Consumo

Así podemos protegernos del ‘wanguiri’, la estafa de la llamada perdida

Puede disparar los sobrecostes de la factura telefónica

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J.C. Castillo

Actualizado el 27/01/2025 a las 20:05

Millones de españoles siguen recibiendo llamadas no deseadas -muchas a horas intempestivas- a pesar de los cambios legislativos que recientemente se han hecho al respecto. Camufladas bajo números de teléfonos móviles que varían de un intento a otro -los delincuentes saben que ya no hacemos caso a los números fijos-, siguen siendo una auténtica pesadilla.

Seguramente usted haya recibido alguna de estas llamadas en las últimas semanas: una locución informa sobre una oportunidad laboral en Amazon o TikTok, instándonos a proporcionar nuestros datos para apelar al proceso de selección. No hay que ser un lumbreras para detectar que se trata de un fraude.

Cuestión distinta son aquellas llamadas que descolgamos para descubrir que el interlocutor da la callada por respuesta, aprovechando nuestro «¿Sí?» (grabación mediante) para darnos de alta en servicios de suscripción sin nuestro consentimiento real. Con todo, el timo que más predomina según las autoridades es el bautizado como ‘wangiri’.

TRETA DE ORIGEN JAPONÉS

‘Wangiri’ proviene del término nipón ‘wankiri’, lo que podría traducirse como ‘llamada y corte’. Se remonta a 2010 y también se basa en un sistema automatizado de llamadas telefónicas a números aleatorios. La diferencia radica en que la comunicación se cuelga al segundo o tercer tono, de forma que conste como llamada perdida en el teléfono de la potencial víctima.

Dado que siempre hay alguien esperando una llamada de un familiar, de su centro de salud o de una empresa de mensajería, la probabilidad de que el receptor devuelva la llamada es relativamente alta. Especialmente, en el caso de personas de edad avanzada, quienes muchas veces llaman a esos números misteriosos por mera curiosidad o hasta como método para aliviar su soledad. ¿El resultado? Una serie de abultados cargos en la factura de su operador, ya que hablamos de numeraciones de tarificación especial provenientes del extranjero.

En este sentido, Movistar aconseja interiorizar los prefijos de los países desde los que se registran un mayor número de llamadas fraudulentas. A saber: Albania (+355), Bosnia (+387), Costa de Marfil (+225), Estonia (+372), Ghana (+233), India (+91), Mali (+223), Marruecos (+212), Nigeria (+234), Papúa Nueva Guinea (+675), Túnez (+216), Samoa Occidental (+685), Sierra Leona (+231), Sri Lanka (+94), Uganda (+256) y República Centroafricana (+236).

Si no tenemos a ningún familiar residiendo en estas regiones ni interés alguno que justifique la llamada, el consejo es desentendernos de ella. Si la devolvemos, lo más probable es que nos topemos con una locución diseñada para mantenernos más de quince minutos al auricular mientras el coste no deja de subir.

La Policía Nacional también ha insistido recientemente en no devolver llamadas provenientes de números desconocidos (especialmente si albergan los prefijos internacionales enumerados). Debemos pensar que si se trata de algo urgente, o nos está contactando un conocido, lo más normal es que vuelva a probar suerte más tarde. Los sistemas automatizados rara vez encadenan intentos a un mismo número: cuentan con millones en sus bases de datos para seguir operando. Además de los consejos que hemos repasado, las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado añaden las siguientes recomendaciones:

• Introducir el número sospechoso en un buscador para identificarlo como potencialmente peligroso: existen muchas webs dedicadas a recoger alertas de otros usuarios, además de aplicaciones que nos informan directamente sobre la naturaleza de los números que llaman.

Bloquear y denunciar: tras cerciorarnos de que el número es fraudulento, lo mejor es bloquearlo en la aplicación ‘teléfono’ de nuestro móvil (según el modelo, suele resultar tan sencillo como mantener pulsado sobre el remitente y seleccionar la opción al efecto). Aunque más engorroso, también se aconseja denunciar el intento de estafa ante las autoridades, de forma que se investigue a sus responsables y, en última instancia, no puedan volver a delinquir.

En caso de que lleguemos a devolver la llamada y atendamos a cualquier grabación, debemos cuidarnos mucho de proporcionar datos personales (nombre completo, dirección, cuentas de correo electrónico, claves de banca online...). De lo contrario, además del sobrecoste en la factura podríamos terminar enfrentándonos a perjuicios mayores: transacciones sin nuestro consentimiento, robo de datos e incluso intentos de extorsión.

Además, si coincide que la locución se hace pasar por una empresa a la que hayamos adquirido o contratado algún producto o servicio, frente a ultimátums o mensajes alarmantes, lo mejor es colgar y ponernos en contacto ‘motu proprio’ con el teléfono oficial de atención al cliente que figure en la web de la compañía. Así ratificaremos nuestras sospechas de un intento de estafa.

Finalmente, los expertos en ciberseguridad advierten de grabaciones en las que se pide agregar cierto número a aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp: desconfiar vuelve a ser la norma.

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