Mercado inmobiliario
A la venta un pueblo fantasma del Pirineo a solo dos horas y media de Navarra
El núcleo, con 400 hectáreas y suelo urbano, tuvo un ambicioso proyecto urbanístico que nunca llegó a culminarse


Publicado el 25/02/2026 a las 12:09
La historia de Arués, un pequeño núcleo del Pirineo oscense, parece marcada por los intentos frustrados de resurrección. Este despoblado, situado en el término municipal de Perarrúa, en la comarca de la Ribagorza y a unas dos horas y media de Navarra, vuelve a estar en el mercado inmobiliario más de una década después de que un ambicioso proyecto urbanístico tratara de devolverle la vida, según ha informado el Heraldo.
En la actualidad, una conocida página especializada en la venta de aldeas abandonadas ofrece una propiedad en la provincia de Huesca, cerca del Pirineo, sin mencionar expresamente su nombre por razones de confidencialidad. Sin embargo, las imágenes y los datos coinciden con Arués. El anuncio describe una finca de 400 hectáreas de terreno rústico alrededor del núcleo y unos 5.500 metros cuadrados de suelo urbano.
En el interior del pueblo quedan tres o cuatro viviendas pendientes de reforma, mientras que la ermita y las antiguas escuelas siguen siendo de titularidad municipal.
Dispone de suministros básicos como luz y agua, con varios manantiales legalizados, cobertura móvil y buenos accesos. Además, cuenta con un proyecto de urbanización aprobado para iniciar su rehabilitación. El precio actual es de 1.187.500 euros, tras una rebaja de un millón de euros aplicada en julio de 2022.
No es la primera vez que Arués despierta expectativas. Hace ahora diez años, la mercantil Arués 2008 S. L., posteriormente investigada dentro del entramado de la Operación Púnica, promovió un plan para transformar el antiguo caserío en una 'ciudad del descanso'.
Según detalle el Heraldo, el Ayuntamiento de Perarrúa llegó a tramitar un plan especial que contemplaba la construcción de 48 viviendas para una población estimada de 150 habitantes. El proyecto aspiraba a convertirse en un complejo de turismo residencial, incluso con propuestas como una escuela de yoga, y preveía una inversión cercana a los dos millones de euros.
Al frente de la sociedad promotora figuraba el empresario inmobiliario José Luis Capita Gallardo, vinculado a otros negocios investigados en el mismo caso. Capita había adquirido el despoblado en 2002, cuando todavía se conservaban varias edificaciones en pie. Primero compró la mitad de las propiedades, que pertenecían a un único dueño, y posteriormente fue incorporando el resto. Durante aquellos años se firmaron convenios institucionales para dotar al núcleo de infraestructuras básicas, como la electrificación y el abastecimiento de agua, en colaboración con administraciones locales y autonómicas.
Arués, sin embargo, arrastra una larga historia de abandono. Alcanzó su máximo censo en 1910, con 84 habitantes repartidos en once casas abiertas. A mediados del siglo XX quedó definitivamente deshabitado. En la parte alta del caserío se alza la ermita de San Valero, un sencillo templo popular del siglo XVI, de nave única y planta rectangular. El lugar compartió parroquia con el también despoblado de El Mon, cuya iglesia, dedicada a San Clemente y datada en el siglo XVIII, articulaba la vida religiosa de ambos núcleos.