Consumo

Cómo evitar pagar más al comprar o reservar tus vacaciones por internet

Distintas empresas emplean la estrategia de los llamados ‘precios dinámicos’, por la que ajustan el coste de sus productos o servicios en función de la demanda, de sus inventarios y de nuestro historial de navegación

Las organizaciones de consumidores alega que los 'precios dinámicos' suponen una falta de trasparencia para los usuarios
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Las organizaciones de consumidores alegan que los 'precios dinámicos' suponen una falta de transparencia de cara a los usuarios
Las organizaciones de consumidores alega que los 'precios dinámicos' suponen una falta de trasparencia para los usuarios

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J.C. Castillo

Actualizado el 08/04/2024 a las 16:23

Seguro que le ha pasado alguna vez: pagar más por unos billetes de avión o de tren que un año atrás por las mismas fechas o que su compañero de trabajo para el mismo trayecto. Y seguro también que se pregunta por qué pasa. Detrás de esto se encuentra la estrategia de los llamados ‘precios dinámicos’, por la que distintas empresas ajustan el coste de sus productos o servicios en función de la demanda, de sus inventarios y de nuestro historial de navegación.

Del mismo modo que si buscamos zapatillas deportivas por internet luego nos invaden los anuncios de calzado durante semanas, la consulta de presupuestos en la página de una aerolínea hace que sus algoritmos se pongan en alerta y comiencen a llegarnos mensajes de apremio: que quedan pocas plazas, que equis número de usuarios se encuentran consultando el mismo vuelo, etc. Con los días, y a sabiendas de que es muy probable que terminemos comprando los billetes, la compañía puede ir subiendo gradualmente sus precios para terminar de convencernos.

La técnica es muy habitual en el sector transportes, pero su éxito ha hecho que se extienda a otros, como el de la restauración o el hostelero. Pagar lo mínimo por una noche de hotel supone lo mismo que consultar a diario los vaivenes en bolsa de las grandes compañías: los precios fluctúan como si no hubiese un mañana en las plataformas de reserva.

EN LA GIRA DE TAYLOR SWIFT

Los servicios de recogida en coche (VTC) o de entrega de comida a domicilio también se ven afectados por este fenómeno: pedir la misma hamburguesa con patatas puede costar más caro un día de lluvia o de partido del mismo modo que volver a casa desde el centro de la ciudad, a las dos de la mañana, puede suponernos un desembolso impensable. Que le pregunten a Ángeles Pérez, madrileña de 36 años: "La app del VTC me pidió 53 euros por un viaje que no suele costar más de 20 con la tasa de nocturnidad ya aplicada". También se están apreciándose estrategias similares en torno a espectáculos y conciertos. Taylor Swift, por ejemplo, utilizó precios dinámicos en su gira de 2018, aunque le llovieron tanto las críticas que para su nuevo tour los ha dejado de lado.

¿Por qué se usan? Para las empresas se trata de un mecanismo ajustado a la ley de la oferta y la demanda que "mejora el funcionamiento del mercado", opina Sander Roose, director ejecutivo de Omnia Retail. Y como ejemplo de sus beneficios para empresarios y consumidores estarían las ‘happy hour’ de los bares y los descuentos que los supermercados aplican a aquellos productos cuya fecha de caducidad está próxima.

Para las organizaciones de consumidores, sin embargo, el fenómeno no es tan positivo. Unos precios que cambian constantemente suponen una falta de transparencia de cara al usuario, que se ve incapaz de tomar decisiones informadas. La OCU ve injusto que "te cobren un producto o servicio más caro a ti que a otro consumidor solo porque la empresa ha detectado que te gusta más o que lo necesitas más". Y también alerta de que "varias empresas pueden contratar el mismo software para fijar los precios, lo que agrava el riesgo de que los datos personales se intercambien y se usen mal".

EL 'TRUCO' DEFINITIVO

No obstante, el consumidor siempre puede hacer algo para protegerse. Lo primero sería usar el ‘modo incógnito’ del navegador para comprobar el precio ‘real’. Si ponemos como ejemplo la reserva de una habitación de hotel, el procedimiento sería el siguiente: desde el modo de navegación normal, comprobamos el precio que nos ofertan por ella en la web o plataforma. A continuación abrimos una ventana de incógnito (el navegador suele teñirse de oscuro) y realizamos la misma búsqueda, en el mismo alojamiento, con las mismas condiciones y para el mismo periodo. Si el precio que obtenemos es más bajo significa que hemos estado a punto de caer en las redes de un algoritmo de precios dinámicos.

Lo ideal, por tanto, sería que utilizáramos este truco siempre que vayamos a comprar, recomienda la firma tecnológica SPC. "Así te será más fácil evitar esta estrategia de precios dinámicos y conseguir mejores precios en las compras online de viajes y actividades para las vacaciones". Aunque hay otra alternativa: eliminar habitualmente las cookies y nuestro historial de navegación: "Al borrar estos datos, se elimina la información que las empresas utilizan para ajustar los precios, lo que a su vez salvaguarda la privacidad del usuario", destaca SPC.

No obstante, las distintas organizaciones de consumidores europeas consideran que hace falta un marco legal que regule todo esto. Agrupados en el BEUC, han formalizado una petición a la Comisión Europea para que "el entorno online tenga un diseño justo en el que se garantice la libre elección del consumidor y su protección frente a prácticas desleales, de forma que se encuentre libre de todo seguimiento y pueda decidir qué datos recopilan los dispositivos inteligentes".

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