modo la pérdida de tiempo será mínima y en un cuarto de hora ya puedes tener toda la compra realizada. Por lo tanto sería muy recomendable llevar la lista de la compra bien ordenada y afinar en la elección de los alimentos antes de la llegada al supermercado.

Verduras, frutas, frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra, huevos, pescados, carnes, embutidos magros, yogures naturales, requesón, legumbres, algunas conservas y especias; esos deberían ser los alimentos mayoritarios de nuestras cestas. No hace falta mucho más. Algún que otro cereal integral para los jóvenes (que no tengan sobrepeso), para los adultos con metabolismos activos y para los que con frecuencia practican deporte.

Frutas diversas, maduras, dulces y ácidas; decenas de verduras y hortalizas diferentes, tanto frescas como ultracongeladas, cuyos colores nos indican la riqueza en antioxidantes que poseen; más de una docena de frutos secos y semillas distintas; pescados blancos, azules, mariscos, crustáceos y moluscos; carnes rojas y blancas de animales jóvenes y adultos; jamón serrano, ibérico, lomo de caña, cecina; huevos de todos los tamaños, principalmente de gallinas en libertad; lácteos fermentados naturales; varios tipos de leguminosas, lentejas, garbanzos, alubias de distintos colores, guisantes, pochas; múltiples especias que sirven para realzar el sabor de la infinidad de combinaciones posibles que pueden darse con estos alimentos y todavía nos quejamos de que comer sano es aburrido, de que hay poca variedad.

Poca variedad? Ojalá la mitad de la población mundial dispusiera de la cuarta parte de los alimentos que acabo de mencionar. Haríamos felices a cientos de millones de personas si les proporcionaríamos de por vida estos alimentos. Todos ellos gozarían de un estado de salud óptimo con un menú diario repetitivo. Unos huevos y unas nueces para desayunar, fruta variada para almorzar, unas verduras salteadas con carne para comer, unos yogures naturales con semillas para merendar y una ensalada mixta con pescado para cenar; les haría falta algo más? Ahí están todos los nutrientes esenciales que las células requieren para optimizar su funcionamiento.

Y nosotros que disponemos de cientos de combinaciones con los alimentos sanos que he nombrado y, sin embargo, no nos conformamos. Todo nos parece poco, nos cansa. No es que todos estos platos que podemos elaborar a diario con estos alimentos sean aburridos, quizá los aburridos seamos nosotros. Queremos estar delgados y a la vez fuertes, con gran energía a lo largo de todo el día y para ello nuestras células han de disponer de todas las moléculas esenciales que no pueden fabricar y que se encuentran en los alimentos que comemos, digerimos y absorbemos. Es por ello por lo que la elección de lo que introducimos en las cestas a lo largo de cada semana es sumamente importante para conseguir todas estas moléculas vitales.

Tenemos la gran suerte de poder comer cinco veces al día, cada tres horas y aún así muchos no pueden aguantar y deciden picar constantemente, pues según quien lo hace “pasa hambre”. Y terminan de cenar y te preguntan: qué puedo picar después de cenar? Mi respuesta siempre es la misma: “Nada”. Deja reposar a tu aparato digestivo que ya está cansado de tanta tralla. Recomendaría la lectura de un artículo que ya escribí sobre esta temática a comienzos de año: http://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2017/03/25/picamos-demasiados-dulces-y-snacks/.

Muchos dicen que pasan hambre comiendo del modo que propongo, lo cual es imposible si se mastica como es debido, se disfruta cada bocado y se seleccionan correctamente los alimentos. Quizá estas imágenes sirvan para reflexionar, para quienes dicen pasar “hambre” al poco rato de haber comido. El hambre se percibe hasta en la cara.

 

Un carro mal seleccionado día a día, semana a semana, mes a mes, a la larga generará problemas de diversa índole, no sólo relacionados con el exceso de peso graso, sino con patologías más serias a nivel metabólico, a nivel cardiovascular e incluso a nivel emocional. Si ciertos nutrientes esenciales dejan de estar presentes un largo tiempo, las consecuencias de esas carencias cuando se manifiestan tardarán en revertirse y sólo se podrán “solucionar” si es que das con ellas a tiempo (la mayoría de estas carencias no se detectan con un análisis rutinario de sangre, hace falta mucho más). Sólo tenemos que mirar y analizar nuestro próximo carrito para intuir lo que nos sucederá a largo plazo si es que nuestra elección habitual no es la correcta y así reflexionar para prevenir estas peligrosas situaciones (http://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2017/06/01/alimentados-pero-desnutridos/).

Animo al lector a que haga esa tarea con frecuencia y que el próximo carrito tenga una mejor elección de alimentos con alta densidad nutricional.

Nos hemos parado a pensar, tras hacer la compra y llegar a nuestros hogares, si realmente lo que hemos adquirido es lo que realmente necesitamos?

