Ciencia

El embarazo cambia el cerebro de las madres y estudios recientes apuntan a que puede hacerlo más fuerte

La "mente de embarazada" no es el déficit que se suele estereotipar, según sugieren las investigaciones

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Las manos d e una madre y un bebéarchivo

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Diario de Navarra

Publicado el 22/05/2026 a las 05:00

Durante años, expresiones como "cerebro de embarazada" se han asociado a despistes o falta de concentración. Sin embargo, la ciencia está empezando a darle la vuelta a esta idea: el embarazo no deteriora el cerebro, sino que lo reorganiza para adaptarlo a una nueva etapa vital, según un artículo publicado por Smithsonian Magazine.

Las investigaciones más recientes muestran que, durante la gestación, el cerebro femenino experimenta una profunda transformación impulsada por cambios hormonales. Lejos de ser negativa, esta remodelación parece estar orientada a preparar a la madre para conectar mejor con su bebé y responder a sus necesidades.

Uno de los hallazgos más llamativos es que ciertas zonas del cerebro reducen su volumen durante el embarazo. Aunque esto podría parecer preocupante, los científicos explican que no implica una pérdida de capacidad, sino un proceso de “optimización” o ajuste fino.

De hecho, esta reorganización permite que las conexiones neuronales sean más eficientes, algo parecido a lo que ocurre en otras etapas de desarrollo como la adolescencia.

En términos sencillos, el cerebro elimina lo que no necesita para centrarse en lo más importante: la atención, el aprendizaje y la respuesta emocional. Más sensibilidad social y emocional

Entre los cambios más importantes destaca el refuerzo de habilidades sociales. El cerebro se adapta para facilitar la empatía y la interpretación de señales emocionales, una capacidad clave cuando se trata de cuidar a un bebé que aún no puede comunicarse con palabras.

Este ajuste mejora la llamada "teoría de la mente", es decir, la capacidad de comprender lo que sienten o necesitan otras personas.

Los expertos consideran que este proceso es fundamental para fortalecer el vínculo madre-hijo incluso antes del nacimiento.

UN EJEMPLO DE LA ADAPTABILIDAD DEL CEREBRO ADULTO

Los estudios también aportan una idea interesante: el cerebro adulto no es estático, sino que puede cambiar de forma significativa a lo largo de la vida. El embarazo se presenta así como una de las etapas de mayor plasticidad cerebral, comparable a momentos clave como la pubertad.

Durante estos meses, el cerebro se reorganiza casi de manera continua, adaptándose progresivamente a las nuevas demandas de la maternidad. 

Aunque algunos ajustes se revierten tras el parto, otros pueden mantenerse durante años. Esto sugiere que la experiencia de la maternidad deja una huella duradera en el cerebro, contribuyendo a moldear la forma en la que las madres perciben el mundo y se relacionan con él. 

MÁS ALLÁ DE LOS TÓPICOS

En conjunto, estos descubrimientos ayudan a desmontar una visión tradicionalmente negativa del embarazo en el plano cognitivo. Los olvidos puntuales o la sensación de "niebla mental", que muchas mujeres experimentan, conviven con un proceso biológico mucho más complejo y, en gran medida, beneficioso.

En realidad, el cerebro materno no se deteriora: evoluciona para afrontar mejor uno de los mayores retos de la vida, la crianza.

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