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Turismo rural Navarra

San Martín de Unx, un tesoro medieval en la Zona Media

San Martín de Unx se encuentra oculta entre las sombras alargadas de vecinos poderosos -Ujué, Tafalla, Olite-, en tierra de nadie, a medio camino entre la calma y el viento, entre el llano y la montaña, entre los murmullos altivos de la ciudad y el hermético silencio de los lugares desiertos. 

Vídeo San Martín de Unx
Vídeo San Martín de Unx
Un paseo por esta localidad de la Zona Media.
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Vídeo San Martín de Unx
  • Conocer Navarra
Actualizada 04/12/2020 a las 19:23

(Reportaje publicado en la revista Conocer Navarra nº 34 con fecha marzo de 2014. Textos de REBECA URRETAVIZCAYA  y JOSÉ ANTONIO FARO y fotografías de EDUARDO BLANCO).

 

Para algunos, diáfana y transparente, para otros, invisible. La localidad de San Martín de Unx irradia esa luz cómplice, apacible y serena que se refleja en las pupilas de quienes son capaces de captar la belleza más auténtica, la que pasa inadvertida a los ojos del mundo. Esta antigua villa medieval es un reducto de equilibrio y armonía, un lugar de encuentro con la historia y con las viejas tradiciones cantadas al son de una jota improvisada y contadas al calor de la lumbre y del vino.

El prestigio y la popularidad de poblaciones cercanas como Ujué, Tafalla y Olite han eclipsado, en gran medida, la importancia histórica y patrimonial de San Martín de Unx. La singularidad de esta villa reside en combinar la herencia monumental y artística del caserío y de las iglesias medievales con una inagotable riqueza etnográfica y con su reconocido potencial enológico.

El pasado de los vecinos de esta localidad ha estado estrechamente unido a la tierra. Desde épocas remotas, el campo ha proporcionado el sustento a las sucesivas generaciones de sanmartinejos o catatos. En el presente, la tierra también se ha convertido en su mejor escaparate y en la apuesta más firme para su futuro. Productos como el aceite y, fundamentalmente, el vino son sus principales recursos económicos. Este pueblo, que hoy apenas cuenta con 500 habitantes, dispone de un trujal, una bodega cooperativa y cuatro más privadas. El secreto de su éxito radica en haber mantenido el cultivo de la viña, con especial atención la variedad de uva garnacha, resistente a la sequía y al frío, pero sensible a plagas y enfermedades. Por estos motivos, en Navarra fue relegada por otras variedades a partir de finales de la década de los 70 del pasado siglo. En San Martín de Unx, por el contrario, se respetó este cultivo, al ser un tipo de uva que se adaptaba muy bien a los suelos arenosos, pedregosos y ligeramente ácidos del piedemonte de la Sierra de Ujué. Las tendencias actuales, que valoran los vinos vivos, afrutados y expresivos, han devuelto el protagonismo a la garnacha. Siendo especialmente valoradas las cepas centenarias, que producen caldos de excelente calidad.

La vendimia, antaño una fecha muy señalada en el calendario de esta pequeña comunidad agrícola, se ha convertido en las últimas décadas en una cita festiva, de reunión y encuentro para aquellos que abandonaron el pueblo en busca de oportunidades. Muchos regresan para ayudar en estas labores a familiares y amigos. Las duras jornadas de trabajo se compaginan con espontáneas celebraciones populares, en las que nunca falta la buena mesa y el vino.

 

LA MARCA DEL TIEMPO

Si valiosos son los vinos de esta localidad, no lo es menos su riqueza histórica. Al margen de la posibilidad de una fundación anterior, que se remontaría a época romana, la configuración del actual asentamiento, como sucede con la vecina localidad de Ujué, está vinculada a su posición estratégica. San Martín de Unx formó parte de la línea defensiva oriental del reino de Pamplona, frente a los dominios musulmanes en los siglos VIII y IX. A partir de los siglos X y XI, la frontera se adelantó y se estableció en las Bardenas y en el río Aragón. Los antiguos enclaves, como Ujué o San Martín de Unx, no perdieron su importancia y se transformaron en fortalezas para garantizar la defensa de la retaguardia y para impulsar los movimientos de reconquista hacia el Ebro. Los pequeños núcleos de población que, hasta esas fechas, se encontraban diseminados por el piedemonte de la Sierra de Ujué, comenzaron a concentrarse en poblaciones como la de San Martín de Unx, coincidiendo con la construcción de su castillo. Durante el siglo XII, esta antigua villa de señorío realengo, fue una de las tenencias del reino y se encomendó a diversos señores. Sancho VII el Fuerte concedió el fuero a sus moradores, en junio de 1197, y dispuso que el clavero local del rey y el clavero del tenente fueran siempre vecinos de la villa. También otorgó garantías para el aprovechamiento de las aguas y de los pastos (1204) y privilegios en el pago de impuestos (1206).

