El pueblo que esconde uno de los misterios más sorprendentes del Camino de Santiago a su paso por Navarra

La revista Conocer Navarra desvela en su último número una incógnita sin resolver y una leyenda fascinante que forma parte de la identidad de Obanos y de la historia del Camino de Santiago

Plaza de Obanos, con la iglesia de San Juan Bautista y la Puerta de Obanos
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Plaza de Obanos, con la iglesia de San Juan Bautista y la Puerta de Obanosmontxo a.g.
Plaza de Obanos, con la iglesia de San Juan Bautista y la Puerta de Obanos

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Saioa Rolán

Publicado el 24/04/2026 a las 05:00

En pleno corazón de Valdizarbe, a escasos 20 minutos de Pamplona, un pequeño pueblo guarda una de las historias más inquietantes y fascinantes del Camino de Santiago a su paso por Navarra. Se trata de Obanos, una localidad que, más allá de su encanto medieval, es conocida por una leyenda que ha perdurado durante siglos y que sigue despertando la curiosidad de peregrinos y visitantes. 

La revista Conocer Navarra, en su número 82, pone el foco en este enclave dentro de un reportaje más amplio sobre el llamado "triángulo mágico" del Camino en Navarra, formado por la iglesia de Santa María de Eunate, Obanos y Puente la Reina, firmado por el historiador Julio Asunción.

Una leyenda marcada por la tragedia

El conocido como Misterio de Obanos, una leyenda del siglo XIV, tiene como protagonista a Santa Felicia y San Guillermo, dos hermanos de familia noble, hijos de los Duques de Aquitania cuya historia mezcla fe, celos y arrepentimiento.

Según narra Asunción en la revista, cuenta la leyenda que Felicia y Guillermo decidieron abandonar su vida acomodada para peregrinar juntos hasta Santiago de Compostela desde Aquitania. 

Por lo visto, durante el camino, la joven experimentó una fuerte llamada interior para consagrarse por completo a Dios. Al regresar de la peregrinación, se retiró al valle de Egüés y se dedicó a la oración y a las buenas acciones mientras trabajaba como sirvienta de los señores del señorío de Amocain. 

Guillermo, que había regresado solo a Aquitania, fue increpado por sus padres por haber dejado a su hermana en Navarra porque, además, habían buscado a Felicia un futuro marido para emparentar adecuadamente a su linaje. De modo que el joven fue enviado a traer de vuelta a su hermana. Pero, al dar con Felicia, ella mantuvo su firme decisión de vivir apartada del mundo. Cegado por la ira, Guillermo la mató

Consciente de la gravedad de su crimen, el joven noble cayó en una profunda desesperación. Arrepentido, también abandonó su privilegiada vida anterior y comenzó un duro camino de penitencia. Finalmente regresó a Navarra y, en Obanos, vivió como ermitaño y lloró su crimen en la ermita de Arnotegui, entregado a la oración, la pobreza y la expiación de su pecado, hasta morir en fama de santidad. 

Un misterio que sigue vivo en Obanos

Representación del Misterio de Obanos en la plaza de esta localidad de Valdizarbe.
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Representación del Misterio de Obanos en la plaza de esta localidad de Valdizarbe.Mikel Pagola Erviti (PIROART.COM
Representación del Misterio de Obanos en la plaza de esta localidad de Valdizarbe.

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Ahora, Felicia es recordada como ejemplo de fidelidad absoluta a la llamada de Dios y de renuncia al mundo, mientras que Guillermo encarna el poder del arrepentimiento sincero y la misericordia divina. Sus restos son venerados en Obanos, donde la leyenda arraigó profundamente, convirtiéndose en uno de los relatos más emblemáticos del Camino de Santiago.

Tal es así que todos los años se representa bianualmente en la plaza medieval del pueblo El Misterio de Obanos, que recrea la leyenda de Santa Felicia y San Guillermo.  

La reliquia que alimenta el misterio

Reliquia de San Guillermo, en Obanos
Reliquia de San Guillermo, en ObanosJULIO ASUNCIÓN (CONOCER NAVARRA)
Reliquia de San Guillermo, en Obanos
Reliquia de San Guillermo, en ObanosJULIO ASUNCIÓN (CONOCER NAVARRA)

Una capilla de la iglesia de San Juan Bautista de Obanos custodia la reliquia del cráneo de San Guillermo, vestigio de la leyenda y una de las más singulares de Navarra: enfundada en cubierta de plata. En la parte trasera, puede verse parte de la cabeza de San Guillermo.

El día de la fiesta en honor a este santo, el primer jueves después del Domingo de Resurrección, tras la misa y la procesión, se pasa vino y agua por el cráneo recubierto de plata del santo. Después, agua y vino se reparten entre los asistentes. Detalla Julio Asunción en el reportaje que "la devoción popular atribuye propiedades sanadoras a este ritual". 

Puedes leer el reportaje completo en el nº82 de Conocer Navarra

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