Turismo accesible en Navarra: rutas al alcance de todos para disfrutar de la naturaleza
Aunque todavía existen muchos parajes cuya accesibilidad puede y debe mejorar, Navarra cuenta con algunas rutas parcialmente adaptadas para que personas con discapacidad auditiva, física, visual y/o cognitiva puedan disfrutarlas


Publicado el 27/06/2025 a las 05:00
El verde y sus diversas tonalidades dominan la vista, que rebota de una hoja salpicada por la lluvia al tronco rugoso del árbol más cercano o a la copa redondeada de un roble centenario que aguarda al otro extremo del camino. Esa senda serpenteante y llena de piedras que obliga a levantar los pies e impulsarse para avanzar, pero que ofrece una impresión distinta a cada paso. En una pausa breve puede percibirse cómo el trino de los pájaros se acompasa con el ruido irreconocible de alguna otra especie. Muchas prefieren esconderse ante la presencia humana, pero se atreven a emitir sonidos si el descanso dura más de la cuenta. Más rocas y algún que otro desnivel se intercalan antes de llegar al final del trayecto, pero la atención ya no solo se centra en eso, sino también en los letreros que acompañan la travesía. Hablan sobre las cualidades del paisaje que les rodea, la gran variedad de animales y vegetales que lo habitan, la historia detrás de un paraje tan espectacular.
Idílico, ¿verdad? Seguro que en más de una ocasión has experimentado ese conjunto de sensaciones. Las rutas en plena naturaleza son para muchos una de sus actividades favoritas y más cuando estas se multiplican dentro de un territorio. Ese es el caso de Navarra, una comunidad que posee una gran variedad de enclaves naturales dignos de una buena visita. Pero esto no es siempre posible… cierra los ojos y revive todas las sensaciones que he descrito antes, vuelve a esa excursión que tanto recuerdas. Ahora imagínate sentado en una silla de ruedas. Muévete. ¿Sigues admirando la inmensidad del entorno o ahora te preocupan más las rocas y los desniveles del camino? Ahora olvídate de la silla, pero imagina caminar con los ojos cerrados. ¿Te sientes seguro? ¿Te guías con facilidad? Seguro que en ambos casos la experiencia ha dejado de ser idílica.
Ese “desorden” de la naturaleza es lo que la hace contrastar con el entorno urbano y quizá es uno de sus mayores atractivos. Sin embargo, para las personas con discapacidad física, auditiva, visual o cognitiva puede resultar caótica. Su belleza nos atrae de igual manera, pero sus barreras nos hacen, en ocasiones, evitarla. Aunque todavía existen muchos parajes que mejorar para que alcancen el ansiado concepto de “accesibilidad universal”, la Comunidad foral cuenta con algunas rutas parcialmente adaptadas.


Accesibilidad auditiva
En ocasiones, a las personas con algún tipo de discapacidad auditiva no se les permite disfrutar de las visitas turísticas al 100% por la falta de adaptación de las explicaciones de los guías. En Navarra, no obstante, existen varios destinos que cubren estas necesidades con vídeos en Lengua de Signos Española (LSE) y subtitulados.
El primero de ellos es el valle de Roncal, donde se encuentra el Paseo de los Oficios. Este recorre varias calles de la localidad de Burgui y pasa por su conocido puente medieval. Durante toda la travesía, las recreaciones de elementos etnográficos se acompañan de paneles informativos accesibles con textos breves y códigos QR que permiten el acceso a vídeos adaptados. Además, en la oficina de turismo del Centro de Interpretación de la Naturaleza del Roncal se ha instalado un bucle magnético.