Los beneficios que reportaba este señorío fueron disfrutados por distintas personalidades durante los siglos XIV y XV. En 1378 Carlos II el Malo donó esta villa, junto con la de Cascante, a perpetuidad al vizconde de Castelbón, Roger Bernart de Fox, en agradecimiento a sus servicios. En 1387 retornó a la corona y estuvo bajo la jurisprudencia de doña Leonor de Trastámara, esposa de Carlos III el Noble. No tardó mucho tiempo en regresar a manos privadas, en 1391 se concedió su usufructo a Carlos de Beaumont y en 1394 se nombró a Diego de Baquedano, señor de Beire y ujier de armas y maestro de finanzas del rey, heredero de la villa.

En la primera mitad del siglo XV la situación no varió sustancialmente, Juan II transfirió en 1457 los derechos a Bernardo de Ezpeleta, volviendo poco más tarde al patrimonio de la Corona. A comienzos del siglo XVI San Martín de Unx se hallaba bajo el yugo del mariscal Pedro de Navarra. En 1513 el pueblo reunió la deuda que tenía contraída con el mariscal y retornó a la corona, como villa de realengo. El rey recompensó este gesto eximiéndoles del pago del impuesto de cuarteles durante dieciséis años.

Este escenario se mantuvo hasta principios del siglo XIX. En 1802 la villa era gobernada por un alcalde, nombrado por el virrey a proposición de la villa, y por dos regidores, elegidos por los vecinos.

 

URBANISMO MEDIEVAL

Esta historia de nobles y reyes ha dejado su impronta en la localidad. Adentrarse en San Martín de Unx es zambullirse en los retazos de una villa medieval, entre rúas estrechas, retorcidas y empinadas que se alternan con rincones imposibles y con pintorescas plazoletas. Un paseo sosegado por sus calles permite al visitante disfrutar de un escenario histórico y artístico real y vivo. El recorrido también puede ser la excusa perfecta y una licencia obligada para evocar los escenarios virtuales y fantásticos que sugiera nuestra desbordante imaginación.

Asentado en una colina, este enclave estratégico y defensivo prosperó al amparo de un castillo, popularmente llamado “Ferrate”, del que se tienen noticias a partir del reinado de Teobaldo II, a comienzos del siglo XII. La fortaleza parcialmente desmantelada en 1516, tras la anexión del reino de Navarra, y desaparecida en la actualidad, se encontraba ubicada en la parte más alta, por encima de la parroquia de San Martín de Tours. A partir de este punto, se fue desarrollando el caserío, siempre dentro de los límites de un cerco amurallado. El derribo de estos muros y la construcción de la carretera que une las localidades de Sangüesa y Tafalla marcaron la expansión contemporánea de la villa. Fueron levantadas numerosas viviendas en los márgenes de la nueva vía de comunicación, siguiendo su trazado.

Casas de sillarejo, con grandes portalones de medio punto u ojivales, fechadas muchas de ellas en el siglo XVI, y espectaculares escudos barrocos salpican sus calles serpenteantes que, en algunos tramos, todavía conservan el antiguo empedrado de cantos, por el que deslizaron sus pasos gentes de muy diversa condición. Por estos pavimentos transitaron siervos y campesinos, clérigos y soldados, hidalgos e incluso algunos miembros de la alta nobleza.

