Crimen en Mocejón

La investigación apunta a que el asesino de Mateo sufre una discapacidad intelectual

La Guardia Civil ya tiene los informes médicos y espera la confirmación de un facultativo mientras continúa la búsqueda del arma del crimen

Agentes de la Guardia Civil inspeccionan un paraje de Mocejón en busca de pistas
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Agentes de la Guardia Civil inspeccionan un paraje de Mocejón en busca de pistas
Agentes de la Guardia Civil inspeccionan un paraje de Mocejón en busca de pistas

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Agencia Colpisa

Publicado el 21/08/2024 a las 05:00

Cuarenta y ocho horas después de la fatídica mañana del domingo 18 de agosto, que cambió para siempre la vida del pueblo toledano de Mocejón, "dónde nunca pasaba nada y ahora ya no será igual" -como dicen los vecinos-, las piezas del puzle encajan, aunque el rompecabezas completo aún no está resuelto. Aún quedan varios hilos pendientes.

La detención del joven de 20 años y su confesión como autor de más de una decena de puñaladas sobre Mateo, el niño de 11 años que jugaba con sus amigos en el polideportivo Ángel Tardío, relajó la tensión. "Es un orgullo nuestra Guardia Civil y el trabajo que ha realizado", defendió este martes Milagros Tolón, delegada del Gobierno en Castilla-La Mancha. Mateo será enterrado este miércoles a las 11:30 en Mocejón tras una misa.

Sin embargo, varios interrogantes aún se ciernen sobre la investigación. El primero es el arma del crimen. Los agentes de la Guardia Civil proseguían con la búsqueda del objeto punzante que el arrestado usó para acabar con la vida del menor. Las pesquisas continuaban sobre el canal del Jarama, una pequeña acequia próxima a las instalaciones deportivas mocejoneras y a donde, según el acusado, lo arrojó tras abandonar la zona.

La otra incógnita por resolver se centra en la discapacidad intelectual del detenido. El padre afirmó en una declaración a los medios que su hijo sufre una discapacidad intelectual del 70%, diagnosticada y con informes médicos y de servicios sociales. Una certificación que ya se encuentra en manos de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que, no obstante, están a la espera de la corroboración por parte de un médico forense, confirmaron fuentes del instituto armado.

A pesar del diagnóstico médico, según el progenitor, el joven "no toma medicación". Sin embargo, dijo que fue respondiendo afirmativamente a lo que le planteaban los agentes. También añadió que había hablado con él antes de la detención y que decía "cosas que no tenían sentido". Según fuentes citadas por ABC, en la declaración ante la Guardia Civil el arrestado habló de sí mismo en tercera persona y dijo que "era otro yo el que cometía esos actos". Su padre, cuyo coche había sido rayado para escribir la palabra 'asesino', aseguró respecto a su hijo: "No digo que fuera acosado, pero no se le trató con amor. No tiene habilidades sociales".

Soslayando estos interrogantes, la Guardia Civil llegó hasta la calle Dalí apenas 24 horas después del crimen. Allí encontró al principal sospechoso, que, en el salón de su casa, confirmó los hechos. Desde última hora del domingo, agentes de paisano habían recorrido puerta a puerta las viviendas del pequeño pueblo toledano tratando de recabar cualquier pista que les llevara hasta el autor del crimen.

Una de esas puertas permitió recopilar las únicas imágenes registradas la mañana del domingo. Una cámara instalada en un chalé cercano al polideportivo Ángel Tardío grabó cómo un joven con la cara tapada accedía a las instalaciones. Minutos más tarde registró cómo ese mismo muchacho las abandonaba, pero sin nada que le cubriera el rostro.

IMÁGENES

Unas imágenes "poco nítidas" que, a pesar de su escasa calidad, han permitido que dos grupos de menores, los que estaban con el pequeño Mateo y otro de adolescentes de 14 años, reconocieran la ropa y el aspecto del sospechoso. Pero, según fuentes del caso, "no sabían quién era".

La cámara y el reconocimiento, sumados a la dedicación titánica de los agentes, llevaron a su detención menos de treinta horas después. Así llegaron al número 19 de la calle Dalí, donde el autor de los hechos se encontraba con su padre. En la lavadora del domicilio, los agentes encontraron la ropa que coincidía con las imágenes. La pieza principal del puzle encajaba, ahora quedan dos más por colocar.

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