Turismo
El pueblo riojano que un monarca inglés arrebató al Reino de Navarra y hoy recomienda Viajes National Geographic
Enrique II de Inglaterra decidió el destino de Autol, estratégico enclave a orillas del río Cidacos


Publicado el 27/04/2026 a las 05:00
En pleno valle del Cidacos, un municipio de La Rioja guarda una historia poco común: la de un territorio cuya pertenencia se decidió gracias al arbitraje de un rey inglés. Se trata de Autol, una localidad que hoy vuelve a situarse en el mapa gracias a su inclusión entre los destinos recomendados por Viajes National Geographic.
Este pueblo riojano, de cerca de 5.000 habitantes, no solo destaca por su patrimonio y paisaje, sino también por un episodio histórico singular en el que intervino Enrique II de Inglaterra. Su decisión acabaría inclinando la balanza en una disputa territorial que implicaba a los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.
UN ÁRBITRO INTERNACIONAL
Durante siglos, Autol fue un enclave estratégico. Situado en la frontera cambiante entre territorios cristianos y musulmanes, su control resultaba clave por su posición entre la sierra y la llanura, así como por su cercanía al río Cidacos.
El lugar cambió de manos en varias ocasiones, pasando del Reino de Navarra al de Aragón y posteriormente a Castilla. Sin embargo, las disputas no cesaron. Para resolverlas, se recurrió a una figura externa: Enrique II de Inglaterra, quien actuó como árbitro internacional.
Su veredicto fue dejar a Autol en manos de Castilla. Un hecho que incluso quedó reflejado en el escudo local, donde un león empuña una espada en alusión al monarca inglés.
HISTORIA EN CADA RINCÓN
Más allá de este episodio, el municipio conserva huellas de múltiples épocas. Su casco antiguo mantiene el trazado sinuoso heredado del urbanismo árabe, mientras que las fachadas blasonadas recuerdan la prosperidad de los siglos XVII y XVIII.
En lo alto del cerro se alzan las ruinas de su castillo, vigilando el paso natural que en su día conectaba la antigua Calahorra -la romana Calagurris- con el interior peninsular.
Destaca también la iglesia parroquial de San Adrián y Santa Natalia, un templo del siglo XVI que alberga una talla románica de la Virgen con el Niño de más de 800 años de antigüedad.
LEYENDAS CONVERTIDAS EN PIEDRA
Pero si hay un elemento que define el paisaje de Autol son sus formaciones rocosas. El Picuezo y la Picueza, dos imponentes agujas de arenisca de 45 y 30 metros respectivamente, dominan el entorno.
Más allá de su origen geológico, la tradición popular les atribuye un origen sobrenatural. Según la leyenda, dos ladrones que robaban uvas juraron que, si mentían, fueran convertidos en piedra. Su destino quedó sellado en esas rocas que hoy se alzan como guardianes del pueblo. Junto a los dos monolitos hay una tercera formación, más aplastada y redondeada, conocida como la Harinosa o la Torta.