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Medio Ambiente

Qué es una fajana de lava y en qué consiste la del volcán de La Palma

El paso de la lava sobre la isla de La Palma va a cambiar para siempre el paisaje de la isla

La lava le ha ido ganando terreno al mar y ha formado un delta que de momento suma unos 500 metros de ancho a lo largo de la costa.
La lava le ha ido ganando terreno al mar y ha formado un delta que de momento suma unos 500 metros de ancho a lo largo de la costa. 
Actualizado el 05/10/2021 a las 11:59
Desde que el volcán entró en erupción La Palma es más grande. Exactamente 27,7 hectáreas, el equivalente a casi 28 campos de fútbol. La lava le ha ido ganando terreno al mar y ha formado un delta que de momento suma unos 500 metros de ancho a lo largo de la costa, una nueva formación que recibe el nombre de fajana. Tiene 30 metros de profundidad. El volcán de Cumbre Vieja sigue escupiendo lava a niveles que ya superan los de la erupción de Teneguía de 1971. En total, afecta ya a unas 400 hectáreas de terreno.
La palabra fajana es un canarismo que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define como "terreno al pie de laderas o escarpes, formado comúnmente por materiales desprendidos de las alturas que lo dominan". El terreno que la lava del volcán de La Palma gane al mar ya tiene dueño. Es, automáticamente, de dominio público marítimo terrestre, es decir, propiedad del Estado. Forma parte del patrimonio geológico nacional y está sujeto a la Ley de Patrimonio Natural y Biodiversidad.
CÓMO SE FORMA
Cuando la lava impacta con el agua del mar empieza a solidificarse rápidamente mientras sigue amontonándose encima más material volcánico. La acumulación de colada va ganando terreno al agua en forma de abanico según se abre mar adentro.
Es posible que en el futuro su aspecto sea similar a otra zona al norte de la isla ganado al mar, las piscinas de la fajana, también de origen volcánico.
Y es que las fajanas no son desconocidas para los canarios. A lo largo de todas las islas existen ya varias. En La Palma está la fajana de Franceses y la de Barlovento. Además, en la costa de Tazacorte hay una creada por el volcán San Juan, en 1949. Esta zona se cubrió con varios metros de tierra de la cumbre palmera y se convirtió en uno de los mejores enclaves para el cultivo del plátano en el Archipiélago. En muchas ocasiones se forman charcos de marea en las fajanas, como por ejemplo en las piscinas naturales de Las Calcosas, en El Hierro. En Tenerife existe una fajana en Punta del Hidalgo; en Gran Canaria, en el Barranco de Cardones; en Fuertevenura, en la costa de Jacomar; y en Lanzarote se pueden ver a lo largo de casi toda su costa, debido a la erupción del Timanfaya, que comenzó el 1 de septiembre de 1730 y duró seis años.
EL CHOQUE DE LA LAVA CONTRA EL MAR
Cuando la lava llega al océano se mantiene a unos 1.000 grados, mientras que la temperatura del mar es de apenas 20 grados. Este choque término genera columnas de vapor de agua cargadas con ácido clorhídrico como consecuencia del importante contenido de cloruro en el agua salada. Además, las columnas de vapor de agua contienen diminutas partículas de vidrio volcánico como consecuencia de la reacción que se produce entre la lava y el agua de mar. Este vapor supone un peligro para las personas que visitan o viven en la zona afectada y los vientos en la área dónde se producen estos penachos volcánicos costeros contribuyen a la dispersión de los gases. La inhalación o el contacto con estos elementos irritan la piel, los ojos y el tracto respiratorio, y puede provocar dificultades respiratorias, especialmente en personas con patologías preexistentes.
La lava también cambiará para siempre la orografía de la isla por los puntos por los que se ha desplazado, con espesores de hasta 20 metros y esos mil grados de temperatura que lo arrasan todo a su paso. 
Por si no tuvieran suficiente el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado en las últimas horas más de una treintena de terremotos, el de mayor magnitud de 3,9 localizado en la Villa de Mazo a 38 kilómetros de profundidad, a las 4.36 horas.
El vicedirector científico del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Luis Somoza, respondió anoche a algunas de las principales dudas sobre el interés científico y geológico del nuevo delta y sobre su futuro. 
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