Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

 

Historia de San Fermín: quién fue San Fermín, desde cuándo se celebran y otras curiosidades

Los gigantes, prohibidos en 1780 por Carlos III, fueron recuperados tras la Guerra de la Independencia al ser encontrados en las dependencias de la catedral

Procesión de San Fermín REUTERS

Procesión de San Fermín REUTERS

  • EFE. PAMPLONA

Los sanfermines encaran una nueva edición que concitará a miles de personas para celebrar una fiesta cuyo rico bagaje de historia y tradiciones muchos desconocen, basada en "una pluralidad de componentes y funciones antropológicas" que ha atesorado con los siglos y aún hoy sigue incorporando novedades.


Así lo ha señalado en una entrevista con el profesor Ricardo Fernández Gracia, de la Cátedra de Patrimonio y Arte de la Universidad de Navarra, quien repasa los orígenes piadosos y la evolución más mundana de una celebración que "se ha hecho más espectacular y menos ritual", aunque mantiene la fiesta religiosa.


San Fermín fue el primer obispo de Pamplona, y su culto no se documenta hasta el siglo XII, cuando se importó de la ciudad francesa de Amiens, donde sufrió martirio después de bautizar a miles de personas.


El que muchos creen patrón de Pamplona es en realidad copatrono de Navarra junto a San Francisco Javier, y su celebración arraigó especialmente en la capital navarra porque la ciudad y el cabildo catedralicio se posicionaron como claramente "ferministas" en el pleito con los "javieristas" que enfrentó a instituciones y pueblos en el siglo XVII por la advocación de Navarra a uno u otro, cuestión que zanjó en 1657 el papa Alejandro VII declarándolos a ambos.


En cualquier caso, la fiesta se remonta a siglos antes, pues ya se celebraba cuando en 1186 el obispo de Pamplona Pedro de París recogió en Amiens las reliquias de San Fermín y dispuso que su fiesta el 10 de octubre tuviera igual rango que la de los apóstoles.


En 1591 las fiestas fueron trasladadas al actual 7 de julio y con el tiempo "fueron atesorando una pluralidad de componentes y funciones antropológicas", señala el experto que asegura que "los sanfermines que hoy conocemos son la suma y condensación de tradiciones, costumbres, hábitos y fenómenos diversos de distintas épocas", incluida la actual, con un acto inicial del chupinazo que tan sólo tiene décadas de tradición.


En cuanto a su modo de celebración, desde la Baja Edad Media se documentan las ferias comerciales el 10 de octubre, aunque "cuando las diversiones profanas (danzas, músicas, comedias) cobraron importancia, el ayuntamiento solicitó con éxito el traslado de la fiesta al 7 de julio, con un tiempo más propicio para las celebraciones".


"Desde hace cuatro siglos se documentan comedias, danzas, funambulistas, titiriteros, fuegos artificiales, sin que faltaran los gigantes, prohibidos en 1780 por Carlos III y recuperados tras la Guerra de la Independencia al ser encontrados en las dependencias de la catedral", señala Fernández Gracia.


"Por supuesto" que también estaban los toros presentes en las celebraciones, y desde finales del siglo XIV hay constancia de corridas de toros en la ciudad, aunque la principal tenía lugar en la fiesta de Santiago. Más tarde, desde el siglo XVI se conocen "numerosos datos sobre las diversiones con los toros, como parte fundamental de las fiestas en honor al santo".


"Las cuentas municipales y algún cronista dejaron buenos testimonios de cómo los toros eran la principal de las diversiones de los pamploneses de siglos pasados, con corridas con doce y dieciséis toros y toreros hábiles que, armados de chuzos, hacían la suerte del palenque, alanceaban a los astados o con perros intentaban rendir a la res", indica.


También sacaban un toro de fuego real cubierto con una manta y del que salían voladores y cohetes.


En cuanto al encierro actual, nació "por la necesidad de trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad al coso taurino", que estuvo durante siglos en la Plaza del Castillo, hasta donde "la manada era conducida por un grupo de caballistas a cuya cabeza iba uno abanderado, las gentes participaban con sus varas y garrochas, cuyos efectos debieron ser corregidos por la autoridad".


La razón de su arraigo "habrá que buscarla en su sintonía con las gentes de la tierra atraídas por el riesgo y la peligrosidad", y su masificación actual tiene mucho que ver con los textos de Hemingway y la repercusión de estas fiestas en los medios de comunicación.


Respecto a su evolución, el profesor advierte de que las fiestas, "con sus constantes, componentes y funciones, constituyen un fenómeno dinámico. Algunas tradiciones se mantienen, otras se pierden, reaparecen o se crean con el paso de los años".


En el seno de las fiestas "se producen cambios continuos, poniendo en conexión el pasado con el futuro. En general, aparentemente, se han secularizado y se han vuelto más lúdicas, identitarias y supralocales. Se han hecho más espectaculares y menos rituales", aunque para este experto la fiesta religiosa "goza de una gran popularidad en Pamplona", con actos "multitudinarios" como las vísperas, la procesión y la celebración de la Octava.


En cuanto a su futuro, y a la posibilidad de que los sanfermines "mueran de éxito", Fernández Gracia no se imagina ese fin para el encierro, por ser actualmente "uno de los componentes más fuertes de la fiesta y que, psicológicamente, tiene su función antropológica y de catarsis", aunque, "como todos los grandes fenómenos de masas, necesitará una adecuación a los tiempos".

volver arriba