Animales
El koala tiene sed: Australia descubre cómo el calor extremo afecta al icono del país
Australia se ha calentado alrededor de 1,5 grados desde 1910, según la Oficina de Meteorología, y las olas de calor son ahora más frecuentes, largas e intensas


Publicado el 07/05/2026 a las 10:06
Los koalas, uno de los símbolos más reconocibles de Australia, han comenzado a bajar de los árboles para beber de aspersores, piscinas e incluso botellas de agua ofrecidas por vecinos, un comportamiento inusual que alarma a científicos y refleja el impacto de las olas de calor extremas sobre la especie.
"Los agricultores nos decían que los koalas tienen sed, pero la ciencia nos decía exactamente lo contrario", explica a EFE la investigadora italiana Valentina Mella, de la Universidad de Sídney y especializada en comportamiento animal.
Durante años, la literatura científica sostuvo que los koalas obtenían toda el agua necesaria de las hojas de eucalipto de las que se alimentan. Pero el cambio climático está alterando incluso esa vieja certeza sobre una especie declarada "en peligro" por el Gobierno australiano en 2022.
Australia se ha calentado alrededor de 1,5 grados desde 1910, según la Oficina de Meteorología, y las olas de calor son ahora más frecuentes, largas e intensas. A ello se suman la destrucción del hábitat, las carreteras, los ataques de perros y enfermedades como la clamidia, una bacteria que provoca infertilidad y ceguera en los koalas.
La capital mundial del koala
Mella lleva más de una década estudiando los koalas en Gunnedah, una localidad rural del estado de Nueva Gales del Sur que en 2006 fue proclamada "capital mundial del koala" porque su población crecía mientras otras disminuían, pero en 2009 una ola de calor lo cambió todo.
"Se estima que murió alrededor del 25 % de la población durante ese evento", explica la científica. Después llegó el aumento de la clamidia y el desplome demográfico. Para 2023, el 75 % de las hembras eran infértiles y hoy apenas quedan tres koalas en la zona
Fue allí donde Mella comenzó sus investigaciones sobre el agua para tratar de descubrir la importancia de la misma en la especie.
"Veíamos koalas sentados sobre aspersores o bebiendo de bebederos para pájaros. Los habitantes locales insistían en que el agua era clave para su supervivencia", relata.
Junto a un agricultor, Mella instaló estaciones de agua y cámaras para comprobar si realmente los koalas bebían. "Y sí, beben. No solo cuando hace mucho calor, beben todo el tiempo", afirma.
Las investigaciones muestran también cómo los koalas intentan adaptarse al calor extremo. En los días más sofocantes abrazan los troncos de los árboles para bajar su temperatura corporal, buscan zonas de sombra más densas e intentan encontrar fuentes de agua.
"Pueden llegar a soportar temperaturas corporales cercanas a los 41 grados. Eso es enorme para un mamífero", señala Mella.
Genética contra la extinción
Mientras algunos investigadores estudian cómo sobreviven los koalas al calor, otros intentan averiguar si aún conservan suficiente diversidad genética para resistir el futuro.
La genetista Carolyn Hogg dirige uno de los proyectos genómicos más ambiciosos sobre la especie en la Universidad de Sídney. Su equipo ya ha secuenciado más de 800 genomas completos de koalas procedentes de 78 lugares de Australia.
"Las carreteras y el desarrollo urbano están fragmentando las poblaciones", explica Hogg a EFE.
Uno de los mayores problemas se encuentra en la costa este australiana, donde la Pacific Highway, la gran autopista que conecta Sídney con Brisbane, se ha convertido en una barrera para los animales.
"Los koalas intentan cruzarla y ahí es donde vemos muchas muertes por atropello", señala.
Los científicos temen que algunas poblaciones urbanas estén quedando aisladas en pequeñas "islas" de árboles, lo que reduce la diversidad genética y limita la capacidad de adaptación frente a enfermedades o cambios ambientales.
El hospital donde intentan salvarlos
En el Hospital de Salud y Conservación de Fauna Salvaje de la Universidad de Sídney, inaugurado en 2023, veterinarios y estudiantes atienden koalas atropellados, deshidratados o heridos por perros. El centro trata más de mil animales al año, de los cuales alrededor del 40 % son koalas.
La directora del hospital, Annabelle Olsson, explica a EFE que cada ejemplar recibe radiografías completas, ecografías y pruebas de clamidia antes de ser liberado.
"Muchas veces intentan aparentar que están bien aunque tengan fracturas graves", señala.
Las estimaciones sobre el número de koalas varían según el método de cálculo, pero el Programa Nacional de Monitoreo del Koala sitúa la población en entre 398.000 y 569.000 ejemplares en Queensland, Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana, mientras que organizaciones conservacionistas alertan de que algunas poblaciones locales están al borde de la extinción.
Los investigadores creen que aún hay margen para salvarlos si se protege el hábitat y se garantiza acceso al agua durante las olas de calor.