El otro hayedo de Navarra ‘hermano’ de la Selva de Irati que destaca la revista National Geographic
National Geographic pone el foco en un bosque navarro que combina naturaleza, historia y uno de los otoños más intensos del Pirineo


Publicado el 12/12/2025 a las 05:00
Navarra es tierra de bosques que se despliegan como mares verdes entre montes y valles. Y aunque la Selva de Irati acapara titulares, existe otro hayedo, menos conocido, más silencioso y profundamente sugestivo, que la prestigiosa revista National Geographic ha querido situar en el mapa.
Un bosque que guarda la misma esencia pirenaica, la misma luz filtrada entre hayas centenarias y la misma intensidad cromática en otoño… pero con un carácter distinto: más íntimo, más salvaje, más sorprendente.
No aparece en las primeras listas de lo más buscado. No recibe caravanas de turistas. Y, sin embargo, quien pone un pie en él, vuelve con la sensación de haber encontrado algo que no todos conocen.
En el noroeste navarro, justo donde los Pirineos comienzan a inclinar sus cumbres hacia los valles de Baztán, Erro y Esteríbar, se extiende el mágico bosque de Quinto Real, en cuyos recodos verdes conviven hayas densas, el murmullo del río Arga y, sobre todo, una naturaleza auténtica, salvaje y sorprendente.
Para llegar hasta allí basta con acercarse a la pequeña localidad de Eugi —a escasa media hora de Pamplona—, y adentrarse en un mundo donde la historia y la naturaleza se entrelazan.
La fábrica de armas de Eugi: las ruinas que narran un pasado


Quinto Real no es solo bosque: entre sus árboles se elevan las ruinas de la Real Fábrica de Armas de Eugi —una vieja industria militar que funcionó en el siglo XVIII. En su apogeo llegó a albergar a más de 500 personas, con hornos, fundiciones, carboneras y talleres dedicados a la producción de munición.
Hoy, las piedras apenas erigidas sobre el río, en medio de hayas y musgo, parecen susurrar historias de otro tiempo. Es un escenario que invita a imaginar la vida obrera que un día se mezcló con el viento entre las ramas, y que aporta una dimensión adicional al recorrido: no solo naturaleza, sino memoria.
Otoño, ciervos y magia
Pero si hay un momento mágico para visitar Quinto Real, ese es el otoño. Cuando septiembre y octubre colorean las hojas de ocres, rojos y dorados, el bosque adquiere un aire casi sobrenatural. Y en ese ambiente, la fauna se manifiesta de forma especial: es cuando resuenan los berridos del ciervo, uno de los espectáculos naturales más intensos.
La mezcla de niebla en las laderas del monte, las hojas cayendo lentamente, el silencio interrumpido por los bramidos... todo convierte la visita en una experiencia sensorial y emocional, capaz de cautivar tanto a quienes buscan la calma como a quienes ansían la aventura.
Aunque Irati siga siendo la referencia incontestable cuando hablamos de hayedos en Navarra —gracias a su tamaño, conservación y fama internacional—, Quinto Real demuestra que también hay espacio en la comunidad para bosques de menor escala con un carácter único. Sin la masividad de Irati, pero con una grandeza humilde, íntima y evocadora.
El hecho de que National Geographic lo nombre demuestra que su valor no está en la extensión, sino en la autenticidad de su naturaleza, en su historia, en la quietud de sus senderos, en la potencia de su otoño, en el eco del pasado… Y, principalmente, en su capacidad para emocionar.
Si conoces la exuberancia de Irati pero buscas sensaciones diferentes —más tranquilidad, menos gente, un bosque que susurre historias—, Quinto Real te espera. Es el otro hayedo de Navarra —su hermano más discreto y quizá más íntimo—. Una joya verde que brilla en silencio, esperando a quien desee escucharla.
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