La arteria principal de la población es la calle San Miguel, que une la iglesia de Santa María del Pópolo con la parroquia de San Martín de Tours. Es una representativa calle en cuesta de trazado quebrado, flanqueada por grandes caserones. El acceso a la plataforma superior también se puede realizar siguiendo el vial conocido por los lugareños como “Subida a la Parroquia”, que parte o concluye, según sea el caso, del pórtico de la iglesia románica y cuenta en su recorrido con antiguas residencias nobiliarias de muy distintas épocas en las que se intercalan escudos de armas de sus principales linajes, entre los que se encuentran la Casa de Monreal, Jaso o Leoz.

La calle Mayor, que antaño bordeaba el pueblo siguiendo por el interior el trayecto del recinto amurallado, es otro punto de interés. Los viejos portales y pasadizos, por los que se accedía desde el exterior, son el mejor testimonio de esta destacada construcción defensiva, de la que todavía sobreviven algunos elementos enmascarados en el urbanismo actual, como el gran torreón curvo y macizo de sillarejo integrado entre las edificaciones de la llamada “Callejica”.

 

SANTA MARÍA DEL PÓPOLO

Este templo gótico, de comienzos del siglo XIV y con algunos elementos del siglo XIII, se sitúa en la parte baja del pueblo, presidiendo la plaza principal, centro neurálgico de la localidad. El entorno actual difiere, en gran medida, del que tuvo durante la Edad Media. La iglesia formaba parte del recinto defensivo que rodeaba la villa, las huellas de la muralla se aprecian en la fachada situada a los pies del santuario. En sus inmediaciones también se encontraba una de las puertas de acceso, como indica el fosilizado topónimo de “El Portalico”.

El edificio religioso presenta planta de nave única, de cuatro tramos, con cabecera poligonal más estrecha, siguiendo el esquema constructivo de otros templos navarros de la época, como San Saturnino de Artajona o Santa María de Olite. En la cubierta de la nave emplearon crucería simple con nervios y fajones de triple baquetón aristados. Por su parte, en el ábside, utilizaron bóveda gallonada con la misma nervadura.

Al exterior, los muros cuentan con grandes sillares perfectamente escuadrados, reforzados con robustos contrafuertes, como corresponde a la finalidad defensiva que también desempeñó este templo. La entrada principal se sitúa a los pies de la nave y sigue los dictámenes de los modelos góticos del siglo XIV. Consta de un arco ojival con doble arquivolta y arco exterior liso que apoya en ménsulas poligonales. Sobre la portada un vano de medio punto proporciona luz al interior y coronando la estructura puede verse una pintoresca espadaña moderna, anacrónica y desproporcionada. Al norte, en el lado del Evangelio, se abre la segunda puerta, entre dos contrafuertes. Es de ejecución más sencilla, con un arco apuntado con baquetones sobre pequeñas columnas que apoyan en basas poligonales.

 

SAN MARTÍN DE TOURS

En lo alto, altiva y monumental, rozando el cielo, culmina el perfil de esta apiñada villa la iglesia de San Martín de Tours. Su vistosa espadaña, de comienzos de este siglo, domina la colina sobre la que se asienta la localidad.

La iglesia parroquial, consagrada a Santa María y a San Martín el 3 de noviembre de 1156, fue centro de reunión y de actividad de este pueblo, tradicionalmente muy religioso. Su cercanía al castillo la convirtió en la primera iglesia, abierta para todas las celebraciones litúrgicas, diarias y festivas. Una situación que con el paso del tiempo cambió sobre manera. En la actualidad, esta impresionante construcción sirve de escenario, únicamente, para bautizos, bodas, funerales y para dar la bienvenida al nuevo mes el primer domingo.

De volúmenes sobrios, acentuados por la verticalidad de los contrafuertes y la ausencia de decoración, la iglesia de San Martín de Tours es una de las obras más encantadoras del románico rural navarro. Construida en el siglo XII, sus bóvedas y arcos apuntados son un guiño al inminente protogótico. La imagen que hoy presenta es el resultado de añadidos y reformas acaecidos a lo largo de la historia. Pese a todo, mantiene su estructura original, con una nave única de cuatro tramos, bóveda de cañón y ábside semicircular en el interior y poligonal en el exterior.

