Problemas con el embarazo por exceso de peso: ¿qué riesgos para la fertilidad existen?
Un estudio publicado en la revista científica Reproductive BioMedicine Online relaciona un mayor índice de masa corporal (IMC) con una menor tasa de natalidad


Publicado el 02/02/2022 a las 11:07
El sobrepeso y la obesidad son problemas que afectan seriamente a nuestra salud, ya que acortan la vida y producen o agravan múltiples enfermedades. En muchas ocasiones no se les presta la atención debida y en 2018 un estudio del Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol ya reveló que un 47% personas con exceso de peso no se plantean estar menos tiempo sentadas.
Ahora, una investigación del Centro GeneraLife de Roma publicado en la revista científica Reproductive BioMedicine Online relaciona un mayor índice de masa corporal (IMC) con una menor tasa de natalidad. Este trabajo se da a conocer cuando el número de mujeres embarazadas ha bajado un 10% desde el inicio de la pandemia, según datos correspondientes al año 2020.
El IMC es un indicador de la relación entre el peso y la talla, que se utiliza para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), si el IMC es igual o superior a 25 se considera sobrepeso, mientras que si el IMC es igual o superior a 30 se considera obesidad.
El estudio de GeneraLife constata una disminución de las posibilidades de embarazo y un mayor riesgo de aborto en mujeres con un IMC superior a 25.
Gemma Fabozzi, autora del trabajo, embrióloga y nutricionista, destaca la importancia del IMC en la tasa de natalidad “incluso cuando la paciente tiene un sobrepeso simple, no obesidad”.
El estudio también encontró que el aumento del IMC se asocia con un aumento del riesgo de errores cromosómicos. Fabonazzi señala que las mujeres con sobrepeso muestran un ligero aumento del riesgo de errores cromosómicos en los embriones a cualquier edad.
La conclusión de este estudio es que “resulta de gran utilidad analizar el perfil metabólico de la paciente incluso cuando se ha obtenido un embrión sano para su transferencia, en un ciclo de reproducción asistida”.
La investigación ha demostrado que el IMC influye incluso en los tratamientos con ovodonación. Fabozzi detalla que “en un programa de donación de óvulos con transferencia de blastocitos, la obesidad en las receptoras se asocia a un mayor riesgo de aborto". Añade que "el ambiente que encuentre el embrión tras ser transferido al útero materno resulta fundamental incluso en los casos en los que el embrión tiene una calidad óptima".
Señala también la relevancia de un régimen nutricional adecuado para reducir la probabilidad y la gravedad de problemas reproductivos. Promover un IMC adecuado antes del embarazo y un aumento de peso saludable durante la gestación puede así reducir el riesgo de complicaciones en el embarazo.
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