Salud
Javier Fernández, nutricionista: “El problema no son los carbohidratos, es cuándo y para quién”
Un experto pamplonés desvela por qué las recomendaciones generales sobre macronutrientes podrían estar equivocadas para tu caso


Publicado el 08/05/2026 a las 05:00
La obsesión por encontrar la fórmula mágica de los macronutrientes ha llevado a millones de personas en España y el mundo a seguir dietas que quizás no sean las adecuadas para su estilo de vida. El nutricionista y farmacéutico Javier Fernández Ligero, ampliamente conocido en redes sociales como Nutriligero, ha lanzado un mensaje contundente que cuestiona las recomendaciones nutricionales estandarizadas.
En su más reciente vídeo publicado en Youtube, este profesional pamplonés plantea una pregunta que muchos se hacen: ¿cuántos carbohidratos necesito realmente? La respuesta, según explica, "no es la misma para todas las personas" y depende de factores individuales que raramente se tienen en cuenta en las guías nutricionales convencionales.
Fernández Ligero señala que el cuerpo humano no funciona igual en todas las personas, y sin embargo continuamos aplicando las mismas recomendaciones a población sedentaria que a deportistas de alto rendimiento. Esta aproximación ignora completamente el contexto individual de cada persona.
Históricamente, las poblaciones humanas han desarrollado diferentes patrones alimentarios según su entorno geográfico. "En las regiones cercanas al ecuador, donde abundaban frutas, raíces y vegetales, la dieta era naturalmente más rica en carbohidratos. Por el contrario, en zonas más frías del planeta, las comunidades dependían principalmente de carne, grasas y proteínas para sobrevivir", explica este nutricionista.
Esta diversidad nutricional ancestral demuestra que no existe una única dieta humana universal, sino adaptaciones evolutivas al medio ambiente. Incluso en la actualidad, estas diferencias persisten en distintas culturas y regiones de España y el mundo.
DIETAS BAJAS EN CARBOHIDRATOS
Uno de los mayores problemas en el ámbito de la nutrición es la falta de consenso sobre qué significa exactamente una dieta baja en carbohidratos. Para algunos profesionales, cualquier ingesta inferior a las recomendaciones oficiales ya califica como baja. Otros establecen el límite en 100 gramos diarios, mientras que un tercer grupo solo considera bajas aquellas dietas cetogénicas que prácticamente eliminan este macronutriente.
Esta confusión terminológica ha alimentado mitos como la creencia de que sin arroz o patatas el cuerpo deja de quemar grasa de manera eficiente. Según Nutriligero, esta afirmación es falsa en la mayoría de los casos y refleja un malentendido fundamental sobre cómo funciona el metabolismo. "El verdadero problema no reside en el carbohidrato en sí mismo, sino en el contexto en el que se consume este macronutriente. La clave está en adaptar su cantidad a las necesidades individuales de cada persona", afirma.
QUIÉNES PUEDES BENEFICIARSE DE UNA DIETA BAJA EN CARBOHIDRATOS
Las estrategias nutricionales que reducen la ingesta de carbohidratos pueden resultar especialmente útiles para ciertos perfiles de personas. Aquellos con resistencia a la insulina, diabéticos tipo 2, individuos sedentarios o personas con exceso de grasa corporal suelen experimentar mejoras significativas. "Este tipo de dietas suele mejora el peso corporal, glucosa, triglicéridos y la salud corporal en conjunto", describe.
Sin embargo, Fernández Ligero advierte que no se trata de una solución universal. Las personas que entrenan con alta intensidad o frecuencia pueden experimentar descensos en su rendimiento deportivo y energía general si reducen excesivamente los carbohidratos.
¿Y EL RESTO?
Nutriligero propone pensar en rangos flexibles de consumo de carbohidratos: muy bajos, bajos, moderados o altos, dependiendo de la actividad física y el estilo de vida. Una persona con un trabajo de oficina y escasa actividad física necesitará considerablemente menos que un atleta que entrena seis días por semana.
Lo verdaderamente importante no son los porcentajes teóricos de macronutrientes, sino los alimentos reales que componen la dieta: huevos, carnes de calidad, patatas, arroz integral, frutas variadas, verduras frescas y fuentes de grasas saludables como el aceite de oliva virgen extra, tan presente en la dieta mediterránea española.
Como ejemplo práctico de un menú equilibrado y adaptable, el nutricionista sugiere: en el desayuno, huevos combinados con fruta fresca; en la comida, carne acompañada de patata y ensalada; y en la cena, salmón con arroz y yogurt natural. Este tipo de estructura permite ajustar las cantidades según las necesidades individuales.