El legado de María Asurmendi
Los entrenadores César Rupérez y Aitor Alonso, con los que Asurmendi coincidió en UNB Obenasa, destacan que la base se ha convertido en referente de varias generaciones


Publicado el 24/04/2026 a las 05:00
María Asurmendi se despedirá del baloncesto en activo con la camiseta del Osés Construcción, equipo con el que devolvió al baloncesto navarro femenino a la máxima categoría. La base pamplonesa militó también en el primer proyecto que llevó a Navarra a lo más alto, UNB Obenasa.
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Tras veinte años y casi 620 partidos este sábado jugará con el Ardoi el último partido de la liga regular de la LF Challenge antes de disputar el playoff por el ascenso. En aquella, su primera incursión en la élite con un equipo navarro, Asurmendi contó en el banquillo con la dirección de los entrenadores navarros César Rupérez y Aitor Alonso. “Es una figura que va más allá de las pistas. María ha creado un legado y seguro que ahora, una vez retirada, sigue alimentándolo y haciendo que cualquier jugadora de cualquier deporte navarro vea en ella un referente y un camino a seguir”, destacó Alonso con el que Asurmendi volvió a coincidir en el Osés.
UNA REFERENCIA
César Rupérez, que este curso ha dirigido al Castillo de Gorraiz Valle de Egüés, hizo hincapié también en ese papel de referente de la base pamplonesa. “Para el baloncesto navarro diría, con palabras grandes, es una referencia. Es una jugadora histórica, quizás la mejor de la historia de Navarra. Se ha convertido en un referente para muchísimas jugadoras y jugadores de nuestra comunidad”, indicó.
Rupérez le dio relevancia al hecho de que Asurmendi ha participado en los dos proyectos navarros que han militado en la máxima categoría. “Ha tenido la virtud, la suerte, la capacidad y las decisiones adecuadas para estar en los dos últimos proyectos importantes del baloncesto femenino navarro, Osés Construcción y Obenasa, y ha sabido representar al baloncesto navarro tanto fuera como desde dentro en momentos clave. Después de 20 años en la élite, es una jugadora que, por longevidad, impacto en muchos equipos, presencia y títulos, se ha convertido en un nombre habitual en la máxima categoría, que es una de las mejores ligas del mundo”, añadió.
UNA GRAN EVOLUCIÓN
El entrenador pamplonés señaló que, como jugadora, ha evolucionado “muchísimo” después de veinte años. “Recuerdo sus primeros años. Tenía muchísimo ritmo, cambiaba el ritmo del partido, aceleraba, tomaba decisiones rápidas y desconcertaba a la contraria con su velocidad. Poco a poco maduró, conoció más el juego y se convirtió en una base por su entendimiento y capacidad para leer el partido. Se fue haciendo más cerebral y menos basada en la intensidad. Ella fue precursora de lo que pasa hoy en el baloncesto: el triple; sobre todo los triples lejanos. Dictan el resultado final. Ahora mismo quien mete más triples suele ganar y ella, desde sus inicios, tuvo la capacidad de tirar muchos triples, conseguir mucho acierto y hacer que esos lanzamientos impactaran en los partidos”, dijo.
Para Alonso, la base navarra se ha convertido en “un punto de unión entre jugadoras que se retiraron hace más de veinte años y las de quince o dieciséis años que ahora inician sus carreras profesionales, una jugadora intergeneracional”. “Se trata de la jugadora más relevante del deporte colectivo más practicado por mujeres tanto en España como en Navarra, lo que da buena cuenta de la importancia de su figura”, añade.
El técnico destaca también su faceta fuera de las pistas en favor del baloncesto femenino. “Formó parte de la creación del sindicato de jugadoras de baloncesto profesional, un paso fundamental para la profesionalización de este deporte a nivel nacional. Como jugadora y como amiga, es una persona que lo da todo siempre, dentro y fuera del campo: puedes esperar que estará ahí, que no te fallará y que lo dará todo hasta el final, porque así entiende el deporte y la vida: hay que darlo todo y no dejarse nada por el camino”, comenta.
Aspecto en el que también coincide Rupérez. “Como compañera y persona, todas las palabras se quedan cortas. Es muy honesta, trabajadora, de carácter navarro, luchadora y a veces un poco gruñona, pero siempre dispuesta a dar la cara y a no escatimar esfuerzo para ayudar a todo el mundo”.
Mungo: "Generosa, cercana y con un carácter que une al grupo"
La alero argentina Julieta Mungo comparte en la actualidad vestuario con María Asurmendi en el Osés Construcción. Mungo militaba en el equipo del Ardoi cuando la base llegó. Con ella logró el ascenso de categoría y vivió el regreso del baloncesto foral a la élite. Ahora le acompañará en sus últimos partidos. “María fue, sin duda, una figura muy importante para el baloncesto navarro y también a nivel nacional. No solo por su talento y trayectoria, sino por todo lo que transmite dentro y fuera de la pista. Es de esas jugadoras que dejan huella esté donde esté”, destaca.
Mungo añade que, como jugadora, “siempre la vi como alguien súper competitiva, muy inteligente, con una lectura de juego increíble y con una capacidad enorme para hacer mejores a las que tiene al lado”. Como compañera la valora sin reservar ningún elogio. “Es de esas personas que suman siempre. Generosa, cercana y con un carácter que une al grupo. Dentro del vestuario es un apoyo constante, alguien en quien confiar tanto en los buenos momentos como en los más difíciles. Y si como jugadora es increíble, como persona es aún mejor: humilde, auténtica y con unos valores muy fuertes. Es un ejemplo para muchas jugadoras desde hace años, no solo por lo que hace, sino por cómo lo hace y por cómo llega a las personas. Para mí, haber compartido equipo con ella ha sido un privilegio”, añade.
Otra de sus compañeras en el Osés Construcción Aixa Wone le dedicó unas bonitas palabras en redes sociales: “Gracias por haber abierto y mostrado el camino a todas las de casa y a muchas niñas más cada día. Desde que fuiste mi entrenadora fuiste un ejemplo a seguir para mí”.
La base estellesa Anne Senosiain, con la que compartió equipo el curso anterior, indicó: “Eres un ejemplo dentro y fuera. Un honor poder haber compartido equipo y muchos momentos a tu lado. Un espejo en el que siempre me he mirado. Gracias por marcar el camino”.