Verano
¿Cuál es la mejor forma de proteger a mi hijo del sol?
Para evitar quemaduras y lesiones, además de usar una buena crema protectora, merece la pena seguir algunos consejos


Publicado el 22/06/2020 a las 13:09
Ahora que las vacaciones se aproximan y las piscinas ya están abiertas, la crema solar no puede faltar en ninguna casa ni en ninguna maleta. Es un accesorio indispensable durante los meses de calor puesto que nos protege de problemas en la piel que pueden resultar graves.
Vayamos a la playa o a la montaña, los meses estivales siempre cuentan con el riesgo añadido de sufrir quemaduras y lesiones diversas por acción y efecto de los rayos solares.
La protección solar resulta esencial si se va a pasar una larga jornada de exposición al sol, y más todavía en el caso de los niños: la mayoría de los daños por exposición solar que recibe una persona se producen durante la infancia y adolescencia, lesiones que tienen una estrecha relación con el envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel en edad adulta.
Siguiendo las pautas que recoge la Asociación Española de Pediatría y la Asociación Española de Dermatología, es importante:
- Tipo de crema. Es muy importante que la crema solar proteja de la radiación UVB (causante de las quemaduras solares) y UVA (responsable del envejecimiento prematuro de la piel). Cabe recordar que las cremas, una vez abiertas, deben renovarse cada 12 meses, por lo que si se tiene algún bote abierto del año anterior, hay que tirarlo y comprar otro nuevo.
- Edad. A los niños menores de 6 meses no es recomendable aplicarles crema solar, es mejor ponerles a la sombra y con ropa apropiada. Los menores de 3 años tampoco deben exponerse demasiado tiempo al sol y, en caso de que lo hagan, se debe apostar por una crema de FPS alto y con filtros físicos o minerales. A partir de los 3 años, se puede optar por las cremas de filtros químicos.
- Aplicación. La crema debe aplicarse generosamente sobre la piel seca unos 15 o 30 minutos antes de exponerse al sol, y hacerlo de nuevo cada dos horas, pues el sudor y el agua disminuyen su efecto. Hay que incidir en cara, cuello, hombros, escote, orejas y empeines, las zonas más sensibles.
- Exposición. Como recomendación general, conviene evitar las horas de máxima exposición, entre las 12 y las 16 horas. Además, es recomendable que los niños lleven gafas de sol y sombreros o gorras que les protejan la cara.
- Hidratación. Aunque no tengan sed, es muy importante dar agua o fruta fresca como sandía o melón con más frecuencia para que los niños se mantengan hidratados.
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