Los vídeos en LSE y subtitulados también pueden encontrarse en la cueva de Mendukilo, donde las personas con discapacidad auditiva disponen de unas tablets que siguen el mismo ritmo que el equipo de guías en cada parte de la visita, así como en Tierras de Iranzu. Allí, se pueden realizar dos recorridos: Emakumeen Memoria (Abárzuza) y la ruta al nevero (Arizaleta). El primero de ellos cuenta con 14 paneles interpretativos para homenajear a las mujeres de la zona a través de sus diferentes profesiones. En el segundo, se pueden conocer los animales y plantas que habitan la zona y el proceso de producción de nieve en el famoso nevero.
Accesibilidad cognitiva


En el caso de las personas con discapacidad cognitiva resulta esencial contar con textos de Lectura Fácil, que evitan las expresiones o frases complejas a la hora de transmitir la información. En este sentido, destacan por sus adaptaciones el parque de Urbasa-Andia; las cuevas de Zugarramurdi, Ikaburu y Mendukilo; el recorrido Emakumeen Memoria en Abárzuza y la ruta del nevero en Arizaleta. En estos dos últimos senderos, los paneles informativos ofrecen códigos QR que dirigen a las mismas explicaciones sobre el entorno, pero en Lectura Fácil.
Por su parte, los observatorios de aves del embalse de Las Cañas y de la laguna de Pitillas todavía no cuentan con estas adaptaciones, pero se han tenido en cuenta de cara a un proyecto futuro.
Accesibilidad física
La naturaleza suele ser uno de los entornos más complicados para las personas con movilidad reducida, pero ahora que empieza el verano una escapada al aire libre nos apetece a todos. En la Comunidad foral existen algunas rutas o, al menos, pequeños recorridos pertenecientes a otras travesías más amplias que están adaptados.
Uno de ellos es el sendero de Morterutxo, en el Parque Natural Urbasa-Andia, que recorre 800 metros y es circular. Aunque algunos tramos superan la pendiente del 8%, los usuarios de silla de ruedas pueden recorrerlo sin mucha dificultad. En cuanto a las instalaciones cercanas, el aparcamiento dispone de plazas reservadas, pero el merendero no cuenta con mesas ni asientos accesibles. Otra opción es el Sendero de los Sentidos, de 700 metros de longitud, que se sitúa en el bosque de Mata de Haya (valle de Belagua). Este recorrido, además de permitirte apreciar los colores intensos de la naturaleza, constituye una experiencia sensorial para el oído y el olfato. Si te animas a hacer un recorrido más largo, puedes optar por el situado en los embalses de Leurtza. Podrás rodear el embalse inferior a lo largo de 2 km siempre que la meteorología acompañe, pues la escasa compactación del pavimento puede verse afectada por la lluvia y entorpecer el avance de las personas con movilidad reducida. Además, conviene tener en cuenta que a mitad y al final del recorrido existen pendientes superiores al 8%.


