Alternativas Turísticas
Turismo de arquitectura y diseño: la Navarra contemporánea
Decó, neomedievalismo, modernismo… Varias corrientes arquitectónicas y artísticas confluyen en las ciudades del Reyno


Actualizado el 12/08/2021 a las 19:43
La Historia es una sucesión de eventos y acontecimientos que dibujan la evolución de la humanidad desde sus orígenes hasta la actualidad. Lo curioso de la Historia es que, como decían muchos profesores de Historia del Arte, era un péndulo.
La Historia iba y venía, -como la vida- en un suave balanceo.
Desde las perfectas, sutiles y bellas luces de Grecia a la colosal y monumental Roma de bóvedas, arcos y acueductos llenos de dinamismo. Desde la elegancia, el gusto por el detalle y las sombras del Barroco -al que muchos tachaban de irregular y desordenado-, al Neoclasicismo de equilibrios clásicos, armónicos y simétricos. Desde el eclecticismo y la arquitectura racionalista al decó o a la Secesión de Viena...
La Historia es un péndulo oscilante, y nosotros danzamos con él.
Pero… ¿Cómo ha llegado el baile hasta aquí?
¿Cuáles han sido los pasos?
¿Cómo es la Navarra contemporánea?
Pues… ¡te lo contamos ahora mismo! Y por orden cronológico, claro está. ¡Para no perdernos ni un sólo detalle!
Entre el modernismo y el eclecticismo
Finales del siglo XIX
En esta época, los espacios públicos como la plaza del Castillo (1880-1895) vieron el nacimiento de nuevas edificaciones que los transformarían en el corazón de la ciudad.


Con el levantamiento de edificios pertenecientes a las corrientes del academicismo y el neoclasicismo como el del Casino Principal (1856) o el Café Iruña (1888), -uno de los primeros en Pamplona en usar la naciente tecnología del hierro- la plaza se convertiría en el centro del universo pamplonés.


Estas corrientes también influyeron en la creación de espacios en otras ciudades, como la de la plaza de Tafalla (1856), de Martín Saracíbar (1804).
Con la Restauración Alfonsina, se inicia un nuevo eclecticismo, mucho más libre y con un gusto neomedieval exquisito donde confluyen rasgos góticos y románicos. Esto se puede ver en el Archivo de Navarra (1895) o en el convento de las Franciscanas Misioneras (1902).


Corriente modernista
Años 10
Hasta las primeras décadas del XX, predomina en Navarra una corriente modernista que influye en varias de las edificaciones y obras creadas como la Escuela de Música (1900) o el Monumento a los Fueros (1903) -ambos del arquitecto Manuel Martínez de Ubago-.


Arquitectura racionalista
Años 20
Esto daría lugar a una arquitectura racionalista -concretamente en la década de los 30- en la que encontramos diversas manifestaciones del historicismo español, como el Edificio de Correos y Telégrafos (1922) o la plaza de toros de Pamplona (1920).
Tras ese periodo, ya ubicados en pleno siglo XX, la arquitectura navarra experimentaría una evolución que no se podría entender sin estudiar en profundidad a sus tres arquitectos por antonomasia: Víctor Eusa, José Yárnoz y Francisco Javier Sáenz de Oiza.


Víctor Eusa: La magia de combinar varios lenguajes arquitectónicos
Años 30
Este arquitecto nacido en 1894, es conocido por sintetizar varios lenguajes arquitectónicos: el eclecticismo, el racionalismo, el regionalismo, expresionismo, art decó, Secesión de Viena, el neoplasticismo… Su dominio de los lenguajes y su mesurada atención en poner el foco en la ciudad le confirieron un sello personal inigualable.
Entre sus obras, podemos destacar la iglesia de la Milagrosa (1930) o la Casa de la Misericordia (1931-1932). También podemos ver cómo la arquitectura holandesa -sobre todo de Wilhem Dudok- le influyó para crear dos de sus obras más especiales: el asilo de San Manuel y San Severino (1930), en Tafalla y el hostal Ayestarán (años 1931-1932), en Lekunberri.
Muchos de sus proyectos expresionistas en Pamplona beben del art-decó y de la secesión wagneriana. Uno de los más característicos es el actual edificio del Casino Eslava (1931).


José Yárnoz: Vuelta al eclecticismo con toques neobarrocos y decó
Después de la posguerra
Nació en 1884 en Pamplona. En 1924, José se presentó junto a su hermano Javier al concurso internacional para la reconstrucción del castillo de Olite. Entre sus obras más conocidas, podemos destacar la ampliación y remodelación del palacio de Navarra (1929), la primera sede de la Caja de Ahorros de Navarra (1934) o el instituto Plaza de la Cruz (1944), donde asistieron alumnos tan célebres como Pío Baroja o Juan Iturralde.


Junto a Víctor Eusa, Yárnoz construyó el Monumento a los Caídos en la plaza del Conde Rodezno (1942), tras la Guerra Civil española y de esta manera, ambos maestros cerraron la avenida de Carlos III.


Francisco Javier Sáenz de Oiza: El despegue de una nueva etapa y una nueva generación
Finales del siglo XX
Una de las figuras más representativas de esta época es -indudablemente- la de Francisco Javier Sáenz de Oiza, nacido en Cáseda en 1918.
Levantó el campus de la Universidad Pública de Navarra. La mayor parte de su obra se encuentra fuera de Navarra, como sus obras brutalistas en Madrid; las Torres Blancas (1961) y el actual edificio Castellana 81 (antigua Torre del BBVA).
Uno de sus alumnos fue el tudelano Rafael Moneo, uno de los arquitectos españoles más importantes a día de hoy.
Además en 1964, se erige la Escuela de Arquitectos de la Universidad de Navarra, la cuarta más antigua de España y en la década de los 80, se abre la etapa de la posmodernidad en Navarra con la llamada 'Escuela de Pamplona'.