Muy bien trabajada, la que fuera portada principal de la iglesia es de tipo jaqués y contiene las reproducciones de un acróbata y un músico. En sus capiteles historiados muestra a San Martín repartiendo la capa con un mendigo, a Sansón y el león y a diversos guerreros luchando con animales. Las grandes cabezas y manos de los personajes, los cabellos de mechones divididos y sus características vestiduras apuntan a uno de los escultores de mayor éxito del románico, el maestro de Uncastillo. En el lugar se exhibe también un escudo rococó, reutilizado, de la segunda mitad del siglo XVIII.

El espacio que en su día fue la tercera nave de la iglesia, añadida en una ampliación del siglo XVIII, sirve en la actualidad de pórtico con una puerta románica traída del desolado de Sengáriz (siglo XII) y que ocupa el lugar de una portada del siglo XVI. Este punto es un perfecto mirador del caserío y del paisaje que rodea la localidad.

Y si el envoltorio es digno de ser admirado, no lo es menos el contenido. La pila bautismal que se encuentra en su interior es una joya del románico, una pieza excepcional en Navarra. Bellamente decorada, en su fábrica pueden verse columnas con capiteles vegetales esquemáticos y arcos que cobijan varios personajes masculinos, una figura femenina con una fruta, otra con un platillo y una madre amamantando a su hijo, esta última composición representa a la Virgen de la Leche.

El retablo mayor, obra romanista de finales del siglo XVI, está dedicado a San Martín. La cabecera de la iglesia está presidida por una talla gótica de la Virgen de la Leche, realizada en estilo hispano flamenco a finales del siglo XV y procedente de la ermita de Santa Zita.

Sumamente original es el altar, con tres ventanas de medio punto abocinadas con una gruesa arquivolta redonda de encuadre que descansa en seis columnillas y poseen restos de pintura mural gótica. En las laterales, pueden verse figuras de ángeles, entre las que se reconoce a San Miguel; en el centro, motivos decorativos.

 

LA JOYA FINAL

Una ingeniosa escalera de caracol a los pies de la iglesia invita al visitante a descender. Es una gran idea. Al final del giro se encontrará con uno de los rincones más llamativos de esta villa: la cripta medieval. Esta pequeña iglesia, puramente románica, posee una planta adaptada totalmente a la de la cabecera, ya que fue construida para salvar el gran desnivel existente en el terreno.

El espacio está dispuesto por seis columnas con capiteles de tallas vegetales, animales o humanas. Por encima, las naves se cubren con bóvedas de arista. Tres ventanas abocinadas de medio punto perforan el muro del ábside (al exterior parecen saeteras) y crean un juego de luces íntimo y misterioso.

Allí, guardando los secretos de la historia, permanece todavía la primitiva ara de altar (siglo XII), rodeada por grandes y trabajados bloques de sillarejo sobre los que aún pueden verse las marcas de muchos canteros que participaron en la elaboración de esta joya del románico rural.

 

ERMITA DE SAN MIGUEL

Presidiendo el cementerio se encuentra la ermita de San Miguel. La que fuera en la Edad Media capilla del castillo, en la actualidad ejerce funciones similares en el campo santo. El edificio es de estilo protogótico y fue levantado a comienzos del siglo XIII, tiene nave única de cuatro tramos y cabecera recta, cubiertas por bóveda de medio cañón apuntado, con potentes fajones que se asientan en ménsulas. Esta construcción, de hechuras sobrias, presenta una fachada estructurada en dos niveles, semejante a otras ermitas de la zona como la del Santo Cristo de Catalain, San Pedro Ad Vincula de Echano o San Miguel de Ujué. En el inferior se encuentra una portada muy sencilla, sobre él una ventana de medio punto y, rematando el conjunto, una bella espadaña con doble arcada de medio punto sobre la que se alza el remate triangular.

 

EL VINO, SU MEJOR EMBAJADOR

Paraje de grandes caldos, los sanmartinejos han sabido tratar la tierra a lo largo de los siglos y ésta, agradecida, les devuelve, año a año, su dedicación. Los vinos de San Martín de Unx tienen gran fama, especialmente sus rosados, poseedores de numerosos galardones, aunque sus tintos y sus blancos (una variedad más joven) no se quedan en la zaga.

