Alimentación

Así es el método del plato vacío: qué hacer si tu hijo no quiere comer alimentos nuevos

Según los profesionales, esta práctica contribuye a reducir tensiones en la mesa y a generar un entorno más positivo durante las comidas

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Diario de Navarra

Publicado el 05/05/2026 a las 08:22

El rechazo a probar alimentos nuevos es una situación frecuente en muchos hogares con niños pequeños. Frases como "no me gusta" antes siquiera de haber probado un alimento generan preocupación en madres y padres, aunque los expertos recuerdan que, en la mayoría de los casos, se trata de una etapa normal del desarrollo. Esto es lo que dice @my_nutritionist sobre la llamado neofobia alimentaria, el miedo o rechazo a alimentos desconocidos.

Este miedo suele aparecer especialmente entre los 2 y 6 años. Lejos de ser un problema permanente, tiene una base evolutiva: actúa como un mecanismo de protección ante lo desconocido. Por ello, los especialistas insisten en que no implica que el menor vaya a mantener malos hábitos alimentarios en el futuro.

Ante esta situación, una de las estrategias que gana terreno es el denominado 'método del plato vacío'. La propuesta es sencilla: colocar un plato adicional en la mesa para que el niño o niña pueda dejar en él aquello que no desea comer. Todo ello sin presiones ni enfados.

Este enfoque permite mantener el alimento en el menú, favoreciendo la exposición repetida, al tiempo que se respeta la decisión del menor. Según los profesionales, esta práctica contribuye a reducir tensiones en la mesa y a generar un entorno más positivo durante las comidas.

Además, existen otras recomendaciones que pueden aplicarse en el día a día. Entre ellas, ofrecer los alimentos sin obligar, entendiendo que pueden ser necesarios entre 10 y 15 intentos antes de que un niño los acepte. También resulta clave el ejemplo de los adultos: ver a la familia disfrutar de una alimentación variada favorece la imitación.

La participación activa es otro factor importante. Permitir que los menores toquen, huelan o colaboren en la preparación de los alimentos puede aumentar su interés. A ello se suma la importancia de mantener rutinas estables, ya que la estructura aporta seguridad.

Por el contrario, los expertos desaconsejan prácticas como forzar la ingesta, recurrir al chantaje, por ejemplo, condicionar el postre, o sustituir sistemáticamente los alimentos rechazados por opciones favoritas. Estas dinámicas, advierten, pueden generar una relación negativa con la comida.

El objetivo, concluyen los especialistas, no es lograr una alimentación perfecta a corto plazo, sino ayudar a construir, desde la infancia, una relación sana y equilibrada con la comida.

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