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Ciencia

¿Por qué la polilla del boj se ha convertido en una plaga?

La polilla del boj invade estos días gran parte de Navarra. Se la puede ver en las casas y las oficinas. Es un insecto inofensivo para la salud humana pero que causa estragos allá donde encuentra boj, el arbusto del que se alimenta

Varios ejemplares de polilla del boj volando ayer cerca de un foco en Huarte. Como muchos otros insectos, se sienten atraídos por la luz.
Varios ejemplares de polilla del boj volando ayer cerca de un foco en Huarte. Como muchos otros insectos, se sienten atraídos por la luz.
Actualizada 16/09/2020 a las 07:17

La han visto, seguro. Están por todos los lados. Se meten en las casas, se arremolinan frente a las luces del coche, ocupan las ventanas de las oficinas, de los supermercados y en el campo, allí donde crece el boj, se ha convertido en una plaga que está poniendo en jaque la población de este arbusto en Navarra y en buena parte de Europa. Se la llama polilla del boj, aunque se trata de una denominación exacta solo a medias. No es una polilla, al menos si se entiende como tal esos pequeños insectos que echan a perder la ropa. Ni siquiera es una mariposa nocturna del todo. Cydalima perspectalis es un insecto exótico, que mide unos cuatro o cinco centímetros, generalmente de alas blancas con ribetes marrones, aunque las hay totalmente marrones como la de la foto de arriba. “Suele ser crepuscular, pero no nocturna. También se la puede ver durante el día”, aclara Enrique Baquero Martín, profesor de Zoología de la Universidad de Navarra especializado en insectos.

Sí resulta preciso el ‘apellido’. Porque su alimento predilecto, prácticamente el único para sus orugas, es el boj, una planta común en buena parte de Navarra. Se trata de un arbusto de madera muy dura, debido a que su crecimiento es lento y tarda mucho en formarse. Pero esta mariposa, sobre todo sus larvas, lo puede devastar. Se alimentan de sus hojas y pueden llegar a atacar la corteza, poniendo a la planta en riesgo de muerte. “En Eugi por ejemplo el monte era todo boj y se quedaron laderas amarillas. Una escena pavorosa en unos paseos que eran preciosos. Quizá estamos viendo los últimos años de ese paisaje”, vaticina Baquero. “La polilla lo ha arrasado todo”, confirma José Angel Beaumont, encargado del embalse de Eugi y testigo diario de la evolución de plaga en ese paraje. “Cuando vienes se ponen delante del coche tantas mariposas que parece que está nevando”, describe. “Y lo peor es que al destruir el boj, que tiene esa madera tan dura, terminan con la última protección contra los incendios”, afirma Beaumont, quejoso por lo que considera inacción del Gobierno de Navarra y porque “en una comunidad donde surgen enseguida coordinadoras contra molinos de vientos no las haya contra esta plaga”.

El Ejecutivo foral reconocía ayer en una nota de prensa la gravedad de los daños en el boj. “En 2019 se registraron defoliaciones (pérdida de hojas) importantes en la línea del Bidasoa, donde son del 100%; y en zonas próximas a la Comarca de Pamplona, como Anué, Odieta, Valle de Aranguren, zona baja de Valle de Esteribar Noain-Valle de Elorz y límite de Ibargoiti“. Las temperaturas cálidas del invierno y la primavera ayudaron a que las orugas aparecieran incluso antes, ya a mediados de febrero, y que las mariposas se adelantaron una o dos semanas a otros años. “Las defoliaciones están siendo muy graves”, señala la nota, que también quiso dejar claro que este insecto es inofensivo para la salud humana.

¿POR QUÉ PROLIFERA TANTO?

La polilla del boj lleva ya varios años en Navarra. Se trata de una especie asiática, que se puede ver por ejemplo en China. “Allí se alimenta de un boj similar al nuestro, pero tiene parasitos que controlan su población”, explica Baquero. En Europa, en cambio, no tiene enemigos. No se sabe con exactitud cómo llegó al continente. El profesor barrunta que en macetas con boj que se importaron de Japón u otro país y que llevaban las orugas dentro. Baquero fecha su llegada a Europa, a Alemania, en 2006 y a Navarra y Pamplona, apenas dos años más tarde. El Gobierno foral, en su nota, sitúa en 2014 su presencia en España y su aparición en Navarra, en el valle del Bidasoa.

Sea como fuere, el caso es que la mariposa se encontró en algo parecido a un paraíso, con comida abundante y sin nadie que le atacara. Además, ni siquiera debe competir por el alimento. Este insecto tiene la exclusiva del boj, una planta con productos alcaloides que son venenosos para muchos insectos y hasta tóxicos para los humanos. Nadie más come boj. Por otra parte, la planta transmite a las orugas y a las mariposa algo de su sabor amargo, y eso también es una ventaja. “A los pájaros esas orugas les saben mal”.

Por si fuera poco, se reproducen con rapidez. Pasan el invierno en fase de oruga, enrolladas en el suelo o en la madera seca del boj. En primavera despiertan. Hasta septiembre se suceden tres ciclos, algunas veces cuatro, en los que la oruga se convierte en mariposa y deposita huevos de los que salen más orugas. Y con cada ciclo se multiplican. En el primero cada mariposa genera entre 10 y 20 huevos, y cada uno de los ejemplares que salgan de ellos pondrá otros tantos. El crecimiento es exponencial : si una mariposa tiene 20 hijos, estos tendrán un total 400 y estos últimos, 8.000.

Ahora a mediados de septiembre, la polilla del boj está en su último ciclo reproductivo, por eso son tantas y se ven por todos los lados. Además los boj son bastante habituales en los jardines de Pamplona y su comarca, públicos y particulares. Por eso aparecen en entornos urbanos. “En los jardines de Pamplona se se puso mucho boj y a pesar de que rebrota, lo hace tímidamente. Así que en tres años se quedan cada vez más amarillos”, dice el profesor de la Universidad de Navarra.

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FASES

La mariposa Tiene una envergadura de 4 centímetros. Su cuerpo es blanco excepto la cabeza y la parte terminal del abdomen, marrones. Las alas suelen ser blancas con una banda de color marrón oscuro en el margen exterior y un punto blanco en el dorso del ala. También hay ejemplares con los dos pares de alas completamente marrones, con el punto blanco.

Los huevos Las puestas están compuestas por grupos de 10 a 30 huevos, que depositan en el envés de las hojas. Son redondos, con un diámetro de 0,8-1 milímetros.

Las orugas Al nacer tienen una longitud de 1-2 milímetros, pero llegan a 35-44. La cabeza es negra, brillante y el cuerpo es verde. Prefieren alimentarse de las hojas más maduras.

Las pupas De 1,5 y 2 centímetros de longitud, pasan de ser verdes a tener una tonalidad marrón. Están protegidas por redes de seda blanca y se encuentran escondidas entre las hojas y ramas atacadas. La fase de pupa dura entre 10 y 14 días.

 

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