Salud
Tener niveles altos de hierro aumenta el riesgo de infarto, diabetes y cáncer
El nutricionista y farmacéutico pamplonés Javier Fernández Ligero advierte de que tener los niveles altos de hierro favorece enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas


Publicado el 09/05/2026 a las 11:19
El hierro es un mineral esencial para el transporte de oxígeno en la sangre y la producción de energía celular, pero en niveles altos se relaciona con enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, cáncer y trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer. El nutricionista y farmacéutico pamplonés Javier Fernández Ligero (@Nutriligero) ha explicado en uno de sus vídeos divulgativos que el hierro puede convertirse en un enemigo silencioso cuando sus niveles se elevan en el organismo.
Fernández Ligero advierte que "tu cuerpo está compuesto de un mineral que, si alcanza niveles muy altos, puede matarte más rápido que fumar o comer mal". El problema reside en que el hierro elevado favorece la producción de radicales libres, moléculas que dañan las células y aceleran procesos inflamatorios y de envejecimiento. Además, este mineral se deposita en órganos vitales como el hígado, el corazón o el cerebro, alterando su funcionamiento normal.
Desde el punto de vista evolutivo, el ser humano no desarrolló mecanismos eficientes para eliminar el exceso de hierro porque durante milenios las pérdidas de sangre por heridas, cortes o accidentes eran habituales. El organismo aprendió a regenerar la sangre con rapidez, pero en la actualidad, sin esas pérdidas naturales, el hierro tiende a acumularse progresivamente en tejidos y órganos.
Las mujeres en edad fértil pierden hierro de forma natural a través de la menstruación, lo que las protege a la hora de tener los niveles alto. Por el contrario, los hombres y las mujeres tras la menopausia acumulan hierro con mayor rapidez, aumentando así el riesgo de determinadas patologías relacionadas con el exceso de este mineral en el organismo.
ENFERMEDADES DEL CORAZÓN
Los niveles altos de hierro favorecen la oxidación de la sangre y de las arterias, acelerando la aparición de infartos de miocardio. Fernández Ligero señala un dato relevante: "donar sangre puede reducir el riesgo de infarto hasta en un 88%". Un gesto voluntario y seguro que, según el divulgador, puede tener más impacto preventivo que muchos fármacos utilizados de forma habitual en prevención cardiovascular.
IMPACTO METABÓLICO: DIABETES Y OBESIDAD
A mayor cantidad de hierro, mayor nivel de glucosa en sangre y menor sensibilidad a la insulina, lo que incrementa el riesgo de diabetes tipo 2. El hierro también influye en el desarrollo de hígado graso y obesidad visceral, ya que altera la regulación de la leptina, una hormona clave en la quema de grasa. Los estudios muestran que reducir el hierro mediante flebotomía mejora la glucosa y la función hepática en pacientes con trastornos metabólicos.
En el terreno oncológico, el hierro actúa como factor de riesgo añadido al ser un nutriente también para las células cancerígenas. Los hombres con ferritina muy elevada presentan mayor probabilidad de desarrollar cáncer, y reducir los niveles de hierro mediante donaciones o flebotomías puede disminuir la mortalidad por esta causa hasta en un 60%, según los datos expuestos por el nutricionista.
"Las patologías neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson muestran acumulación de hierro en el cerebro", explica este Fernández Ligero. "A mayor concentración de este mineral, mayor progresión de estas enfermedades, motivo por el cual algunos investigadores estudian la flebotomía como posible estrategia preventiva", dice. Además, el hierro influye en la respuesta frente a infecciones. "Bacterias y virus lo necesitan para multiplicarse, por lo que niveles elevados aumentan la vulnerabilidad ante infecciones graves", añade.
CÓMO MANTENER EL HIERRO EN NIVELES ADECUADOS
Entre las recomendaciones para controlar el hierro, Fernández Ligero aconseja limitar el consumo de alimentos enriquecidos con hierro, como cereales fortificados, y moderar el azúcar. El té, el café y los lácteos reducen su absorción, mientras que compuestos naturales como la cúrcuma, el té verde o la quercetina ayudan a modularlo. El ejercicio regular también contribuye a reducir el hierro, aunque las mujeres jóvenes deben vigilar sus niveles para evitar déficits.
Para el nutricionista pamplonés, la estrategia más eficaz es donar sangre de forma regular. Los beneficios incluyen mejorar la sensibilidad a la insulina, proteger el corazón, reducir la mortalidad por cáncer y disminuir la concentración de metales y toxinas. "Nuestro cuerpo está pensado para perder sangre de manera regular", concluye. "Donar sangre no solo salva vidas ajenas, también protege la propia salud y puede convertirse en una inversión directa en longevidad", termina.