Tres recetas sencillas y deliciosas con masa brick
En lasaña, con berenjena y bechamel, con setas y beicon en triángulos y relleno de pollo al curry... El crujiente de la masa hace el resto.


Publicado el 16/06/2020 a las 11:30
El sábado estuve en un bar tomando copas. En otros tiempos esta afirmación hubiera sido tan obvia que nadie me hubiera prestado la más mínima atención al escucharla. Ahora en mi grupo del pueblo donde todavía están en una fase anterior soy una especie de viajera del futuro que les cuenta cómo se vive todo en la casi nueva normalidad. Y me odian y me admiran a partes iguales. No les he dicho que incluso pude mover un poco el esqueleto aprovechando mi viaje al baño. Maravilla. Yo, mi cubata, la música de fondo... aishhh... por un momento hasta me olvide de la que hemos pasado. Me lo recordó mi frigorífico el domingo cuando lo abrí buscando zumo de tomate (lo mejor para la resaca) y me encontré un paquete de masa brick. Ya les había contado que durante el confinamiento Carol Ágreda , la chef de los cursos de cocina de la calle Zapatería y yo, hicimos un programa de cocina por Instagram. Todos los viernes preparábamos un par de recetas en directo y la verdad es que teníamos bastante seguidores, ¿eh? Llamarlo ‘programa de cocina’ quizá sea un poco demasié pero lo cierto es que nos salvó un poco de esos duros meses. El caso es que un día me equivoqué y compré masa brick en lugar de hojaldre. Y con la mascarilla, las prisas, el estrés, la sensación de fin del mundo en el supermercado y la desazón generalizada no me di cuenta del error hasta que llegué a casa. Y ahora, a punto de caducar me miraba con cara de: “No me dejes morir, haz algo conmigo”. E improvisé. Mi resaca y yo improvisamos todo lo que pudimos y la verdad es que triunfamos. No solo por las delicias que se nos ocurrieron con lo que encontramos en la nevera, si no porque pudimos cocinar con la música a todo volumen y bailando todo lo que no habíamos podido la noche anterior. Y eso sí que es lo mejor para una post fiesta semi frustrada. Ojo, cero quejas. El sábado fuímos increíblemente felices. Poco a poco.