Psicólogo de la RFEF y de la selección
Javier López Vallejo: "Luis De la Fuente es suave en las formas pero muy fuerte en el fondo"
Criado en la cantera de Tajonar, el guardameta dejó el fútbol profesional en 2010. En diciembre de 2022, aterrizó en la RFEF para incorporarse como psicólogo al grupo de Luis de la Fuente


Publicado el 13/06/2026 a las 05:00
Javier López Vallejo (Pamplona, 50 años) saluda impreciso al interlocutor, que es mayor que él. “¿Cómo está la juventud?”, suelta. El exfutbolista, que adquirió fama en la portería de Osasuna, es el psicólogo de la selección española, guardián de un tesoro cada vez más preciado en la sociedad, la salud mental. López Vallejo se sienta en la sala habilitada por el departamento de comunicación de la Federación y conversa con este periódico antes del debut de España en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
¿Cómo está la salud mental de la selección?
En cuanto a salud mental estamos muy bien, con muchísima ilusión, sabiendo de la responsabilidad de este tipo de eventos. Con mucha más ilusión que responsabilidad en cuanto a ganas de que salga todo bien, de poder disfrutar el proceso y sabiendo que estamos preparados. Sabiendo también de la incertidumbre de este tipo de situaciones en las que no todo exclusivamente depende de ti.
Hoy se habla de salud mental como un término que sustituye lo que antes era ansiedad o estrés. ¿Engloba más la salud mental?
Todo depende un poco del contexto. Como salud mental está claro que antiguamente era estar mal, ahora ya hay indicadores que están mucho más alineados con el bienestar. A nivel del contexto deportivo intentas conseguir el máximo rendimiento en el menor tiempo posible. El contexto mental es tener todas esas herramientas para poder sacar tu mejor versión en los contextos más difíciles.
¿Cómo se evita en la selección española el estrés, la preocupación y se genera otro tipo de ambiente?
En estos contextos de alto rendimiento está implícito el estrés por la responsabilidad que conlleva este tipo de eventos. Y sobre todo la consecuencia del error es muy grande y la repercusión que tiene todo. Todo esto va incluido y puede generar mayor presión y situaciones más estresantes. Sí que es cierto que este tipo de jugadores están acostumbrados a esta exposición, que lo vienen haciendo cada tres días, entonces yo creo que es algo a lo que están habituados.
¿Cómo se aprende a que no te afecte todo y puedas ofrecer el máximo rendimiento sin quemarte la cabeza?
No me gustaría ser futbolista en esta época porque están muchísimo más expuestos de que lo estábamos antes hace 20 años. Esa exposición a través de las redes sociales hace que todo tenga una mayor repercusión y sobre todo que el impacto en las cosas negativas sea mucho mayor. La ausencia total de estrés obviamente no existe. También sería perjudicial. Nosotros, a través del entrenador, de Luis, intentamos generar el nivel de activación óptimo del grupo para construir un equipo. Mi trabajo es mucho más indirecto a través del entrenador para ayudar de manera individual al que lo pueda necesitar o de manera grupal.
Cuando Luis de la Fuente habla de que necesita buenas personas, además de buenos futbolistas, ¿es un mensaje a los jugadores, es espontáneo, es estudiado?
Creo que no hay nadie o sería muy difícil encontrar un perfil de un seleccionador como Luis que tenga tanta experiencia en este contexto de selecciones. A través de su experiencia de tantos años, él ha podido darse cuenta de muchas cosas y de lo importante que es la construcción de equipos en una selección, tan distinta a un club. En esa construcción de un equipo, él tiene muy interiorizado que el ser buenas personas no es algo tirado al azar, sino que realmente significa mucho ser buenas personas. Se trata de compartir valores y que los compartan los jugadores es algo vital para que nos acerque a ganar. Cumplir eso no nos garantiza ganar, pero el no cumplir eso sí que nos aleja de ganar.
¿Qué encuentra en la selección, más casos personales o laborales?