Las vides de esta pequeña villa proporcionan el mosto a cinco bodegas: Ayerra, Beramendi, Le Domaines Lupier, Máximo Abete y San Martín. Esta última, la cooperativa de la localidad y una de las más antiguas de Navarra, celebra este año su centenario. Creada en 1914, esta bodega cuenta con cerca de 150 socios cooperativistas, que cultivan más de 550 hectáreas de viñedo, principalmente de variedades autóctonas como la garnacha y el tempranillo. Anualmente son vendimiados unos 3,5 millones de kilos de uva que permiten que cada año se elaboren unos 2,5 millones de litros de vino, de los cuales casi un 40% son de rosado.

A la entrada del pueblo todavía puede verse el gran edificio que albergó la antigua bodega en sus inicios. Desde el año 2000, posee unas nuevas y modernas instalaciones junto a la carretera Sangüesa-Tafalla, en las inmediaciones del desvío a la localidad de Ujué.

El vino se embotella bajo las marcas Ilagares (tinto, rosado y blanco), Señorío de Unx (garnacha blanca, garnacha tinta, crianza y reserva), Alma de Unx (garnacha, blanca y tinta) y Flor de Unx. Sus caldos se comercializan actualmente en más de 15 países.

Las cinco bodegas abren sus puertas a los visitantes que quieren acercarse y conocer un poco más de cerca los secretos del vino. Todas ellas, participan en el tradicional Día del Rosado, que se instauró en la localidad en 1999 y permite a las bodegas presentar sus últimas variedades con degustaciones. Esta jornada de exaltación, que se celebra el primer domingo de junio (aunque este año se ha trasladado al día 8), alberga también una chistorrada popular y una muestra de alimentos artesanales.

 

UNAS FIESTAS SIN VACAS

Esta villa comenzó celebrando sus fiestas patronales en los días posteriores a la festividad de San Martín de Tours, después de acabada la vendimia. Fue en 1917 cuando el Ayuntamiento de la localidad, pensando en las tareas agrícolas y en las inclemencias meteorológicas, decidió trasladarlas del 11 de noviembre al 8 de septiembre (onomástica de la Natividad de Nuestra Señora). Años más tarde, en 1978, se volvió a cambiar de fecha, ya que la juventud de la localidad trabajaba en la industria y gozaba de vacaciones en el mes de agosto, así que comenzaron a celebrarse el día 3, en honor a la Virgen del Pópolo.

En su programa festivo, llama la atención la ausencia de eventos taurinos, tan típicos en esta comarca. Si bien es cierto que intentaron incluirlos en un par de ocasiones, la iniciativa no cuajó. En su lugar, el tradicional “torico” de fuego se ha convertido en un bonito y divertido espectáculo que cuenta, incluso, con dos mansos que salen a recoger al peligroso astado de cartón-piedra y llevarlo de vuelta a los “corralillos”.

Pero si algo no hay que perderse en las fiestas locales es la salida de la comparsa. Compuesta por dos parejas de gigantes, a los que se unen en sus danzas diversos personajes de menores dimensiones que portan los niños de San Martín. Gran parte de la comparsa está hecha de manera artesanal por los propios sanmartinejos. Javier Sesma, profesor jubilado de Olite e hijo adoptivo de la localidad, se ha encargado de realizar las cabezas y el esqueleto de madera. Por su parte, las mujeres del pueblo han elaborado los vestidos.

 

DE ROMEROS Y AUROROS

Villa de tradiciones y costumbres, los “catatos” siguen velando por el cumplimiento anual de su cita con vírgenes y santos. Católicos devotos, en origen, ahora cada vez más amantes de su pueblo, acuden puntuales, vivan donde vivan, a sus dos ilustres romerías: la de la Virgen de Ujué y la de Santa Zita.

El pueblo vecino recibe tan grata visita, desde hace más de 300 años, el domingo de la Ascensión. Según cuentan, al principio, sólo caminaban hombres ataviados con sus túnicas y sus cruces; algunos de ellos descalzos o con cadenas. En la actualidad, ya sin distinción de sexos, los sanmartinejos parten a las 6 de la mañana para rendir homenaje a Santa María de Uxue. Uno de los momentos más serios y emocionantes de esta peregrinación se vive a la entrada de Ujué, cuando los romeros se cubren completamente con sus hábitos.

