El pequeño pueblo de Navarra a orillas del "Mar del Pirineo" que destaca este otoño National Geographic
Una prestigiosa revista de viajes destaca este otoño un pequeño pueblo de Navarra junto al “Mar del Pirineo”, donde historia y naturaleza se abrazan


Publicado el 17/10/2025 a las 05:00
La prestigiosa revista de viajes National Geographic ha puesto el foco este otoño en un pequeño pueblo de Navarra que se asienta junto a un inmenso embalse de aguas turquesas, conocido popularmente como el “Mar del Pirineo”. Un rincón sereno, rodeado de montañas y bosques, que combina historia, espiritualidad y paisajes de una belleza inesperada.
Lejos de los grandes circuitos turísticos, este enclave del norte navarro se ha convertido en el refugio ideal para quienes buscan naturaleza, calma y autenticidad. Un lugar donde el rumor del viento en los hayedos se mezcla con el silencio de los monasterios y el brillo del agua bajo la luz del atardecer.
Un "mar" en mitad de las montañas


El embalse de Yesa, ubicado en la comarca de Sangüesa, es el que más capacidad tiene de Navarra y una de las joyas paisajísticas del norte de España. Sus aguas turquesas, que reflejan las colinas boscosas, crean una estampa difícil de olvidar . No en vano, se le conoce popularmente como el “Mar del Pirineo”, un lugar donde la tranquilidad y el silencio son protagonistas.
En torno al pantano se pueden practicar deportes náuticos, rutas en bicicleta o senderismo, y también disfrutar de miradores naturales que ofrecen vistas impresionantes, especialmente en otoño, cuando los bosques que lo rodean tiñen el horizonte de tonos dorados y rojizos.
Historia y espiritualidad a las puertas del embalse


A muy pocos kilómetros del embalse se levanta una de las joyas más antiguas de Navarra: el Monasterio de San Salvador de Leyre. Fundado en el siglo IX, este conjunto románico fue panteón real y lugar de retiro espiritual de los monarcas navarros. Su cripta, su iglesia y su entorno son una lección viva de historia y serenidad.
Desde el monasterio, el visitante puede contemplar una de las panorámicas más espectaculares del “Mar del Pirineo”: el azul del agua y el dorado de los montes otoñales se mezclan con el gris de la piedra, componiendo una imagen imposible de olvidar.
Yesa, puerta natural del Pirineo navarro
Y en el corazón de este escenario se encuentra Yesa, un pequeño municipio que conserva la esencia de las aldeas pirenaicas. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su ritmo pausado son el reflejo de una Navarra que resiste al paso del tiempo.
Con apenas unos cientos de habitantes, Yesa es también punto de partida para explorar los valles del Roncal y Salazar, y una base perfecta para descubrir la Navarra más natural y auténtica.
Este otoño, National Geographic invita a descubrir este rincón sereno y fotogénico, ideal para quienes buscan desconexión sin renunciar a la historia y la belleza. La combinación de agua, montaña y patrimonio convierte a Yesa en un destino con encanto propio, perfecto para una escapada de fin de semana.
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