Es muy difícil separar. Al final los jugadores, aunque vivan en una burbuja o aunque sean realmente habilidosos al jugar al fútbol, son personas que juegan al fútbol. Esto de ser persona significa que están tristes y les influyen las cosas. Ellos vienen de un contexto de ser muy protagonistas en su club y llegan a otro contexto que es de la selección, donde conviven con gente que es la élite nacional. Y pueden pasar de sentirse protagonistas a un papel más secundario a nivel deportivo. Y eso es muy importante porque realmente la salud de un equipo, en este caso la selección, la determinan los que juegan menos. Desde ahí, desde ese sentimiento de pertenencia, es tan importante la construcción de un equipo porque eso nos acerca a ganar.
Usted ha dicho que en psicología no se puede tratar igual a todas las personas, que eso no funciona nunca.
Es una idea alineada con algo que dijo Vicente del Bosque en su día, no hay nada más injusto que tratar a todos de la misma manera. En eso Luis de la Fuente es un experto, la gestión del grupo es parte de su secreto, trata a cada uno en función de lo que necesita, de sus necesidades. Muchas veces las necesidades coincidirán con las peticiones, pero otras muchas no. Se trata de identificar aquello que necesita cada uno para poder cubrir esa necesidad. El mundo de la psicología es tan bonito que, como los grupos son dinámicos, las necesidades cambian. Y nosotros tratamos de identificarlas. Yo intento ayudar al entrenador, doy mi opinión para que él tome la mejor decisión.
¿A nivel mental cuál es la mayor fortaleza y la mayor debilidad de Luis de la Fuente?
Yo te puedo hablar de las fortalezas que a mí me sorprendieron. Es un experto en la gestión con el jugador. Identifica muy bien las necesidades de los jugadores, pero a través de tener mucho tacto. Él es muy suave en las formas, pero fuerte en el fondo. Y muchas veces solemos ver lo contrario. También es un experto en gestionar conflictos, no intenta ganarlos, sino gestionarlos.
¿Y las debilidades?
Debilidades no tiene. Bueno, yo no las veo y tampoco las diría en público. Obviamente el entrenador perfecto no existe, pero creo que en contexto selección no he visto a nadie que tenga su experiencia y que tenga tantas habilidades en el manejo de la gestión de grupos.
¿Puede ser repetitivo a veces en los mensajes, todos los futbolistas son increíbles siempre?
Bueno, todo depende de la interpretación que uno hace de los hechos, me parece una habilidad en cuanto a que él es muy humilde. Él es muy capaz de que la medalla o el mérito se lo lleven otros sabiendo que él es parte importante. No dice ninguna mentira, los jugadores tienen muchísimo mérito y el secreto de la selección es el nivel de los jugadores. Y también es verdad que el equipo es el reflejo del carácter del entrenador.
¿Le aconsejó que llamara a los periodistas por su nombre o es su naturaleza?
Hay mucha naturalidad en él. Muchas cosas que son de motu propio y esta es una de ellas. Esa cercanía él la tiene. Parecemos personas todos.
Desde fuera, la impresión es que los futbolistas viven en una burbuja, en maneras consentidas y les cuesta pisar la tierra.
De verdad que me gustaría que pudieras vivir desde dentro cualquier día a día de la concentración para darte cuenta que eso no se ajusta a la realidad. Se tiene la idea que todo lo que rodea a un jugador es tan elitista. Pero luego en el día a día son gente súper cercana, muy generosa y es un reflejo primero de ellos y segundo de lo que quiere encontrar el técnico. Me parece gente con unos valores muy grandes.
¿Influyen para mal las redes sociales?
Al final las redes sociales con todas sus cosas buenas, tienen una parte muy negativa. Los jugadores están tan expuestos a cualquier crítica anónima y de cualquier persona, que pueden ser perjudiciales.
Lamine Yamal Lamine Yamal, 18 años, estrella mundial. ¿Hay trabajo extra con alguien así?
A esas edades son críos, Lamine ha vivido tantas cosas a tan poca edad que aquí le tratamos como un tipo hipermaduro. No podemos pretender que un chico de 18 años no se equivoque jamás, eso es irreal, en cualquier contexto, a cualquier nivel, y fíjate al nivel en que él vive. Nosotros aquí estamos encantados con él en cuanto a madurez y a cumplimiento de normas.