Estudio
La comida 'apta para microondas' libera "sustancias tóxicas" al calentarse, según un estudio
Los recipientes usados pueden liberar microplásticos y filtrarse a los alimentos, lo que expone al consumidor a enfermedades, desde diabetes hasta cáncer, según el estudio


Publicado el 25/02/2026 a las 05:00
Cuando se calienta un plato precocinado envasado en plástico "aumenta significativamente el riesgo de liberación de microplásticos y sustancias químicas" y "gran parte se filtrarán en la comida del interior", advierte un estudio de Greenpeace, publicado este martes, basado en la "revisión de 24 artículos científicos" sobre el tema. El riesgo de que estos elementos pasen al organismo a través de la ingesta de estos productos aumenta hasta siete veces cuando se calienta en microondas, comparado con un horno convencional. Cinco minutos son suficientes para que más de medio millón de partículas despedidas por el polipropileno pasen al alimento. "Los autores sugieren que la vibración de las partículas de agua en el microondas podría explicar esta mayor liberación", mantiene el trabajo titulado '¿Estamos cocinados?'.
La exposición a las sustancias químicas presente en los envases utilizados puede producir enfermedades metabólicas, porque "muchas sustancias químicas plásticas actúan como disruptores endocrinos, alterando el metabolismo", obesidad, porque "reprograman las células para almacenar más grasa"; diabetes tipo 2, por producir una "resistencia a la insulina provocada por la interferencia química", y problemas cardiovasculares, ya que "los lixiviados de envases de un solo uso afectan al sistema cardiovascular tras el contacto térmico", indica el estudio. "Los alimentos ácidos, grasos o salados, o el uso de recipientes muy desgastados, podrían tener tasas de migración mayores".
También pueden afectar la fertilidad, "tanto masculina como femenina, debido a la alteración de las hormonas sexuales por bisfenoles y ftalatos"; cáncer, debido al "cóctel químico" con "potencial carcinogénico", entre ellos cáncer de mama y de próstata, por la "capacidad de los químicos plásticos para mimetizar estrógenos" y trastornos del neurodesarrollo, con "riesgos especialmente graves durante el desarrollo fetal y la infancia", que incluye "alteraciones en el desarrollo cerebral que pueden manifestarse como déficit de atención o problemas de aprendizaje".
Filtración térmica
Los químicos que se infiltran en la comida se usan en la fabricación de los empaques para dar flexibilidad y que sean más resistentes a la grasa y el agua, como los bisfenoles, ftalatos, sustancias perfluoroalquiladas y antioxidantes fenólicos, entre otras "1.396 sustancias químicas en envases plásticos y en contacto con alimentos en cuerpos humanos". "La mezcla de cientos de estos químicos potencia su toxicidad de una manera que la regulación actual (que los mide uno por uno) es incapaz de predecir".
Causan además daño hepático, enfermedad tiroidea, aumento de los niveles de colesterol o reducción de la respuesta inmunitaria. "El verdadero peligro es la lixiviación (filtración) térmica", asegura Greenpeace. "El informe destaca un proceso físico-químico crítico: cuando el plástico alcanza temperaturas elevadas (especialmente en el microondas), los enlaces químicos se debilitan. Esto facilita que estas sustancias migren de la estructura del plástico a la grasa y el agua de la comida. No ingerimos una sola sustancia".
"Los organismos reguladores y la industria no están actuando ante el problema de los plásticos, que ya está causando una crisis mundial de residuos; al contrario, se prevé que la producción de plástico se duplique con creces para 2050 respecto a los niveles actuales", denuncia Greenpeace. "La industria de los combustibles fósiles y la petroquímica cuentan con esto para su crecimiento futuro, apoyándose en la tendencia creciente de los platos preparados envasados en plástico".