Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Turismo

El Valle con Franco vivía mejor

Tres años después de la exhumación del dictador, las visitas han caído drásticamente y la tumba de Primo de Rivera pasa sin pena ni gloria entre los turistas

Ampliar Patrimonio Nacional da luz verde a a 31 exhumaciones en el Valle de los Caídos
Patrimonio Nacional da luz verde a a 31 exhumaciones en el Valle de los Caídos
Publicado el 23/10/2022 a las 06:00
Son las once de la mañana de un jueves otoñal y brumoso y en la basílica del Valle de los Caídos empieza una misa cantada y revestida de la solemnidad de un Corpus Christi. Veintisiete feligreses, casi todas mujeres, asisten a la liturgia concelebrada por cinco sacerdotes benedictinos y tres monaguillos. De fondo, la música del órgano y las voces de una treintena de niños que forman parte de la Escolanía del Valle. "¡Qué maravilla!", dice sobrecogido José Miguel, un cura venezolano de Torrelodones que ha venido como turista y a quien la hora y pico del oficio se le ha hecho corta. ¿Y ha visto la tumba de José Antonio? "He pasado por una lápida llena de flores, pero no sé de quién es", se disculpa el padre.
Así de desconocido está el Valle de los Caídos. Desde que el Gobierno ordenó exhumar a Franco hace tres años (se cumplirán mañana día 24) y el mausoleo se quedó sin su huésped más famoso, los turistas no preguntan por ninguna tumba y se limitan a recorrer boquiabiertos el interior de esta impresionante reliquia franquista. Sigue, aunque por poco tiempo, José Antonio Primo de Rivera, pero Franco tenía más tirón.
La del fundador de la Falange es la única sepultura a la vista y aunque está cubierta de flores frescas (diez ramos, uno de ellos con margaritas amarillas y claveles rojos), pasa bastante desapercibida. Y eso que ocupa un lugar privilegiado, el centro del crucero, justo delante del altar mayor. De la lápida de Franco, al otro lado, ni rastro. Sólo se adivina su antigua ubicación por la solería de mármol, todavía reluciente, que ha reemplazado a la pesada piedra de 1.500 kilos que cubría la fosa.
Que con Franco el Valle vivía turísticamente mejor dan fe las cifras de visitantes: de los 318.000 que se acercaron en 2019, el año en que fue desenterrado y trasladado al cementerio de El Pardo, se ha pasado a los 112.000 en lo que va de 2022. Una caída del 52%.
En breve José Antonio también abandonará el Valle. De acuerdo con la Ley de Memoria Democrática, que entró en vigor el viernes, el mausoleo que Franco ordenó levantar tras la Guerra Civil y donde yacen 33.833 personas de ambos bandos, se convertirá en un cementerio civil, motivo por el que la familia Primo de Rivera, enterrado allí en 1959, 23 años después de su fusilamiento, ha iniciado los trámites para su exhumación y traslado a un camposanto católico.
La ley contempla que el lugar de los enterramientos quede resignificado como un lugar de memoria de todas las víctimas de la Guerra Civil y de la posterior dictadura franquista, y despojado de su actual religiosidad. Los Caídos pasará a llamarse Valle de Cuelgamuros, el nombre original del valle de la Sierra de Guadarrama que acoge el monumento funerario, en cuya construcción participaron obreros libres contratados por el régimen, pero también presos republicanos forzados a trabajar en deplorables condiciones.
El futuro de la abadía ocupada en la actualidad por monjes benedictinos está en el aire. Sí se conservará en pie la gigantesca cruz de 152 metros de altura y 120.000 toneladas, el gran icono del mausoleo, visible a más de 40 kilómetros de distancia.
Nada de eso parece molestar a los turistas que trepan hasta el Valle, a quienes, lejos de la polémica, les impresiona sus colosales estructuras de piedra y ese lóbrego corredor de 261 metros de largo que conecta bajo la mole de la montaña el presbiterio con la soberbia explanada exterior. A los lados de esa galería eterna reposan, en columbarios en muy mal estado, los restos de decenas de miles de víctimas de la contienda, custodiados por inquietantes figuras de granito con aspecto de monjes templarios y arcángeles de bronce de 7 metros de altura.
"Este pasillo parece una caverna, escuchas el eco de tus pasos. A mí me ha acongojado", describe la gaditana Manuela, que ha venido con su pareja, José Miguel, un canario que trabaja de guardia civil en Barcelona. Disfrutan de unas cortas vacaciones y han querido desplazarse al Valle por la historia que encierra lo que, para ellos, es "un lugar de reconciliación", pero sobre todo se marchan impresionados. "Te quita el hipo", dice él bajo la gigantesca Piedad que preside el acceso a la cripta.
"FRANCO YA NO ESTÁ, ¿NO?"  
A Poovie, un treintañero de Teherán que está recorriendo España, le ha parecido "majestuoso", pero no tiene ni idea de quién es Primo de Rivera. "Franco sí me suena, pero ya no está, ¿no?".
Más informados andan Juan Carlos y Bernadette, una pareja extranjera afincada en Dublín. Él, nacido en Venezuela, criado en Francia y residente desde hace 20 años en la capital de Irlanda, está impresionado por la megabasílica, pero cree que "todo esto es muy triste". "Cuando uno piensa quién ordenó levantarlo... es terrible. ¿Cuántos presos republicanos murieron construyendo esto?". Y añade: "Me parece perfecto que Franco ya no esté y en cuanto a Primo de Rivera... él sí tiene razones para estar enterrado aquí porque fue una víctima. Pero que su tumba esté cubierta de flores... sin comentarios. Ochenta años después de vuestra guerra sigue habiendo dos Españas", reflexiona. Y Bernadette entiende "perfectamente" que haya familias de republicanos "que quieran sacarlos de aquí".
Julia, una profesora manchega asentada desde hace 30 años en Francia, ha venido con sus 42 alumnos de Bachillerato a darles una provechosa clase de Historia... y de vida. "Soy hija de republicano, pero yo no puedo adoctrinar a mis alumnos ni sacar mis tendencias políticas. Les puedo dar toda la información para que ellos piensen y juzguen. Les suelo decir que perdonar no es olvidar y que es importante pasar página para avanzar, pero sabiendo que para que ciertas cosas no se vuelvan a repetir hay que conocer la Historia. Si hubieran destruido Auschwitz, hoy sería difícil explicar cómo era un campo de exterminio".
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora