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Motor

¿Sabemos conducir en invierno? Consejos para rodar seguros

El invierno es la estación más exigente para el conductor y pone al día sus facultades al volante y la puesta a punto de su vehículo. Los últimos temporales han puesto a prueba a miles de conductores. Estos son unos consejos para rodar precavido

Actualizada 12/02/2021 a las 14:17

Los últimos temporales han puesto de manifiesto que hemos subestimado al invierno y a sus efectos en la carretera. Es la estación con mayores retos para el conductor, y surgen las dificultades cuando la nieve y el hielo hacen acto de presencia. Bien es cierto que en España no estamos tan acostumbrados a él como en otras partes de Europa y nos falte pericia en determinadas ocasiones, pero al menos debemos tener una serie de nociones claras y el vehículo listo para ello. Lo hemos visto en las últimas semanas, y queda invierno por delante todavía.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que hay que adaptar la conducción a las condiciones de la carretera. Así, la conducción será diferente en función de si está lloviendo, nevando, hace mucho viento o nos encontramos circulando en medio de una densa niebla. En caso de que nos topemos con la niebla, es básico encender el alumbrado, tanto el de cruce como las luces antiniebla. De esta forma, además de ver mejor, los demás vehículos también percibirán nuestra presencia. Con niebla, conviene, además de circular a una velocidad no muy elevada, aumentar la distancia de seguridad con el coche precedente.

Por su parte, la lluvia facilita los deslizamientos del vehículo por lo que también se recomienda reducir la velocidad para evitar el conocido ‘aquaplanning’ y aumentar la distancia con los vehículos precedentes. El ‘aquaplanning’ se puede producir al circular a cierta velocidad por tramos de calzada en los que haya acumulaciones de agua. En estos casos, los neumáticos juegan un papel primordial. La función de sus dibujos es la de expulsar el agua hacia los laterales de la rueda, despejando de esta forma la zona de rodadura que es la que proporciona adherencia al vehículo. Cuando el dibujo del neumático ya no es capaz de evacuar la cantidad de agua acumulada, pierde el contacto con el pavimento y se desliza flotando, haciendo que el conductor pierda el control del coche.

Si la nieve aparece en nuestra ruta, lo primordial es asegurarnos de que el vehículo cuente con cadenas para colocarlas en las ruedas. Las hay de muchos tipos pero lo verdaderamente importante es saber usarlas. Las más seguras son las de hierro, aunque su colocación también es algo más complicada. Valore seriamente la instalación de neumáticos de invierno, una garantía en estos casos. Son una alternativa a las cadenas. Pero tendrá que reemplazarlos en verano. Si no quiere tener un segundo juego de neumáticos, monte directamente unos de ‘todo tiempo’, válidos para las cuatro estaciones.

Y el mayor peligro es el hielo. Muchas veces resulta difícil verlo y evitar que las ruedas pierdan toda la adherencia al firme. Por eso, es vital aumentar la distancia respecto a otros vehículos, puesto que es muy fácil perder el control del volante. El frenado en una carretera con hielo ha de ser muy ligero. Sin embargo, esa acción no es la correcta. Lo que hay que hacer es levantar el pie del acelerador, siempre de forma suave, e ir girando el volante hacia donde vaya la parte trasera del vehículo. Y no olvide consultar las previsiones meteorológicas y el estado de las carreteras. No hay excusa, la tecnología actual ayuda a ello.

CONSEJOS PRÁCTICOS

1. Planificar el viaje. Consultar el estado de las carreteras.
2. Nieve. Empleo de cadenas o ruedas de invierno. Ruede suave y en marchas largas.
3. Hielo. El frenado en una carretera con hielo ha de ser muy ligero.
4. Niebla. Encender el alumbrado, tanto el de cruce como las luces antiniebla. Circular a una velocidad no muy elevada y aumentar la distancia de seguridad.
5. Lluvia. Reducir la velocidad del coche para evitar el conocido ‘aquaplanning’ y aumentar la distancia con los vehículos precedentes.
6. Viento. Reducir la velocidad y sujetar con fuerza el volante.
7. Revisión a fondo. Los neumáticos debe ser especialmente revisados. Además de faros, suspensión, frenos...

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