¿Menos alumnos por clase mejora el rendimiento académico?, expertos y docentes discrepan
Los primeros avisan de que en España no se mejora la enseñanza y los segundos creen que aumenta la calidad educativa


Publicado el 04/03/2026 a las 10:00
Reducir el número de alumnos por clase es una de las medidas que el Gobierno plantea para mejorar el desempeño de la profesión docente; sin embargo, ¿tiene efectos positivos sobre el estudiante y su rendimiento?
Expertos y docentes discrepan: los primeros avisan de que en España no se mejora la enseñanza y los segundos creen que aumenta la calidad educativa.
El centro de estudios EsadeEcPol ha publicado este miércoles un informe que desmonta el argumento de que bajar las ratios actuales tiene grandes beneficios sobre el aprendizaje y advierte de que su impacto es "muy limitado" y supone una elevada inversión.
El análisis de aulas de entre 20 y 30 alumnos de tercero y sexto de primaria concluye que cinco estudiantes menos mejora las notas de la clase en solo un 1,25 % sobre la desviación estándar, mientras que las tutorías en pequeños grupos -que requieren menor inversión- arrojan una mejora del 26 %.
"La reducción del tamaño de la clase no mejora el aprendizaje de forma eficaz y tiene efectos muy pequeños, casi nulos, sobre el rendimiento académico" señala el profesor asistente de Economía en el Instituto Sueco de Investigación Social (SOFI) de la Universidad de Estocolmo José Montalbán, que explica que con las ratios y las dinámicas docentes actuales el margen de mejora "es bajo".
"Podría ser beneficioso en aulas con más de 50 alumnos, pero actualmente el 93 % de profesorado ya chequea los cuadernos de los alumnos y el 70 % declara que hace trabajo colaborativo", resalta como dos de los beneficios de las clases pequeñas.
Añade que tampoco el impacto en el rendimiento de colectivos más vulnerables o de menos nivel socioeconómico es elevado y recalca que donde sí hay mejoras claras es en la reducción de la disrupción en el aula, ya que, por ejemplo, hay menos interrupciones durante las clases.
"Una reducción de 5 alumnos resta 4 puntos porcentuales la probabilidad de que la disrupción sea un problema moderado o grave", puntualiza.
Los efectos de una menor ratio en la tasa de repetición también son "estadísticamente indistinguibles de cero", incide.
NO MEJORA EL RENDIMIENTO PERO SÍ OTRAS HABILIDADES
Montalbán señala que cuando hay menos alumnos por clase el estudiante y sus familias reducen ligeramente sus esfuerzos (menos horas de deberes, menor implicación parental, menos profesores particulares o academias).
Sin embargo, el investigador de Funcas y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Ismael Sanz señala que pese a no tener un efecto muy elevado en la mejora del rendimiento, un estudiante menos por clase adelanta una semana el aprendizaje.
Y valora su efecto positivo en otras habilidades. "Hay un impacto muy elevado sobre la perseverancia, la atención, la concentración o el control de los impulsos. Allí donde hay ratios más bajas, los estudiantes tienen más probabilidad de llegar a estudios superiores", señala tras recalcar también la mejora el bienestar del docente y la satisfacción de las familias.
María Fernández, profesora Titular de Universidad del Departamento de Sociología Aplicada de la Facultad de Educación de la Complutense, cree que merece la pena bajar ratios.
"Todas las políticas para aumentar el rendimiento o la tasa de titulación tienen efectos limitados si se tratan de forma aislada. No tienen efectos milagrosos, pero el profesor trabaja mejor y sobre todo atiende mejor los casos difíciles", argumenta .
DOCENTES Y FAMILIAS, PRINCIPALES BENEFICIARIOS
El estudio de EsadeEcPol indica que los principales beneficiarios de las clases más pequeñas son los docentes y las familias.
Reducir 5 alumnos por aula incrementa el bienestar docente en torno al 5 %, lo que implicaría un aumento salarial aproximado de unos 1.800 euros anuales, y mejora la satisfacción de las familias con la escuela en un 2,5 %.
"Hay que tomar decisiones políticas en base a lo que se conoce empíricamente, no en base a teorías o esperanzas", apunta Montalbán, tras recomendar bajadas de ratios solo en centros con alta disrupción o con necesidades específicas, pero siempre combinadas con prácticas que amplifiquen sus efectos.
GOBIERNO Y SINDICATOS A FAVOR DE BAJAR RATIOS
El anteproyecto de ley de mejora del desempeño docente y de la calidad educativa plantea rebajar el número máximo de alumnos por aula a 22 en Primaria y a 25 en la ESO (frente a los 25 y 30 actuales).
"Tener menos estudiantes en el aula junto con una disminución en el tiempo de docencia directa, implica disminuir los niveles de estrés asociados a la preparación de clases o la corrección y calificación de trabajos escolares", argumenta el Ministerio de Educación que incide en que "clases más reducidas pueden contribuir a mejorar las condiciones de aprendizaje y a favorecer la equidad".
El secretario estatal de Acción Sindical de ANPE, Ramón Izquierdo, lo ve claro: "con menos alumnos en el aula la enseñanza es más individualizada. Es una cuestión objetiva". Y además, se hace más fácil motivar al alumnado, y por tanto, una mayor inclusión.
"Mejora la calidad educativa, la convivencia y además impacta en uno de los problemas más graves del sistema, que es la sobrecarga del profesorado", coincide Héctor Adsuar, de la Federación de Enseñanza de CCOO, que subraya los beneficios sobre el alumnado con dificultades.
COMPARAR COSTE-BENEFICIO
"Para determinar si es una política eficaz hay que analizar como beneficiaría a los estudiantes, familias y profesores (a corto y largo plazo) y comparar dicho coste-beneficio con el de otras medidas", reitera desde EsadeEcPol, Montalbán.
Recuerda que en el futuro habrán falta más hospitales y residencias de mayores, con el consiguiente aumento de la presión fiscal, por lo que se pregunta si mantener numerosos centros educativos con tamaños de aula muy reducidos es una buena medida.