Salud
Los seis mitos más comunes sobre el azúcar que debes conocer: "El verdadero peligro es usarlo para tapar emociones"
Cómo actúa realmente el azúcar en el organismo y por qué no es necesario demonizarlo


Actualizado el 27/02/2026 a las 08:42
El debate sobre el consumo de azúcar en la dieta continúa generando confusión entre la población española. Mientras algunos profesionales lo presentan como el principal enemigo de la salud, otros defienden un enfoque más equilibrado. El nutricionista y farmacéutico pamplonés Javier Fernández Ligero ha decidido desmontar los principales mitos relacionados con este ingrediente, ofreciendo una perspectiva menos absolutista en uno de sus últimos vídeos colgados en su canal de Youtube (Nutriligero)
La demonización del azúcar ha llevado a muchas personas en España a desarrollar una relación problemática con este nutriente, generando en ocasiones más ansiedad que beneficios reales. Según explica Fernández Ligero, el verdadero problema no reside en el azúcar en sí mismo, sino en el contexto en el que se consume y la forma en que se utiliza emocionalmente.
"Cuando iniciamos un plan nutricional, una de las dudas recurrentes es determinar qué papel debe jugar el azúcar en nuestra alimentación. La avalancha de información contradictoria y las patologías asociadas a su consumo excesivo han generado una sociedad que, paradójicamente, depende emocionalmente del azúcar", explica el nutricionista
Pero, ¿qué es exactamente el el azúcar? Es una molécula energética que el organismo utiliza para producir ATP, es decir, la energía. Sin embargo, esta molécula presenta una característica distintiva. "No aporta minerales ni otros micronutrientes, razón por la cual los nutricionistas la califican como una molécula vacía desde el punto de vista nutricional", añade.
"Todos los alimentos que contienen glucosa se engloban dentro del grupo de los carbohidratos, y se clasifican según su índice glucémico. Este parámetro mide el impacto de los alimentos sobre la glucosa sanguínea. Cuanto mayor es este impacto, más intensa resulta la respuesta insulínica que genera nuestro páncreas", continúa Fernández Ligero.
Por ello, cada vez que ingerimos hidratos de carbono con gran carga glucémica, el páncreas libera insulina con un objetivo claro: mantener los niveles de glucosa estables en sangre. "Este proceso forma parte del funcionamiento normal del organismo y no representa un problema en sí mismo", aclara el farmacéutico pamplonés
El conflicto aparece cuando el consumo de azúcar resulta excesivo y constante. "El cuerpo humano está diseñado para no desperdiciar energía, por lo que todo aquello que no consumimos inmediatamente lo almacena. ¿De qué forma? Principalmente en forma de grasa corporal", describe.
EL IMPACTO EMOCIONAL DEL AZÚCAR
Uno de los aspectos menos conocidos del azúcar es su capacidad para generar una adicción emocional significativa. "El problema no es únicamente metabólico, sino también neurológico. El azúcar eleva la dopamina, activa los centros de recompensa cerebral y genera sensación de bienestar inmediato. Este mecanismo hace que el cerebro aprenda que el azúcar calma, reconforta y premia", dice.
Además, al retirarlo bruscamente puede aparecer el síndrome de abstinencia, con picos de cortisol. Tras el proceso de desintoxicación, cualquier reintroducción vuelve a alterar la adrenalina y la dopamina. "El verdadero peligro es usar este azúcar para tapar emociones Es como si fuese una droga", explica. En estos casos, su comportamiento se asemeja al de una sustancia adictiva, aunque con matices importantes
La clave está en comprender que el azúcar no es bueno ni malo. Todo depende del contexto individual. "Una persona con equilibrio emocional, físico, hormonal e inmunológico puede consumir azúcar ocasionalmente sin desarrollar problemas significativos", afirma este nutricionista
El conflicto surge cuando demonizamos completamente este ingrediente, porque dicha actitud puede generar obsesiones y trastornos de la conducta alimentaria.
El consumo de azúcar se transforma en problemático cuando es desmedido y no quemamos esa energía mediante actividad física. "Si pasamos muchas horas sentados y generamos múltiples picos glucémicos a lo largo del día, aparece la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico, alteraciones endocrinas y diversos problemas hormonales", describe.
Es fundamental entender que estas patologías no aparecen por el azúcar en sí mismo, sino por el exceso de energía sin gastar y el desequilibrio metabólico sostenido en el tiempo.
SEIS CONSEJOS PARA REDUCIR EL CONSUMO DE AZÚCAR
- No lo elimines de golpe, hazlo progresivamente para evitar ese síndrome de abstinencia.
- Desayuno con proteína y grasa, eso va a mantenerte saciado mucho más tiempo y te vas a olvidar del azúcar.
- Puedes apoyarte en suplementos como el azafrán, la berberina o complejos del grupo B
- Mejorar el descanso. La melatonina y gaba por la noche van a hacer que liberes menos melina y por lo tanto dependas menos del azúcar el día anterior
- Entrena al menos 3 días por semana
- Trabajar el paisaje emocional para que dependamos menos de ese azúcar.