Mucho cariño desprende también San Martín por Santa Zita. Situada en un pintoresco enclave, esta curiosa ermita recibe, todos los años el sábado posterior a San Marcos (el 3 de mayo este 2014), la visita de cientos de vecinos de la villa. En el templo, protogótico del siglo XIII con cabecera reformada en el Barroco, se celebra la eucaristía y se bendicen los campos para pasar, posteriormente, a disfrutar de una buena comida en cuadrilla. “Ahora se acostumbra a preparar calderetes y costillas, pero antiguamente era más habitual cocinar fritada de cordero. En la comida oficial del Ayuntamiento era típica la “fricafea” (un guiso realizado con menudicos), pero ya no se lleva. El pan y el vino sí que sigue siendo a cuenta del Consistorio”, recuerda el sanmartinejo Miguel Sanz.

Las celebraciones, estas y otras como San Isidro o San Martín, no serían lo mismo en San Martín sin la presencia de los auroros y los joteros. Tierra de buenas voces, los vecinos Félix Mari Lerga y Javier Ojer formaron “Voces Navarras” y, posteriormente, se creó la Coral San Martín que ofreció su primer concierto el 1 de agosto de 1993 y que está compuesta en la actualidad por 30-35 personas. Esta agrupación musical ensaya los viernes bajo la dirección de Cristina Bergasa y su buen hacer les ha llevado a actuar en la iglesia de Santa María de Olite, en el Baluarte de Pamplona o en Francia, con motivo del hermanamiento con San Martín de Hinx.

 

EXCURSIÓN AL PARQUE EÓLICO DE GUERINDA

A pie o en coche, desde San Martín de Unx se puede acceder hasta el Parque Eólico de Guerinda. Allí el pasado y la modernidad se dan la mano. Entre los numerosos aerogeneradores, este parque es uno de los más grandes de Europa, se encuentra uno de los pocos molinos de viento que queda en Navarra. Construido, probablemente en la segunda mitad del siglo XVII, fue localizado en 1995 y reconstruido entre 1998 y 1999.

Las vistas desde el lugar son espléndidas. La sierra, la Laguna de Pitillas, zonas del río Aragón e, incluso, en días claros se alcanza a ver el Moncayo.

 

GUÍA PRÁCTICA

 

 

AYUNTAMIENTO: 948 738 006

GUÍA TURÍSTICA: 628 078 287

OFICINA DE TURISMO DE OLITE: 948 741 703

CONSORCIO DE DESARROLLO DE LA ZONA MEDIA: 948 740 739

 

Cómo llegar

De Pamplona. Autopista A-15 o N-121 hasta Tafalla. Carretera Na-132 dirección Sangüesa.

Desde Sangüesa. N-132 dirección Tafalla.

De Tudela. Autopista A-15 hasta Olite. Coger carretera a San Martín de Unx.

 

BODEGAS

BODEGAS AYERRA: 948 738 190

www.bodegasayerra.es

BODEGAS SAN MARTÍN: 948 738 294

ww.bodegasanmartin.com

BODEGAS MÁXIMO ABETE: 948 738 330

www.bodegasmaximoabete.com

BODEGAS BERAMENDI: 948 738 262

www.bodegasberamendi.com

BODEGAS DOMAINES LUPIER: 639 622 111

www.domaineslupier.com

 

CASAS RURALES

POSADICA CASA ALDABE: 628078287

www.casaaldabe.com

CASA LERGA: 620142731 - 948160947

www.casalerga.com

CASA ANGELITA: 948 738 227

CASA PERICO: 670 051 101 / 948 704 764

www.casaperico.sanmartindeunx.com

CASA VILLA MARTÍN: 948 710 773 / 669 069 210

www.casavillamartin.com

CASA DEL VINO: 948 738 120 - 948 738 124

www.casadelvino.org

TXOKO DEL VINO: 948 738 120

www.casatxokodelvinoii.com

CASA LUYANDO I y II: 948 738 142

ALBERGUE TURÍSTICO SAN MARTÍN DE UNX: 699 510 257 / 948 738 257

www.casapedro.net

 

RESTAURANTES

ASADOR-RESTAURANTE CASA TOMÁS: 948 738 034

www.asadorcasatomas.com

RESTAURANTE EL CASTILLO: 699 676 253

 

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