En la Foz de Lumbier el camino forma parte de la Vía Verde del Irati y es accesible, pero es cierto que en algunos tramos puede resultar incómodo por su irregularidad. Aun así, las maravillosas vistas merecen unos metros de traqueteo. Y si hablamos de traqueteo, no podemos dejar a un lado las Bardenas Reales. El desierto más conocido de Navarra ofrece un recorrido de 34 km por las zonas más impactantes del paisaje. De forma segura, puedes recorrerlo en uno de los boogies adaptados que ofrecen en la zona.
Otras alternativas son el valle de Roncal y el valle de Ultzama. En el primero de ellos, las personas con movilidad reducida pueden recorrer una parte del sendero de Basari y Foz de Burgui, por la orilla izquierda del río Esca. Este comienza en el puente medieval, continúa por el conocido Paseo de los Oficios y llega hasta la nevera. Este tramo contiene recreaciones de distintos elementos etnográficos y paneles informativos al respecto, entre los que cabe destacar una almadía a tamaño real. A excepción de algún pequeño trozo, el pavimento está asfaltado y bien compactado y la anchura del camino, superior a 150 cm, permite realizar círculos libres de obstáculos. Como en otras rutas, conviene, eso sí, tener en cuenta que existe alguna pendiente superior al 8%.
En el caso del valle de Ultzama, un lugar digno de visita es el bosque de Orgi, donde un sendero con pasarelas de madera y protecciones laterales permite el paso a las personas con movilidad reducida. Si lo recorres, alcanzarás el mirador y el observatorio de aves con bancos y espacio para sillas de ruedas. Además, en la zona existen dos plazas reservadas de aparcamiento, una mesa en el merendero que permite acercamiento frontal desde silla de ruedas y un aseo adaptado con doble espacio de transferencia.
Y si te apetece visitar un tipo diferente de paisaje, también puedes atreverte con algunas cuevas. Allí te esperan multitud de estalagmitas, lamias, murciélagos, lirones… e incluso una araña única en el mundo. Las cuevas de Zugarramurdi e Ikaburu ofrecen la posibilidad de realizar el recorrido con silla joëlette, aunque es necesario avisar de antemano. Por otra parte, en Zugarramurdi puedes conocer una parte de la cueva en tu propia silla de ruedas si pides con antelación que abran un acceso especial.
Accesibilidad visual
Del mismo modo, las personas con discapacidad visual también pueden visitar la cueva de Ikaburu, con pasamanos de cuerda en las escaleras y audios que se activan cuando pasas y que complementan las explicaciones de los guías. Y si quieres seguir conociendo la vida natural de Navarra, no puedes perderte la Selva de Irati, uno de los hayedo-abetales más grandes y mejor conservados de Europa. Un paseo por este paraje único puede acompañarse además de una visita al Centro de Interpretación de la Naturaleza de Ochagavía, donde disponen de reproducciones de aves y de una maqueta de esa zona del Pirineo que suelen utilizar para complementar las explicaciones a las personas con discapacidad visual.


Otros destinos adaptados a este respecto ya han aparecido en este texto, como la ruta por el embalse de Leurtza, que dispone de un zócalo de madera en la parte izquierda fácilmente detectable por los bastones blancos y placas informativas en relieve y braille. También se repiten el Sendero de los Sentidos, con una cuerda que facilita la deambulación; el sendero de Basari y Foz de Burgui, con las recreaciones de los elementos etnográficos acordonadas y paneles informativos en braille, altorrelieve y con códigos QR para escuchar el texto; el bosque de Orgi, donde se puede acceder al llamado laberinto de 300 metros, que ofrece una cuerda guía en un lateral y balizas informativas con braille; el sendero de Morterutxo, con zócalo de madera en el lado izquierdo e indicaciones en macrocaracteres, altorrelieve y braille; y el recorrido Emakumeen Memoria y la ruta al nevero en Tierras de Iranzu, que en ambos casos ofrecen paneles con códigos QR con la información disponible para personas usuarias de lector de pantalla, así como para las que tienen baja visión.
Señorío de Bertiz
Uno de los destinos navarros que destaca por su nivel de adaptación con respecto a las diversas discapacidades es el Señorío de Bertiz, situado entre los valles de Malerreka y Baztan. Allí te esperan un hermoso jardín repleto de naturaleza y decorado con motivos modernistas y Art Nouveau, que te acompañarán en un recorrido donde te acercarás a la historia de las misteriosas lamias y conocerás especies vegetales de distintas partes del mundo.
Este paraje cuenta con tres senderos adaptados para personas con movilidad reducida. El primero de ellos consta de 300 metros y atraviesa el Jardín Botánico, donde se pueden observar los distintos sistemas forestales del parque a pequeña escala. Aunque el pavimento puede volverse irregular por el clima, se trata de una ruta accesible para sillas de ruedas. Las otras dos opciones son el inicio del sendero de Aizkolegi, que recorre durante 2 km la pista forestal, y el de Erreparatzea, que discurre a orillas del río Bidasoa durante 1,5 km. Además, puedes completar la excursión con una visita al Centro de Interpretación del Señorío de Bertiz, que ha adaptado su exposición interactiva para que también participen en ella las personas con discapacidad física.


