Salud
Una experta de la Clínica Universidad de Navarra alerta de que la radiación ultravioleta puede provocar quemaduras en la superficie del ojo durante el verano
La Dra. Miriam de la Puente, oftalmóloga de la Clínica Universidad de Navarra, recomienda utilizar gafas homologadas con filtro UV y consultar si aparecen dolor, visión borrosa o una intensa sensibilidad a la luz


Publicado el 29/07/2026 a las 10:30
Generalmente, la protección solar se relaciona con la piel, pero la radiación ultravioleta también puede dañar los ojos. Durante los meses de verano, el aumento de la exposición al sol, las actividades al aire libre y el reflejo de la luz sobre superficies como el agua o la arena incrementan el riesgo de sufrir lesiones oculares.
Según la doctora Miriam de la Puente, especialista del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra, una de las alteraciones más frecuentes es la fotoqueratitis o queratitis actínica, una lesión comparable a una quemadura solar que afecta a la superficie de la córnea. Esta lesión puede provocar enrojecimiento ocular, dolor, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño o arenilla, visión borrosa y una intensa sensibilidad a la luz. Aunque suele ser temporal, requiere vigilancia para evitar complicaciones y aliviar los síntomas adecuadamente.
La especialista recuerda, además, que la radiación ultravioleta puede producir daños acumulativos a largo plazo sobre distintas estructuras del ojo. Entre ellos, destaca algunas lesiones retinianas asociadas a la exposición solar intensa. Recomienda consultar con un especialista cuando aparecen síntomas como una disminución de la visión, dolor ocular intenso, enrojecimiento persistente, lagrimeo excesivo o una molestia importante con la luz que no mejora tras 24 o 48 horas o que empeora progresivamente.
PROTECCIÓN DE LA INFANCIA
En el caso de los niños, la vigilancia debe ser aún mayor. La doctora De la Puente explica que los más pequeños no siempre son capaces de describir lo que les ocurre, por lo que conviene prestar atención a signos indirectos como irritabilidad, frotarse los ojos con frecuencia o evitar la luz solar.
Para prevenir estos problemas, aconseja evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día, utilizar sombreros o gorras y recurrir a gafas de sol homologadas con filtro ultravioleta. También recomienda el uso de gafas de natación o de buceo en playas y piscinas para reducir la irritación producida por la sal o el cloro. "La protección ocular debe incorporarse a los hábitos de verano desde la infancia, igual que ocurre con la protección de la piel", señala la especialista.
Además, en personas con sensación de sequedad o irritación ocular, el uso de lágrimas artificiales puede ayudar a aliviar las molestias y mejorar el confort visual durante los meses más cálidos.