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Navarra investiga cómo transmitir a distancia las emociones del tacto

Un equipo de la UPNA trabaja con un consorcio internacional en un proyecto que ha recibido financiación europea

Navarra investiga cómo transmitir a distancia las emociones del tacto
Mikel Galar, Iñigo Ezcurdia, Sonia Elzondo, Asier Marzo, Amalia Ortiz y Josu Irisarri. Los seis investigadores se quitaron la mascarilla para tomar la foto.
Actualizada 09/06/2021 a las 08:14

Los aficionados a los videojuegos quizá lo entiendan mejor. Ellos a veces compiten por equipos, junto a otros jugadores que se encuentran a kilómetros de distancia, unidos solo por Internet y por el desafío del juego. Ven lo mismo en la pantalla, pueden hablar unos con otros, pero no se pueden tocar. El jugador no recibe esa palmada en la espalda con la que en juegos a pie de tierra se felicita a quien ha acertado con una buena maniobra, es imposible transmitirle esa emoción de orgullo que llega por la palmada, por el tacto. Un grupo de investigadores de la UPNA está trabajando en un proyecto que, entre otras muchas posibles aplicaciones de todo tipo, podría añadir el sentido del tacto a esos juegos virtuales. Participan en una iniciativa internacional, Touchless (Sin contacto), que indaga no solo la posibilidad de transmitir la sensación del tacto a distancia, sino de hacerlo de manera que responda a emociones concretas.

En el proyecto están involucrados por parte de la UPNA el profesor de Informática Asier Marzo Pérez (Pamplona, 1986), la profesora experta en computación afectiva Amalia Ortiz Nicolás (Bilbao, 1976), el experto en Inteligencia Artificial Mikel Galar Idoate (Pamplona, 1986), junto a tres jóvenes investigadores (Iñigo Ezcurdia Aguirre, Pamplona, 28 años; Sonia Elizondo Martínez, Pamplona, 24 años; y Josu Irisarri Erviti, Zizur Mayor, 27 años). Trabajan junto a dos universidades europeas, la University College London del Reino Unido, y la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, además de tres empresas, las británicas Ultraleap y Crowdhelix y la polaca Softserve. La investigación, que se desarrollará en los próximos cuatro años, ha recibido una ayuda de la Unión Europea de 670.000 euros.

El proyecto nació en Londres, “de mis antiguos jefes”, explica Asier Marzo. “Se pusieron en contacto con nosotros porque somos buenos en generar sensaciones táctiles sin necesidad de llevar aparatos encima. Pero el proyecto era más ambicioso, ya que incluye la parte afectiva, la conexión del tacto con las emociones. Me pidieron que buscara expertos en computación afectiva y en Inteligencia Artificial. Y los tenía al lado”, dice en referencia a Amalia Ortiz y Mikel Galar.

Navarra investiga cómo transmitir a distancia las emociones del tacto

TRANSMITIR EL TACTO

Aunque una parte importante del proyecto tiene que ver con la relación entre el sentido del tacto y las emociones, lo primero es transmitir la sensación del tacto. No solo eso, se trata de hacerlo sin que la persona lleve ningún aparato encima. “Cuando llevas un móvil, y este vibra, ya te genera tacto”, explica Marzo. “Pero queremos que el sistema funcione en escenarios en los que no haya que tocar un aparato”. De hecho, Asier Marzo ya lleva un tiempo trabajando en este campo, a través de ultrasonidos. Su frecuencia es tan alta que no los oímos, pero los científicos son capaces de focalizarlos, concentrarlos en diferentes puntos de la mano, de manera que se generan sensaciones táctiles. “Eso está bien, pero funciona solo con la palma de la mano y si lo que queremos es que despierten emociones, quizá son más importantes el brazo y otras partes del cuerpo”. El proyecto plantea no solo profundizar en la tecnología de los ultrasonidos, sino también investigar otras. “Tenemos varias ideas como los infrarrojos, la electroestática, un alto voltaje con baja corriente… No sabemos muy bien el qué, pero algo saldrá”, asegura el ingeniero de la UPNA.

LAS EMOCIONES

El proyecto, ya se ha dicho, va más allá de transmitir ondas que generen tacto. También investiga la capacidad de los ordenadores de reconocer las emociones que genera ese tacto y también de responder a esos sentimientos. “Con los ordenadores se ha trabajado más con los gestos corporales o visuales, o con lo el tono de la voz”, que también se relacionan con las emociones. “Pero el tacto es un canal muy importante para trasmitir emociones. Una palmada en la espalda puede significar orgullo, un abrazo amor. Sin el tacto, perdemos parte de los canales de la comunicación emocional”, explica Amalia Ortiz.

En este proyecto, además, se han propuesto indagar en dos tipos de emociones menos habituales y hasta poco conocidas, con las que el tacto puede estar muy relacionado. Una es el apego, el vínculo que se establece con los objetos y las personas; la otra es la agencia, la sensación de tener un sistema bajo control. “Tiene relación con cuando a un niño les das el mando de un videojuego y le parece que está jugando aunque no sea verdad”, ejemplifica Asier Marzo.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Mikel Galar apunta que la Inteligencia Artificial “es la que debe conectar los dos mundos, la que debería hacer entender qué está sintiendo esa persona y a la vez decidir que deben hacer los actuadores (los emisores de ondas para provocar el tacto) de manera que genere en el usuario la emoción que buscas”. En definitiva, saber cómo se relacionan esos actuadores y esos sentimientos.

Para eso, los computadores deben aprender y para ello hay que hacer pruebas y recoger datos, una labor que se llevará a cabo fundamentalmente en Copenhague y el Reino Unido y cuyos resultados compartirán después con sus colegas navarros. Asier Marzo aclara que “en Londres, que son los coordinadores del proyecto, se encargan también de profundizar en las implicaciones éticas que puede tener provocar el tacto a distancia. Quién sabe si en el futuro habrá una especie de cookies táctiles, que debas dar permisos” para que a una persona le genere emociones táctiles.

APLICACIONES

¿Para qué puede servir el tacto a distancia? Seguramente muchas aplicaciones de una tecnología así todavía no se han pensado. Los investigadores de la UPNA hablan de lo que puede suponer inducir el tacto a quien compite en un videojuego, pero también de que se puede mejorar el entrenamiento de determinados profesionales, “como los de enfermería”. En todo caso, la primera utilidad en la que han reparado es en mejorar las videoconferencias y las reuniones a través de pantallas. “El nivel de emoción en ellas es bajo y en parte puede deberse a que falta la sensación del tacto”.


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