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Visitar La Habana a orillas del Cantábrico: el pueblo que recuerda a Cuba y embruja a la revista Viajar
La revista Viajar redescubre Colombres, una localidad asturiana marcada por la emigración a América y por unas mansiones que recuerdan a las de la capital cubana


Publicado el 21/09/2026 a las 05:00
Hay lugares que sorprenden por su paisaje y otros que lo hacen por su historia. Colombres, una localidad de apenas 1.700 habitantes situada en el concejo de Ribadedeva, pertenece a esta segunda categoría. La revista Viajar lo ha puesto en el foco al destacar su singular arquitectura indiana, que hace que muchos lo conozcan como "la Cuba española".
La explicación se encuentra en el pasado migratorio de la comarca. Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, numerosos asturianos partieron hacia América en busca de oportunidades. Algunos hicieron fortuna en países como Cuba o México y regresaron años después a su tierra natal, donde construyeron grandes viviendas inspiradas en las residencias que habían conocido al otro lado del Atlántico.
El resultado es un conjunto urbano poco común en el norte de España, repleto de casonas, palacetes y jardines que evocan escenarios caribeños. No en vano, Colombres está declarado Bien de Interés Cultural y alberga algunos de los mejores ejemplos de arquitectura indiana de Asturias.
Entre sus enclaves más destacados figura la Fundación Archivo de Indianos y Museo de la Emigración, ubicada en la Quinta Guadalupe, una emblemática casa indiana construida en 1906. El centro recuerda la huella que dejaron generaciones de emigrantes españoles en América y su posterior regreso.
Más allá de su patrimonio arquitectónico, el pueblo disfruta de una ubicación privilegiada entre la Sierra del Cuera y la costa oriental asturiana. Además, forma parte del recorrido del Camino del Norte a Santiago, lo que lo convierte en una parada habitual para muchos peregrinos
Reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2015, Colombres mantiene viva la memoria de los indianos cada verano con una feria temática que llena sus calles de trajes blancos, sombreros y referencias a aquella época en la que el sueño americano transformó para siempre este rincón del Cantábrico.