En cuanto a las instalaciones, este parque natural dispone de cuatro plazas de aparcamiento reservadas y señalizadas para personas con movilidad reducida, justo al lado de la oficina de turismo y de unos aseos con cabinas adaptadas. El uso de estas, sin embargo, requiere de ayuda debido al peso de las puertas y a la inclinación de la rampa de acceso.
En el caso de las personas con discapacidad visual, Bertiz ofrece un sendero sensorial creado para experimentar a través del oído, el olfato y el tacto. De una longitud de 450 metros, cuenta con una cuerda de seguimiento en un lateral, un pupitre con elementos táctiles y visuales que aportan más información, unas trompetas auditivas que permiten escuchar de forma amplificada los sonidos de la naturaleza y unas lanzaderas táctiles para apreciar la textura de elementos naturales como la madera muerta, el musgo o los helechos. Por otra parte, sin zócalo lateral, pero accesibles si se cuenta con la ayuda de otra persona, existen otras cinco rutas por la zona: Aizkolegi, Plazazelai, Urrestarazu, El Suspiro e Iturburua. De la misma forma, puede complementarse el paseo con una visita al Centro de Interpretación, que dispone de guías en braille y la posibilidad de abrazar una enorme secuoya en el jardín, ya que esta se encuentra rodeada por una pasarela.
Un refugio sin barreras arquitectónicas


Si este enclave se convierte en uno de tus favoritos y prefieres hacer noche para poder conocerlo más a fondo, tienes la opción de alojarte en el albergue juvenil valle de Baztan (Lekaroz), con habitaciones, aseos y duchas adaptadas para personas con movilidad reducida.
Gestionado por ASPACE, cuenta con un total de 200 plazas y tanto camas bajas como literas se reparten en 20 habitaciones amplias: de 10 personas, de 6 personas o dobles con baño. Es ideal para grupos.
Las instalaciones del albergue permanecen abiertas durante todo el año y entre los servicios ofrecidos destacan su comedor, con capacidad para 130 personas, comida casera, se preparan dietas especiales, desayuno-bufet, menús para niños, bolsas pic-nic para excursiones...; cafetería, ludoteca, salas de reuniones, conferencias y actividades, canchas de baloncesto, campos de fútbol y balonmano, una pista de atletismo para entrenamientos...
Para reservar, basta con ponerse en contacto con el albergue por teléfono, en el 948 581 804 o por email: avbaztan@navarra.es
Alberguismo juvenil
El Refugio juvenil de Lekaroz forma parte de la Red Española de Albergues juveniles (REAJ), una institución sin ánimo de lucro cuyos principales objetivos contemplan el fomento de la movilidad juvenil, la protección del medio ambiente y el entendimiento entre culturas diferentes. Desde la REAJ, reafirman la vocación social de su misión, que no es otra que “promover la educación de la juventud de todas las naciones, pero especialmente la de los/las jóvenes de escasos recursos, inculcando en ellos y ellas un mayor conocimiento, amor a la naturaleza, respeto a los valores culturales de los pueblos y las ciudades de todo el mundo, proporcionándoles albergues en los que no se hará distinción ninguna de raza, nacionalidad, color, religión, sexo, clase social, u opinión política, para poder hacerles así comprender mejor a sus semejantes, tanto fuera como dentro de sus países”.
Al adquirir el Carné de Alberguista los jóvenes navarros podrán acceder a una red de más de 300 albergues juveniles repartidos por toda España, y más de 4000 en todo el mundo (cuyas reservas se pueden realizar a través de la web).
Actualmente el Instituto Navarro de la Juventud ofrece hospedaje a los jóvenes en tres albergues diferentes: Refugio juvenil Belbieretxea de Santesteban/Doneztebe, el Refugio juvenil de Guetadar (del que puedes descubrir más en el número 78 de Conocer Navarra) y el Albergue juvenil Valle de Baztan de Lekaroz.
Te puede interesar

