Turismo

La joya monumental que vigiló durante siglos la frontera entre los reinos de Castilla y Navarra

Peñacerrada sorprende por la monumentalidad de su recinto histórico

Peñacerrada
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Su gran puerta amurallada, flanqueada por sólidos torreones y coronada por un matacán defensivo, es la mejor carta de presentación de PeñacerradaJ.I.
Peñacerrada

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Diario de Navarra

Publicado el 21/09/2026 a las 05:00

A poco más de una hora de Pamplona y escondida entre montañas, Peñacerrada es uno de esos lugares que parecen haberse detenido en el tiempo. La pequeña localidad alavesa, situada entre la Sierra de Cantabria y los caminos que comunican la Montaña Alavesa con Rioja Alavesa, conserva intacta buena parte de su esencia medieval y ofrece al visitante un viaje por la historia, la naturaleza y las tradiciones rurales

Con unos cientos de habitantes, Peñacerrada sorprende por la monumentalidad de su recinto histórico. Su gran puerta amurallada, flanqueada por sólidos torreones y coronada por un matacán defensivo, es la mejor carta de presentación de una villa fundada en el siglo XIII y marcada por su condición de enclave estratégico entre los antiguos reinos de Navarra y Castilla. 

Atravesar esa puerta es entrar en un casco urbano que conserva el trazado medieval. Las estrechas calles y las casas de piedra recuerdan la importancia que tuvo la localidad durante siglos como punto de vigilancia y control de los pasos fronterizos. La tradición y diversos estudios históricos sitúan en su entorno hasta cuatro castillos comunicados visualmente: Urizaharra, Villamonte, Herrera y Mendiluzea, una red defensiva que da idea del valor estratégico del territorio. 

Uno de los principales atractivos del municipio es su patrimonio religioso. Destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo cuyos orígenes se remontan al siglo XIII y que conserva una notable portada decorada con figuras humanas, animales y motivos vegetales. En su interior se pueden contemplar elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos que resumen siglos de historia artística. 

La naturaleza es otro de los grandes argumentos para acercarse a Peñacerrada. El municipio se encuentra rodeado por paisajes de la Sierra de Cantabria y cuenta con rutas senderistas que permiten descubrir cuevas, barrancos y pequeños tesoros escondidos. Entre los lugares más conocidos figuran las cuevas de Faido, las grutas de San León, la cascada de Herrerías o la denominada Ruta del Agua, recorridos que combinan patrimonio, geología y paisajes de gran belleza. 

El visitante también puede profundizar en la cultura tradicional de la comarca a través del Museo Etnográfico al Aire Libre de Peñacerrada. Este singular espacio reúne numerosas herramientas agrícolas, trillos, motores y otros elementos que muestran cómo evolucionaron las labores del campo desde los trabajos manuales hasta la mecanización agrícola. 

Hoy, Peñacerrada sigue siendo un destino poco conocido para el turismo masivo, precisamente uno de sus mayores atractivos. Quien llega encuentra silencio, historia, paisajes abiertos y la sensación de estar descubriendo uno de esos rincones que aún conservan autenticidad. Un lugar donde las murallas siguen contando historias y donde cada camino conduce a un capítulo distinto del pasado de la Montaña Alavesa. 

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