Vivimos en una sociedad consumista y, lo que prima, por encima de todo, es comprar. Muchas veces caemos en "trampas" muy bien estudiadas para adquirir productos que no vamos a necesitar pero se presentan "tan apetecibles" que lo hacemos. Es una lucha continua contra diversos elementos que nos entorpecen a la hora de comprar productos sanos. Me refiero al marketing, que se utiliza para mejorar la comercialización de un producto.

Utilizan varias estrategias para conseguir su propósito, comprar lo más posible. Inducen al consumidor a comprar más productos de los que realmente necesitan. Todo está minuciosamente estudiado.

Desde antes de acceder a los supermercados ya estamos bombardeados por medio de la publicidad sobre "hermosos" productos para consumir. Una vez dentro, se nos sigue bombardeando con ofertas de todo tipo, bien colocadas, con agradables diseños, bonitos coloridos... en definitiva, bien estudiadas para que nos los llevemos a nuestros hogares.

No hay más que entrar, intentar acceder a productos de primera necesidad y no encontrarlos hasta después de recorrer varias estanterías. De este modo, visualizamos varios productos antes de comprar lo que verdaderamente necesitamos y caemos en la tentación de coger algo que no teníamos pensado.

No solo esto, sino que caemos en tentaciones de ofertas de 2 por 1, 3 por 2, porcentaje de descuentos, vales, sorteos... Realmente necesitamos estos productos o podemos prescindir de ellos?

Y no termina aquí. Una vez que hemos llenado nuestro carro, satisfechos de haber adquirido la compra que llevamos, nos dirigimos hacia la caja para pagar y así poder disfrutar de toda esta variedad, llegamos a la misma línea de caja y nos encontramos con varios productos precisamente a la altura de los ojos de un niño. No son frutas, ni verduras, ni frutos secos, sino golosinas, chucherías llamativas para que, mientras hagamos cola para pagar, los niños pidan a sus padres comprar alguno de ellos.

Podría seguir escribiendo más líneas sobre estrategias de marketing, pero no voy a extenderme más en este asunto. Simplemente quería hacer reflexionar al lector sobre estos hechos.

Entonces, qué debemos hacer para hacer una compra inteligente? En primer lugar planificar aquello que vamos a comprar, no improvisar cuando lleguemos al supermercado. Para ello, observamos lo que ya tenemos en nuestra despensa y elaboramos una lista con los productos que vamos a necesitar. De este modo, al llegar al supermercado, ya vamos a tiro hecho.

Una muy buena opción es comprar productos de temporada, los cuales suelen ser más baratos que productos fuera de ella. También una buena opción son los productos ultracongelados, cuya calidad organoléptica y de seguridad alimentaria es indiscutible (http://www.diariodenavarra.es/blogs/dn-running-dudas-consejos/2014/12/08/son-buenas-las-verduras-ultracongeladas/).

Convendría informarse sobre la composición de los productos que queremos adquirir. Aunque parezca un poco absurdo, deberíamos de fijarnos en las etiquetas de los productos para saber qué es lo que contienen. Alguno se llevará más de una sorpresa al comprobar que ciertos productos están repletos de azúcares, aditivos químicos y grasas de mala calidad, que no son necesarias en una alimentación saludable y racional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se aconseja comprar cuando tenemos el estómago lleno porque cuando se va con hambre se puede caer en la tentación de comprar alimentos “dañinos” y que no estaban en nuestra lista inicial. En la imagen superior, creéis que este carro es nutritivo? No hace falta ser experto en la materia para dar con la respuesta.

Gran parte del marketing está preparado para los niños. Hemos de enseñar a nuestros hijos a realizar la lista de la compra, de tal modo que lleguen a ser parte de esa elaboración, educándoles desde pequeños para que en edades más avanzadas gocen de buena salud y tengan la calidad de vida que se merecen. No es de extrañar que por el modo en el que comen estén tan cansados cuando van a la escuela, con falta de concentración, apatía, alergias diversas, problemas articulares, sobrepeso y un sinfín de patologías que a esos años no deberían aparecer; algunos tienen la energía de niños del tercer mundo que apenas tienen nada que llevarse a la boca, están alimentados pero desnutridos.

Quienes están en etapa adolescente deberían aprender a hacer una compra con indicaciones claras por parte de las familias, de esa forma tendremos asegurado su futuro nutricional. Lo que aprenden a esas edades queda marcado de por vida.

 

 

Ahora que vienen las Fiestas Navideñas, es un buen momento para no dejarnos influir por tanta absurdez de productos que invaden los mercados y seleccionar los productos que merecen la pena. Desde hace tiempo ya están los supermercados repletos de productos ricos en azúcares, grasas de dudosa calidad y aditivos químicos. No convirtamos cinco días festivos en dos meses de locura alimentaria. Dicen que le Navidad es una época de fe y lo que los medios de comunicación, la industria alimentaria, el marketing, etc., hacen es potenciar la gula, algo contrario al mensaje difundido por Cristo. ¡Seamos más sensatos! y reflexionemos más sobre todo este asunto.

 

 

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