Entrevista

Fernando Jáuregui: "Un país en el que Koldo y Cerdán han tenido responsabilidad es muy peculiar"

Está “quemado” por el incendio que afectó a su casa en agosto y por los trenes impuntuales e “incomodísimos”, como el que le trajo este viernes a Pamplona para presentar su libro ‘Quemados’

La sede de ‘Diario de Navarra’ en la calle Zapatería acogió este viernes la presentación del último libro de Fernando Jáuregui, ‘Quemados’
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La sede de ‘Diario de Navarra’ en la calle Zapatería acogió este viernes la presentación del último libro de Fernando Jáuregui, ‘Quemados’Jesús Garzaron
La sede de ‘Diario de Navarra’ en la calle Zapatería acogió este viernes la presentación del último libro de Fernando Jáuregui, ‘Quemados’

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Javier Estévez

Publicado el 13/06/2026 a las 05:00

Fernando Jáuregui le preguntó una vez al reputado geriatra José Manuel Ribera cuál es el secreto para vivir bien hasta los 120 años. Le aconsejó beber mucha agua, mantener la mente y el cuerpo muy activos y protestar. “Resignarse es el fin”, apostilló el médico. Y el periodista (Santander, 1950) se lo ha tomado al pie de la letra: ha escrito 136 páginas de pura queja porque “lo único” que quiere, expresa en 'Quemados', es “dejar de estar quemado”. Y se ha desahogado con una suerte de enumeración de todos los asuntos que le abrasan, desde el “espectáculo” político hasta los incendios que el pasado verano destrozaron su casa de Tres Cantos (Madrid), pasando por el medio de transporte que le trasladó este viernes de la capital española a Pamplona para presentar su último libro en el club de lectura de 'Diario de Navarra': el tren.

Ha llegado con un cuarto de hora de retraso.

Me parece que han sido veinticinco minutos. Es acojonante, la verdad. Y tampoco están tan bien los trenes, son incomodísimos. Hubiese venido escribiendo y trabajando, pero no he podido porque se me ha agotado la batería y no funcionan los enchufes.

¿El deterioro se extiende al país en general?

Cada vez que tienes que hacer una gestión oficial ante un organismo público o privado vas de cráneo. Los consumidores en España están absolutamente desprotegidos. Y luego, ya si quieres, hablamos de la empatía hacia el ciudadano: que no se te queme la casa y seas uno de los afectados, como me ha pasado a mí, porque vas de cráneo.

¿Lo perdió todo?

No. Me ha costado mucho dinero, eso sí. Perdí todo el jardín, un coche, una central térmica, toda la instalación de internet y una pequeña parte de la casa, pero afortunadamente el fuego no entró a fondo. En la casa de mi vecino sí.

Este incendio es el germen de 'Quemados'.

Ahí hablo de incendios metafóricamente; creo que estamos quemados por otras muchas razones.

Los políticos, de uno y otro lado, concentran buena parte de sus críticas. ¿Hay alguno que le alivie la quemazón?

[Piensa diez segundos]. No sabría dar un nombre de alguien que me entusiasme. La última persona que a mí me convenció un poco por talante y por talento fue Adolfo Suárez. Cuando veo el espectáculo del Congreso me preocupa mucho porque no tenemos relevo. ¿Quién releva a Pedro Sánchez, a Feijóo, a Yolanda Díaz?

Eso se decía también de Felipe González y al final lo hubo.

Sí, mira qué relevo tuvo. Zapatero.

¿Lo dice por el caso actual o por su gestión cuando fue presidente?

¿Sabíamos cuando fue presidente cómo era de verdad? A mí me tenía engañado. Con Zapatero se acabó ETA, esa es la verdad. Vi progresos sociales, pero eso queda invalidado por algunas cosas.

¿Zapatero le quema?

Yo le tenía cierta simpatía, le tenía respeto, le consideré no muy listo, pero sí honrado. Ahora resulta que era bastante listo porque no era honrado.

Hay dos navarros en 'Quemados': Santos Cerdán y Koldo García.

En tu periódico y en otros en los que colaboro dije que cómo se podía plantear que Santos Cerdán fuese reelegido secretario de Organización del PSOE, y me llamó un tipo —encausado por las ‘cloacas’ del partido, por cierto— diciéndome que cómo me atrevía a escribir eso de Santos Cerdán, que era un tipo estupendo y que qué pruebas tenía yo. Santos Cerdán apestaba a distancia sideral. Algunos compañeros le habían descubierto las persecuciones a periodistas, las bolsas de Carmen Pano que entraban con dinero en Ferraz, los manejos de Leire Díez… Un país en el que Leire Díez, Koldo, Cerdán y Ábalos han tenido responsabilidades políticas es un país muy peculiar.

La penúltima pregunta de su libro es: “¿Cuánto tiempo puede aguantar un país así?”. Respóndase.

No puedo pensar de ninguna manera que se pueda completar la legislatura así. El PSOE tiene nueve casos judiciales abiertos, cualquiera de los cuales serviría para cercar un Gobierno, y va a perder todo el poder territorial. No ganaría ni en Castilla-La Mancha si esto sigue así, según las encuestas que estoy manejando, que son buenas. En Asturias tampoco. Cataluña es otra cosa.

¿Y en Navarra?

Tampoco. Y quizá no tendría ni una sola capital de provincia, salvo Barcelona. Fíjate la catástrofe que sería un partido nacional que no controla ni una sola alcaldía importante ni una sola autonomía.

Acabemos con un buen sabor de boca. ¿Tiene usted motivos para la esperanza?

Un motivo de esperanza es que en una sola calle de Madrid hay más bares que en toda Noruega. España es un gran país que sabe disfrutar, que ha organizado la visita del Papa de cojones, que vamos a ganar el Mundial, que tenemos artistas muy buenos, que tenemos los médicos mejor preparados… Tenemos motivos para estar satisfechos con este país. Nosotros funcionamos, los que no funcionan son nuestros representantes.

“La disposición transitoria cuarta demuestra la pereza de los políticos”

¿Por qué considera urgente reformar la Constitución?

Porque esta Constitución está en el vacío: no contempla la europeidad, las nuevas tecnologías, la lucha que existe ahora mismo entre las grandes potencias para occidentalizarse y, sobre todo, no contempla la digitalización. Una de sus propuestas es limitar a ocho años el tiempo máximo en la Presidencia del Gobierno.

¿Qué solucionaría esto?

El síndrome de Hubris, que sufre el que lleva muchos años mandando y se considera impunible e inimputable. Afecta muy directamente a nuestro presidente del Gobierno y afectaba a Juan Carlos de Borbón.

UPN pidió hace unos meses reformar la Constitución por una cuestión diferente: eliminar la disposición transitoria cuarta, que permitiría la anexión de Navarra al País Vasco.

Esa es una de las grandes cosas que tenemos en este país: hay una disposición transitoria que afecta a Navarra —transitoria, te repito— que solo lleva 47 años vigente. Eso te demuestra la pereza de nuestros políticos a la hora de reformar la Constitución o de hacer cualquier otra cosa. ¿Cómo no vamos a estar quemados con esta clase política que tenemos?

'QUEMADOS'
Autor: Fernando Jáuregui.
Páginas: 136.
Editorial: Almuzara.
Precio: 15 euros.

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